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Lula, ¿y ahora qué?

El presidente de Brasil seguirá siendo el guía del PT. Se concentrará en la integración latinoamericana. Los analistas se dividen en cuanto a la posibilidad de su regreso en 2014

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El primer obrero que alcanzó la presidencia de Brasil abandonará el cargo el 1 de enero de 2011 en el cénit de su popularidad dentro y fuera del país. Los dos mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva (Caetés, 27 de octubre de 1945) arrojan un balance positivo, según opina la mayoría de los expertos, y avalan un respaldo popular del 81%. También los números dan fe de su éxito: unos 36 millones de brasileños se han incorporado a una nueva y pujante clase media.

Con ese bagaje, nadie cree en Brasil que Lula, que acaba de cumplir 65 años, esté pensando en la jubilación. Es fácil verlo envuelto en proyectos internacionales relacionados con la lucha contra el hambre, allí donde el lulismo ha cosechado sus mayores logros. Su asesor para Asuntos Internacionales, Marco Aurélio Garcia, adelantó que Lula promoverá proyectos de desarrollo en África y América Latina, y el presidente subrayó la necesidad de acercar a los partidos, sindicatos y movimientos sociales de América Latina, y de profundizar las relaciones de la región con África.

En una reciente entrevista al diario argentino Página 12, Lula lanzó un mensaje claro: 'Eso quiero hacer. No quiero volver a ser cuadro del partido, no quiero volver a las reuniones (...). Tengo noción de que me queda menos de un cuarto o quinto de lo que ya viví y debo poner el foco correctamente en una o dos prioridades'.

Dilma Rousseff ya dijo que el actual presidente estará en su gabinete

'Lula no es el tipo de líder que se envuelve en el día a día del partido', explica Floriano Azevedo Marques Neto, doctor en Derecho Público por la Universidad de São Paulo (USP). Sin embargo, los analistas coinciden en que el presidente seguirá siendo la autoridad que garantice la unidad del Partido de los Trabajadores (PT), un papel que va en sintonía con el talento para la negociación y el diálogo que se le atribuye. 'Siempre ha sido un líder por encima de los distintos grupos: Lula es el más grande del PT. Ahora se volcará más en el partido, quizá ocupando un cargo como la presidencia honorífica', apunta Maria do Socorro Sousa Braga, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Federal de São Carlos.

Lula podría tener un rol fundamental en una eventual renovación del partido: 'El PT tuvo su momento histórico, que ya se agotó; no puede seguir conteniendo corrientes tan diversas', opina el economista Adriano Biava. En la misma línea, Rafael Duarte Villa, director del Núcleo de Investigaciones en Relaciones Internacionales de la USP, señala que 'Lula es un político muy estratégico y sabe que el PT necesita renovarse'.

La gran pregunta es hasta qué punto participará Lula en el próximo Gobierno, en caso de que Dilma Rousseff sea la primera mujer que presida Brasil. La candidata afirmó que Lula estará presente en su gabinete y algunos analistas lo ven como 'un articulador, una figura siempre consultada en el poder', en palabras de Sousa Braga. Otros, como Marques Neto, creen que esa opción 'no le vendría bien a ninguno de los dos'.

Lula jugará un rol importante en la posible renovación de su partido

¿Y si gana José Serra? El papel de Lula podría ser aún más importante a la hora de rearticular el partido y liderar un nuevo proyecto. 'Si el PT consigue mantener la actual coalición en el Congreso, sería casi un Gobierno paralelo en lo legislativo', señala Sousa Braga. 'La influencia de Lula estará ahí, de un modo más o menos directo, como superconsejero o principal líder de la oposición', opina Duarte Villa.

Son muchos los brasileños que perciben a su presidente como la encarnación de los avances sociales de la última década, por encima de alineamientos ideológicos o partidarios, y tal vez por ello la imagen del ex sindicalista ha salido inmune a los escándalos de corrupción que han azotado a su partido. Así, no es de extrañar que muchas voces apunten a la posibilidad de que Lula, que rehusó reformar la Constitución para presentarse en 2010, reaparezca como candidato dentro de cuatro años. 'Es posible que se presente si existe una coyuntura internacional y macroeconómica favorable para su victoria', opina la profesora Sousa.

Otros expertos lo ven 'improbable, pero no imposible', en palabras de Marques Neto. 'Volverá sólo si ve que el proyecto del PT va a naufragar. Si gana Dilma, ciertamente no será candidato', matiza Duarte. Mientras, Lula ni confirma ni desmiente. Pero cuatro años en política son una eternidad. Y, hasta entonces, Lula podría fundar un instituto de investigación que lleve su nombre: 'Ya se está desarrollando un proyecto al respecto', asegura Duarte.

Algunos rumores le sitúan al frente del Banco Mundial o de la ONU

Otro de los rumores que divulgó la prensa local situaba a Lula al frente de algún organismo internacional, desde la presidencia del Banco Mundial -el propio Lula lo desmintió, insistiendo que sería extraño que un líder sindicalista encabezase la institución- hasta la secretaría general de las Naciones Unidas. Duarte lo ve difícil: 'Lula tiene una vocación de autonomía que no encaja con un cargo que en realidad está muy limitado por la influencia estadounidense. Su perfil de líder espontáneo y político genial debe colocarse en un ambiente propicio, que es como presidente o sindicalista: como diputado, es mediocre', explica el politólogo. Su colega Marques Neto opina, en cambio, que 'es probable que aceptase algún cargo si se le ofrece, pero no concurrirá a disputarlo'.

Lo que no prevé ninguno de los expertos consultados por Público es que Lula sea, como también se especuló en su día, presidente de la Petrobras o de otra empresa pública, salvo, quizá, 'algún cargo concreto que tenga que ver con el presal [las reservas de hidrocarburos halladas en las profundidades marítimas, frente al litoral de São Paulo], lo que le otorgaría una visibilidad internacional', concede Biava.

Algunos sugieren que, como el mismo Lula apuntó, podría volver a sus orígenes; es decir, a São Bernardo do Campo, el municipio donde se inició como líder sindical. El profesor Marques Neto aventura que Lula 'hará lo mismo que cuando perdió las elecciones en 1994 y en 1998: mantener su imagen de liderazgo, viajar por Brasil y articular fuerzas de apoyo al Gobierno de Dilma'. Si gana ella los comicios.

Parece claro que Lula seguirá muy activo en la política nacional e intentará conservar cotas de poder. Es bien sabido que los políticos no se retiran; los retiran, cuando llega el momento. Y esa hora no le ha llegado todavía a Luiz Inácio Lula da Silva.