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Londres sabía que el arsenal iraquí había sido desmantelado antes de la invasión

Nunca dijimos que Irak era una amenaza inminente, dicen ahora los testigos del Foreign Office

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Unos días antes del comienzo de la invasión de Irak, el Gobierno británico recibió información de sus servicios de inteligencia que indicaba que el régimen iraquí había iniciado ya la destrucción de lo que quedaba de su programa de armas de destrucción masiva.

La segunda jornada de la comisión de investigación de la guerra de Irak ha ofrecido nuevos datos sobre la información falsa y tendenciosa que recibieron los ciudadanos británicos en los meses anteriores al conflicto bélico.

Dos ex altos cargos del Foreign Office, Tim Dowse y William Ehrman, describieron lo que sabía Londres sobre el arsenal iraquí y las dificultades para evaluar sus dimensiones.

“Recibimos en los días anteriores a la acción militar información de que las armas químicas y biológicas habían sido desmanteladas”, dijo Ehrman, “y que Irak podría ya no tener las municiones necesarias para utilizarlas”.

Ese dato confirma, en su opinión, de que Sadam al menos sí había conservado una parte del arsenal secreto prohibido por las resoluciones de la ONU posteriores a la Guerra del Golfo. Sin embargo, tras la guerra sólo se encontró en Irak viejos proyectiles inutilizables que en el pasado habían contado con munición química.

Las declaraciones de George Bush y Tony Blair en esa época hacían una y otra vez referencia al peligro de que Irak pudiera fabricar armas nucleares, la amenaza que obviamente más preocupaba a la opinión pública internacional. En realidad, los datos no confirmaban ese temor. “Nunca dijimos en los años anteriores que Irak fuera una amenaza nuclear”, explicó Ehrman.

Antes de 2002, los países occidentales carecían de información fiables sobre las armas iraquíes, porque los inspectores de la ONU habían sido expulsados del país en 1998.

Dowse dijo que al asumir su cargo en 2001 en el departamento de Contraproliferación Nuclear en el Foreign Office, Irán y Libia eran casos más preocupantes que Irak. Según Dowse, los inspectores internacionales habían sido muy eficaces al poner fin al programa nuclear iraquí en los noventa. “Las sanciones habían tenido un impacto claro”, dijo.

EEUU y Gran Bretaña comenzaron a recibir a partir de 2002 datos preocupantes sobre Irak en especial en relación al programa de armas bacteriológicas.

En su comparecencia, los testigos utilizaron un lenguaje muy diferente al empleado por Bush y Blair: “Dijimos que (Irak) era un peligro claro y evidente, pero nunca dijimos que fuera una amenaza inminente”.

La política iraquí de engañar y manipular tampoco contribuyó a que Londres se hiciera una idea clara del potencial armamentístico de Sadam. El miembro de la comisión, Lawrence Freeman lo resumió en una pregunta: “¿Cómo sabes cuándo un mentiroso te está contando la verdad?”

Algunas de las razones que el Gobierno de Blair utilizó con el fin de justificar la invasión quedaron en evidencia. Con información procedente de un informe alemán y filtrada por Downing Street, algunos periódicos anunciaron en los meses anteriores que Irak podía atacar territorio británico con un margen de tan sólo 45 minutos una vez que Sadam tomara la decisión.

Fue un gran golpe propagandístico pero los testigos de esta sesión alegan que en su momento no le vieron mucho interés. Sabían que podía referirse a munición utilizable en el campo de batalla en forma de proyectiles de artillería, no a misiles balísticos.

“Personalmente, cuando vi el ‘informe de los 45 minutos’ no le di mayor importancia porque no se correspondía con lo que pensábamos que eran las intenciones y las capacidades de Irak en materia de armas químicas”, dijo Dowse.

Interrogado por la comisión, Downe sostuvo que ellos no engañaron a nadie. “No creo que dijéramos que (esa munición química) se podía utilizar en un misil balístico (que pudiera alcanzar un país vecino)”, explicó. “Tampoco dijeron lo contrario”, le respondió Freeman.

Se refería a que los miembros del Gobierno no desmintieron una noticia falsa sobre la amenaza iraquí porque les convenía para vender a la opinión pública la necesidad de invadir Irak.