Publicado: 05.04.2015 12:45 |Actualizado: 05.04.2015 12:45

Lufthansa no informó a Tráfico Aéreo de los trastornos psíquicos
de Andreas Lubitz

La aerolínea matriz de Germanwings estaba obligada a comunicar casos considerados graves, como una depresión, en razón de una normativa de 2013.

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El copiloto del avión siniestrado de Lufthansa participando en una carrera. /EUROPAPRESS

El copiloto del avión siniestrado de Lufthansa participando en una carrera. /EUROPAPRESS

BERLÍN.- La aerolínea alemana Lufthansa no informó a las autoridades de tráfico aéreo de los transtornos psíquicos que padeció Andreas Lubitz, el copiloto que presuntamente estrelló voluntariamente el Airbus de Germanwings con 150 personas a bordo, según la información publicada en el diario Die Welt.

El diario ha basado esta información en fuentes del departamento del Tráfico Aéreo y en las actas del copiloto, quien en 2009 reanudó su formación en la escuela de Lufthansa, tras haber superado aparentemente un episodio de depresión grave.

Una fuente de Tráfico Aéreo indicó a este medio que "no es cierto que el departamento federal de Tráfico Aéreo (LBA) estuviera informado de la situación médica del caso L.".



De acuerdo con esa versión, el LBA tuvo por primera vez acceso a las actas médicas del Aeromedical Center de Lufthansa el 27 de marzo, tres días después de que el Airbus A320 de Germanwings se estrellara contra los Alpes.

Die Welt recuerda en su edición dominical que Lufthansa, aerolínea matriz de Germanwings, estaba obligada a comunicar casos considerados graves, como una depresión, en razón de una normativa de 2013.

Desde 2009, momento en que reanudó su formación como piloto tras un tratamiento de varios meses contra la depresión, Lubitz pasó seis revisiones, en las que se certificó que era apto para pilotar.

El popular diario Bild, asegura en su edición del domingo que la mayoría de pilotos que sufren depresión lo ocultan y se remite a un informe del director del departamento médico de la Organización Civil Internacional de la Aviación (ICAO, en inglés), Anthony Evans.

Dicha investigación datada en noviembre de 2013 reflejaba la existencia de serios déficit en el seguimiento de la salud mental de los pilotos.

Aproximadamente un 60 % de los pilotos que sufren algún tipo de depresión deciden volar sin comunicarlo, concluía ese estudio, basado en 1.200 casos de profesionales del sector con ese diagnóstico.

Lubitz había estado buscando en internet hasta la víspera de la catástrofe métodos para suicidarse, según las investigaciones en curso

Un 15 % de ellos decide tratarse en secreto, con medicamentos que consiguen por sus propios medios, y apenas un 25 % declara a su empleador que sigue tales terapias.

El estudio es resultado de una larga observación, con datos recabados entre 1997 y 2001, prosigue ese medio, que recuerda la enorme presión a que están sometidos los pilotos y el hecho de que un diagnóstico de depresión implica su retirada del servicio.

La Fiscalía de Düsseldorf, que investiga el caso, reveló que Lubitz había recibido antes de obtener su licencia como piloto tratamiento por "tendencias suicidas".

Al registrar sus viviendas -la propia, en Düsseldorf, y la de sus padres, en la población de Montabaur (ambas en el oeste de Alemania)- se descubrió que estaba en tratamiento y que además tenía una baja médica para el día de la catástrofe, que ocultó a Germanwings.

Según las investigaciones en curso, Lubitz había estado buscando en internet hasta la víspera de la catástrofe métodos para suicidarse.

Bild revela, asimismo, que el copiloto se había registrado para hacer estas búsquedas con el nombre de usuario "Skydevil" -"Diablo del cielo"