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Las lluvias torrenciales se convierten en una pesadilla de verano en China

Varios desprendimientos de tierras aplastaron un pueblo este domingo. Hay cientos de desaparecidos

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Las lluvias torrenciales se han convertido en la peor pesadilla de este verano en China. Al menos 127 personas murieron y otras 2.000 permanecían enterradas bajo los escombros tras un desprendimiento de tierra ocurrido el sábado por la noche en una remota región de la provincia interior de Gansu a causa de las fuertes lluvias de los últimos días, informó la agencia de noticias estatal, Xinhua.

Los corrimientos de tierra han afectado principalmente a los municipios del condado de Zhouqu, una zona montañosa de Gansu, en el suroeste del país, habitada principalmente por población de minoría tibetana. El barro ha bloqueado el cauce de un río, lo que ha provocado inundaciones en diversas zonas y amenaza con desbordarse en algunos puntos. Al menos 45.000 personas ya han sido desplazadas de las poblaciones afectadas.

El primer ministro chino, Wen Jiabao, se desplazó a la zona afectada, donde también han sido enviados alrededor de 3.000 soldados para colaborar en las tareas de rescate. Las autoridades municipales alertaron que una capa de barro de más de 1 metro de grosor se acumula en algunos lugares, dificultando la operación de auxilio. Wen ordenó a los funcionarios locales “no ahorrar ningún esfuerzos para salvar vidas”, según la agencia Xinhua.

Las lluvias torrenciales azotan cada verano las provincias del centro y el sur de China

Han Jianping, un habitante de Zhouqu, informó a la agencia Reuters que muchas casas de una sola planta han sido derruidas y permanecen a la espera de ver como rescatan a la gente enterrada bajo los escombros. “Hemos tenido varios desprendimientos en el pasado, pero ninguno como éste”, dijo Han.

Las lluvias torrenciales azotan cada verano las provincias del centro y el sur de China, especialmente entre los meses de junio y julio, aunque este año han tenido efectos devastadores. Cerca de 1.400 personas han perdido la vida desde el mes de junio a causa de inundaciones y desprendimientos de tierra, según el gobierno chino. Las cifras oficiales aseguran que las lluvias de este año han forzado la evacuación de 12 millones de personas, destruyendo 1,1 millones de viviendas y cerca de 88000 km cuadrados de cultivos. “Todavía no hay evidencia suficiente para demostrar que el número de inundaciones durante el verano en China esté aumentando.

Lo que podemos observar es que fluctúan”, explica a Público Derek Leong, meteorólogo del Comité de Tifones de Naciones Unidas, con base en Macau. Según Leong, algunos informes aseguran que el cambio climático ha acelerado los fenómenos meteorológicos severos, como tifones y lluvias torrenciales, “pero hacen falta más estudios para poderlo comprobar”.