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Londres y Francia intensifican las presión contra Irán

Irán advierte de que las sanciones también perjudicarán a quien las imponga

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Reino Unido ha decidido endurecer su postura contra Irán, ante las sospechas ratificadas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de que el régimen de Teherán está desarrollando armas nucleares.

El ministro de Finanzas británico, George Osborne, ha anunciado que, desde este mismo lunes, se romperá con todos los vínculos financieros y crediticios que las entidades de su país tienen con los bancos iraníes, incluido el Banco Central de Irán. La decisión, ha explicado, permitirá incrementar 'la seguridad del mundo y también la seguridad nacional', debido a la 'significativa amenaza' que supone en la actualidad Irán.

La decisión de Londres, que puede seguirse de otras similares por parte de Estados Unidos y Canadá, supone la primera suspensión de los vínculos del Gobierno británico con todo el sector bancario de un país, mediante la utilización de los poderes que le otorga la Ley Antiterrorista de 2008.

Por su parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, acaba de proponer a Alemania, Reino Unido, EEUU, Japón, Canadá y a la Comisión Europea (CE) adoptar 'nuevas sanciones de una amplitud sin precedentes' que convenzan a Irán de que 'debe negociar' la renuncia a sus actividades nucleares. Para ello Francia propone 'congelar' desde ahora las propiedades del banco central de Irán e 'interrumpir las compras de petróleo iraní', según ha informado la Presidencia francesa en un comunicado.

Antes, el ministro británico de Exteriores, William Hague, había apoyado la postura de su país contra Teherán en el último informe publicado por la OIEA a principios de noviembre, que, según ha asegurado, ofreció pruebas 'creíbles y detalladas sobre las posibles dimensiones militares del programa nuclear iraní'. 

Tras expresar su satisfacción por la resolución del OIEA contra el régimen de Teherán, el ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, ha declarado en un comunicado que 'el texto demuestra una vez más la unidad y la determinación de la comunidad internacional sobre el asunto nuclear iraní'.

La declaración, aprobada hoy en Viena por 32 de los 35 países miembros de la Junta de Gobernadores del OIEA, expresa 'profunda y creciente preocupación' por las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán, aunque no incluye una denuncia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde el caso iraní ya se trata desde 2006.

Es la advertencia del titular de Comercio, Industria y Minas iraní, Mehdi Gazanfari, ante la presión internacional. El ministro ha recordado que la energía es el motor de las actividades económicas y que los países que carecen de gas y petróleo deben invertir en los que tienen esos recursos para su propio beneficio.

'Vamos a mantener nuestro honor' ante unas sanciones que, aunque 'nos provocan dificultades, también nos hacen más resistentes' ha sentenciado Gazanfari, que ha prevenido a los países que impongan sanciones a Irán de que perderán la oportunidad de invertir en este país por un tiempo de al menos 20 años y se perderán un mercado muy atractivo.