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Lieberman, un 'diablo' contra los palestinos

El líder ultra que marcará la agenda política israelí es "Satanás" para los rabinos

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Su físico no es particularmente atractivo y lo afea un acusado estrabismo, pero Avigdor Lieberman no ha obtenido quince diputados por su apariencia física, sino por transmitir mensajes claros y directos en ruso y en un hebreo correcto, sencillo y con un acento muy marcado.

Su discurso no deja lugar a la imaginación. Es rudo y atípico, totalmente distinto del resto de sus colegas israelíes y, según algunos expertos en comunicación, esa ha sido una ventaja para llegar a la gente que está cansada de peroratas confusas y equívocas que dan rodeos sobre las cuestiones esenciales.

'Hemos sido nosotros los que hemos marcado el orden del día', proclamó orgulloso en su primera intervención tras las elecciones. Y razón no le falta, pues Lieberman ha lanzado las ideas más novedosas, incluida su negativa a dialogar con los palestinos, que todo el sector nacionalista de la derecha del Likud ha asumido como propio.

La fealdad no lo convierte en un demonio, pero durante la campaña Lieberman ha tenido que escuchar de uno de sus principales rivales acusaciones graves, incluyendo el insulto de 'Satanás'. El inmigrante ruso no se ha inmutado. Está acostumbrado a que lo llamen 'racista', 'radical', 'ultranacionalista' o 'populista', y a que se utilicen los vocablos aún más agresivos contra su persona.

El líder espiritual de Shas, el rabino Ovadia Yosef, lo ha llamado Satanás por defender postulados 'controvertidos' en materia religiosa. Para empezar, Lieberman aboga por el consumo de carne de cerdo, lo que va contra la estricta concepción que Yosef tiene del judaísmo y que se apoya en el Pentateuco, los cinco libros atribuidos a Moisés que prohíben explícitamente el consumo de cerdo.

Al octogenario rabino Yosef también le molesta que Lieberman defienda el matrimonio civil. En Israel sólo pueden celebrarse bodas religiosas. El judío sólo se puede casar con el judío, el musulmán con el musulmán y el cristiano con el cristiano. Esta medida se aplica para evitar que haya matrimonios mixtos y se reduzca la población judía.

La ideología de Lieberman es ultranacionalista y neoconservadora. En sus mítines es común oír el grito de 'muerte a los árabes' y acuña constantemente amenazas e insultos contra los palestinos muy subidos de tono. Considera que no se debe dialogar con el enemigo, sino atacarlo. Nada de conversaciones con los palestinos, los sirios o los iraníes, y mucho menos negociaciones con Hamás, aunque seanindirectas.

Lieberman nació en la actual república de Moldavia en 1958. A los 20 años emigró a Israel, se enroló en el Ejército y estudió Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Posteriormente se afilió al Likud y entre 1996 y 1999 fue director general de la oficina del primer ministro Binyamin Netanyahu.

En 1999 fundó Israel es Nuestra Casa, que en las elecciones de ese año obtuvo cuatro escaños. En las siguientes, siete. En las de 2006, once. Y en las del martes, quince. El partido ha experimentado un crecimiento constante desde su fundación y ahora no sólo atrae a inmigrantes rusos sino también a israelíes veteranos.

Casado y con tres hijos, Lieberman vive en el asentamiento judío de Nokdim, en la Cisjordania ocupada, lo que ya es toda una declaración de principios. En la actualidad la policía lo está investigando por su aparente vinculación con un grave caso de corrupción. La investigación, si progresa, podría complicarle la carrera política.