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Lucha y resignación en Ramala

Miles de palestinos se manifiestan a favor de un Estado independiente, con poca esperanza

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'Somos conscientes de que las posibilidades de que consigamos un Estado son muy escasas, pero vale la pena intentarlo, vale la pena porque somos un pueblo que necesita un país independiente. Necesitamos separarnos de Israel cuanto antes', comenta con entusiasmo Hana Nashashibi, de 31 años, mientras discurre por la calle que conduce de la plaza Al Manara a la plaza del Shahid Arafat, en el corazón de Ramala, coreando la consigna al shaab yurid daula Filistin (el pueblo quiere el Estado de Palestina).

Sin embargo, la Primavera Árabe difícilmente llegará a Palestina. Israel, que sigue construyendo a destajo en los asentamientos de Cisjordania, no lo permitirá y muchos palestinos ven con claridad que el futuro de su pueblo es muy incierto, y que nadie les puede ayudar. Ayer mismo el presidente de EEUU Barack Obama, en su discurso ante la ONU, ni siquiera mencionó las fronteras de 1967.

Obama, aún más, dijo que las resoluciones de la ONU no crearán el Estado palestino y esto también puede interpretarse como un rechazo de las resoluciones anteriores, sobre las que se celebró la Conferencia de Madrid en 1991. Los medios israelíes recalcaron todas las palabras de Obama que transpiran que al final EEUU estará siempre al lado de Israel y aprobará lo que Israel apruebe, aunque el Gobierno hebreo sea una auténtica pandilla de políticos radicales que van desde Binyamin Netanyahu a Avigdor Lieberman, pasando por Moshe Yaalon o Eli Yishai.

Las autoridades de Cisjordania dieron el día libre a colegios y funcionarios

En el centro de Ramala se dieron cita ayer unas 6.000 personas, en su mayoría jóvenes. Las autoridades ordenaron que se diera un día libre en todos los colegios y autorizaron a los funcionarios a que no acudieran a sus puestos de trabajo. En estas circunstancias tan favorables, 6.000 personas no son muchas, más bien son pocas. En otras localidades de Cisjordania también hubo concentraciones. En total, tal vez, hubo varias decenas de miles de personas que salieron a la calle.

En general fueron concentraciones pacíficas, aunque se registraron algunos incidentes puntuales. El presidente Mahmud Abás, que está en Nueva York, asistiendo al cónclave anual de la ONU, en repetidas ocasiones ha dado instrucciones en el sentido de que no tolerará la violencia. Abás quiere que los palestinos obtengan sus objetivos por la vía pacífica, aunque es evidente que hasta ahora no han conseguido nada por ese camino.

Iba Abu Yunis, otra joven que se pasea por la plaza del Shahid Arafat, expresa cierta frustración. 'Sabemos que EEUU vetará cualquier resolución favorable a los palestinos. No hay duda. Por eso soy escéptica y no creo que haya reconocimiento del Estado palestino. Es más, creo que pronto asistiremos a una nueva oleada de violencia'.

'Creo que pronto asistiremos a una nueva oleada de violencia'

En esta plaza toman la palabra varios personajes públicos palestinos. Sus referencias a la libertad, en un sentido general, al seguro veto de EEUU, a la vuelta de los refugiados y a la independencia, arrancan de tanto en tanto algunos aplausos que no se generalizan y se ahogan enseguida.

Muchos manifestantes quieren ser optimistas. Se les ve en las caras. Pero otros parecen haber acudido porque no tenían nada mejor que hacer este caluroso mediodía de septiembre. 'Es necesario que salgamos a la calle para apoyar a nuestro presidente en un momento como este', dice Rana, otra joven que participa con ilusión en la concentración de Ramala.