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Lula vuelve a hacer campaña para ayudar a Dilma en las municipales

Según algunos analistas, Lula tiene intención de presentarse a las elecciones de 2014

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Aún con la resaca de las elecciones del pasado octubre, la clase política brasileña vuelve a preparar su maquinaria para los comicios locales de 2012 que, como casi siempre, servirán de termómetro de cara a las presidenciales de 2014. En ese contexto, Luiz Inácio Lula da Silva ha vuelto con fuerza a la escena política brasileña, si es que alguna vez se fue.

Lula, en su calidad de presidente honorífico del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), está preparando junto a su sucesora, Dilma Rousseff, el delicado tejido de alianzas y la selección de los candidatos.

El PT y Lula proponen distintos candidatos para la ciudad de São Paulo

En el complejo sistema político multipartidista brasileño, la estrategia pasa por saber cómo y con quién aliarse en cada distrito, y el ex presidente apuesta por colocar candidatos del PT sólo en aquellos municipios donde tengan posibilidades reales de ganar. Lula ya ha comenzado la ronda de visitas: la pasada semana se reunió con algunos líderes en el noreste, donde las políticas del PT son muy populares.

Pero tanto Lula como Dilma saben que el PT se juega su futuro político en São Paulo, el estado más rico y más poblado del país, donde desde hace años gobierna la derecha y el PT parece haber entrado en un peligroso bloqueo.

Los 'petistas' deberán enfrentar la poderosa maquinaria del alcalde Gilberto Kassab fundador del conservador Partido Socialdemocrático y del Gobierno regional, dirigido por Geraldo Alckmin, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, el principal opositor al PT.

Lula apoya la gestión de Dilma de los escándalos de corrupción

La senadora 'petista' Marta Suplicy, que ya administró la ciudad entre 2001 y 2004, cuenta con el apoyo del partido para competir por la alcaldía, pero Lula prefiere para ese cargo al ministro de Educación, Fernando Haddad. El diario conservador O Estado de São Paulo publicó recientemente que Lula trabajaría para evitar la celebración de primarias, un extremo que negó el ex presidente.

Inmediatamente después de dejar el poder, Lula evitó apariciones públicas, pero poco después recuperó protagonismo. Se irguió como árbitro dialogador en los conatos de crisis de Gobierno que Dilma enfrentó por los recientes escándalos por corrupción, que hicieron caer al ministro de la Presidencia y poco después al de Transportes.

Al mismo tiempo, Lula retomó su apretada agenda internacional, y participó en eventos por todo el mundo. De hecho, desde que dejó el cargo en enero, el ex presidente ha viajado más que la actual mandataria: ha hecho 27 viajes y ha pasado 53 días fuera de su residencia en São Paulo, frente a los 45 días en los que Dilma ha estado fuera de Brasilia, según cálculos del diario Folha de São Paulo.

En realidad, Lula nunca se alejó de los focos ni ha dejado de hacer públicas sus impresiones políticas. Esta misma semana, criticaba a las principales potencias económicas por 'no saber resolver los problemas de Grecia' y recordó una vez más que los países pobres 'como Bolivia' no provocaron la crisis financiera y no deben cargar con los costes.

Lula aprovechó la ocasión para volver a apoyar a Dilma, en quien dijo confiar para dirigir la economía brasileña: 'Pueden ustedes estar seguros de que ella hará más y mejor de lo que hicimos en nuestro mandato', aseguró. También defendió la gestión de la presidenta de los recientes escándalos por corrupción.

Con todo, algunos analistas quieren ver en Lula, que conserva intacto su carisma y que ha expresado con sinceridad la 'saudade' (nostalgia) que siente del Palacio de Planalto, la intención de volver a presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de 2014.