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La lluvia pone en jaque la ayuda al Cuerno de África

La pista de aterrizaje del campo de Dollo Ado (Etiopía) está inundada

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Hace poco más de un mes, los campamentos de refugiados de Dollo Ado, en Etiopía, y Dadaab, en Kenia, transmitían una imagen de cierta estabilidad y sosiego: dentro de la calma tensa en que transcurre el día a día en medio de una hambruna, parecía que lo peor había quedado atrás.

Sin embargo, la ofensiva de Kenia en el sur de Somalia iniciada el 15 de octubre, dos días después del secuestro de las cooperantes españolas de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Dadaab, y las intensas lluvias que están asolando esa zona del Cuerno de África han vuelto a poner en jaque a los dos campamentos de refugiados, que albergan a unas 600.000 personas.

Los cuatro campos que componen Dollo Ado están por encima de su capacidad y la apertura del quinto, que estaba prevista, en principio, para el 1 de noviembre, sigue sin ejecutarse debido a las intensas lluvias y a las inundaciones, que incluso han dejado impracticable desde hace dos semanas y media la pista de aterrizaje por la que llegaba la ayuda humanitaria.

El campamento de Dadaab, en Kenia, sufre un brote de cólera

'El transporte aéreo ha tenido que ser reemplazado por convoys terrestres', explican fuentes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Entretanto, los somalíes que siguen llegando a Dollo Ado continúan instalándose en el centro de tránsito, donde se agolpan ya casi 8.000 refugiados.

Las lluvias y la ofensiva de Kenia en Somalia están frenando las llegadas tanto a Dollo Ado como a Dadaab, sin embargo, está agravando los problemas sanitarios. Según alerta Acnur en un informe, 'un estudio en los campos de Kobe y Hilaweyn, en Dollo Ado, ha detectado elevados niveles de malnutrición entre los niños menores de 5 años'. Acnur ha activado ya un plan de respuesta a este problema.

En cuanto a Dadaab, Acnur anunció hace cinco días la aparición de un brote de cólera. 'Se cree que ha comenzado entre los refugiados somalíes que están llegando, que lo habrían adquirido en Somalia o en su camino al campamento', aseguran fuentes de la organización internacional.

La construcción de un quinto campo de refugiados está paralizada

El cólera es una de las enfermedades más temidas en los campamentos de refugiados debido a su rápida expansión entre la población residente. Y, en este caso, el pronóstico del brote no es nada halagüeño: en medio de las lluvias y las inundaciones que están azotando a Daddab, la atención humanitaria en el mayor campamento de refugiados del mundo está bajo mínimos debido a la ofensiva de Kenia en Somalia.

Si bien Acnur reconoció la semana pasada que el Gobierno Keniata había mejorado la situación de seguridad con el despliegue adicional de 'casi cien policías en los campamentos en el último mes', según declaró en Ginebra el portavoz Andrej Mahecic, la organización no ha considerado que haya aún las suficientes garantías de seguridad en el área. Tampoco ayuda en exceso que en el interior del campamento keniata se hallara hace dos semanas una mina (que no llegó a explotar) o que algunos días se produjera un atentando con una granada a unos cien kilómetros de Dadaab, con un saldo de dos muertos y cinco heridos.

En Somalia, el grupo radical islámico Al Shabab publicó ayer una lista de 16 organizaciones de ayuda humanitaria (Acción Contra el Hambre, Acnur, OMS y Unicef, entre ellas) a las que prohíbe actuar en el país, según informó la web Somalia Report, especializada en información de ese país del Cuerno de África. El grupo radical asaltó también las sedes de algunas organizaciones.

Al Shabab aseguró que estas han malversado fondos, recogido datos a través de métodos turbios y 'trabajado con organizaciones internacionales que promueven la inmoralidad y los valores degradantes de la democracia en un país islámico'.