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Maduro busca la reelección frente a otros tres candidatos y la presión internacional

Los venezolanos acudien a las urnas este domingo para elegir a su presidente con la ausencia de un sector de la oposición y la falta de reconocimiento de gran parte de la comunidad internacional

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Carteles electorales de las presidenciales de Venezuela en un edificio del centro de Caracas. REUTERS/Carlos Jasso

Este jueves finaliza la campaña electoral en Venezuela que conduce a los comicios del próximo domingo 20 de mayo. Como es habitual en el país caribeño, serán dos las jornadas de reflexión que tendrán los más de 20 millones de ciudadanos con derecho a voto y que decidirán cual será su nuevo presidente para los próximos 6 años. Del mismo modo se aprovechará la convocatoria para elegir los Consejos Legislativos Estatales.

Si bien eran cinco los candidatos presidenciales que iniciaron la campaña electoral, el pasado 22 de abril, el independiente Luis Alejandro Ratti (pastor evangélico, empresario y hasta 2016 miembro del Partido Bolivariano Hugo Chávez) decidió retirar su candidatura pocos días antes de la elección. La razón principal es la de que no se cumplen las garantías electorales necesarias. La misma por la que ni siquiera se llegó a presentar el bloque opositor Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Igualmente, Ratti ha decidido llamar a sus votantes a apoyar al principal candidato opositor Henri Falcón del partido Avanzada Progresista (AP).

Por su parte la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, ha emitido un comunicado oficial en el que niega la posibilidad de que se genere una alianza entre Ratti y cualquier otro partido por tratarse de una candidatura de iniciativa propia cuya naturaleza jurídica no lo permite. Del mismo modo, Luce-na advierte que los votos que se emitan sobre este candidato no serán válidos.

Los cuatro candidatos de las elecciones venezolanas, de izquierda a derecha: Nicolás Maduro, Henri Falcón, Reinaldo Quijada y Javier Bertucci. EFE/REUTERS

Por tanto, son cuatro los candidatos definitivos que disputarán la presidencia de la república.

Entre ellos se encuentra el actual presidente, Nicolás Maduro, candidato por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que tiene el objetivo de lograr la reelección para así darle continuidad a la denominada Revolución Bolivariana y proteger al país, según el mandatario, de la guerra económica a la que está sometida Venezuela.

Maduro quiere alcanzar un respaldo de 10 millones de votos para así fortalecer la economía y llevar adelante el Plan Patria 2025, un programa que incluye más de 30.000 propuestas entre las que se encuentra alcanzar el 100% de la escolaridad, completar los 5 millones de viviendas sociales y consolidar el Carnet de la Patria para impulsar aún más su proyecto social.

En este sentido ha advertido a la ciudadanía de las intenciones de la oposición de eliminar este carnet, una herramienta que según el ejecutivo de Maduro representa el mayor eje de protección para los venezolanos. El presidente apela a su candidatura para defender una Venezuela soberana y advierte que de no ser así existe el peligro de que el país se convierta en una colonia del liberalismo.

Una mujer pasa junto a un graffiti en Caracas en apoyo a Nicolas Maduro en las elecciones presidenciales. REUTERS/Adriana Loureiro

El oficialismo tiene como principal opositor en estas elecciones a Henri Falcón, candidato del partido Avanzada Progresista (AP) que se presenta en coalición con el Movimiento al Socialismo (MAS), el Comité de Organización Política Elec-toral Independiente (Copei) y el Movimiento Ecológico.

Antes de esta convocatoria electoral, Avanzada Progresista formó parte de la MUD, bloque opositor que decidiera no presentarse a estos comicios por calificarlos de fraude. En contra de esta postura, Falcón fue el único líder interno que se atrevió a romper ese consenso y presentarse como candidato de su partido tras reconocer que finalmente sí se lograron las garantías suficientes como para participar en las elecciones presidenciales.

Falcón estuvo ligado al chavismo ya que fue coordinador del Movimiento Quinta República bajo las órdenes del presidente Hugo Chávez. Posteriormente ganó por dos veces consecutivas las elecciones a gobernador del Estado Lara con el PSUV. Más adelante decidió su salida del partido y creó su propia formación sumándose posteriormente al bloque opositor de la MUD. Llegó a ser jefe de campaña del exgobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles, en las presidenciales de 2013, al que por cierto nombrará ministro de Interior si llega al ejecutivo tal y como aseguró ayer en un acto de campaña.

La propuesta estrella del candidato de Avanzada Progresista es la de dolarizar la economía del país. Algunos miembros de su partido están convencidos de que es la única manera de frenar en seco la hiperinflación que sufre Venezuela. Del mis-mo modo aseguran que con esta medida se lograría evitar la evasión de capitales y al mismo tiempo equilibrar salarios, pensiones y subsidios al estar basados en la moneda norteamericana.

Falcón propone también un rescate de la producción nacional para volver a ser un país exportador y tener la capacidad de generar sus propios alimentos, algo que podría paliar el desabastecimiento que se denuncia desde diversos sectores de la sociedad.

Henri Falcón, candidato del partido Avanzada Progresista (AP) en las presidenciales de Venezuela, rodeado de seguidores en un acto la campaña electoral. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

El tercer candidato es Javier Bertucci, del partido Esperanza por el Cambio. Este empresario y pastor evangélico estuvo detenido bajo arresto domiciliario en 2010 por contrabando de combustible Diésel y asociación para delinquir. También fue señalado en 2016 en los denominados Papeles de Panamá, escándalo que des-tapó el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Si bien Bertucci asegura que “ha entregado su vida a Dios” parece que también entregó parte de su existencia al conocido bufete panameño Mossack Fonseca con el supuesto ob-jetivo de crear una empresa en este paraíso fiscal valorada en más de 5 millones de dólares.

En cualquier caso, Bertucci aseguró haber acordado junto al Espíritu Santo y su familia el presentarse a las elecciones presidenciales para llevar adelante un pro-grama que incluye abrir un canal humanitario que permita el abastecimiento de alimentos y medicinas. También promete regenerar y profesionalizar a la policía, luchar por la libertad de expresión y lograr que Venezuela tenga medios de co-municación libres. En cuanto a la economía propone reactivar el aparato produc-tivo del país eliminando el control cambiario y solicitando créditos multilaterales potenciando principalmente al el sector petrolero y turístico.

El empresario y pastor evangélico Javier Bertucci, del partido Esperanza por el Cambio, en un acto de la campaña electoral para las presidenciales de Venezuela. REUTERS/Carlos Jasso

Por último se encuentra el candidato presidencial Reinaldo Quijada, del partido Unidad Política Popular 89. El numero 89 es un homenaje al llamado Caracazo, las protestas acontecidas en la capital venezolana ese año durante el gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez y que tuvieron como consecuencia el fortalecimiento de la figura de Hugo Chávez y el impulso de su proyecto revolucionario.

Quijada es ingeniero y fue miembro hasta 2012 del PSUV. Posteriormente fundó su propio partido de izquierdas al reconocer que no existía autocrítica dentro del chavismo. Es defensor acérrimo del proceso revolucionario iniciado por Chávez y culpa al actual presidente Maduro de abandonar sus objetivos traicionando dicho legado. También lo acusa de ser “el nuevo portavoz inconsciente del capitalismo salvaje”, denunciando como estafa la iniciativa de su gobierno de crear una criptomoneda en lugar de preocuparse por el aparato productivo del país.

Por este y otros motivos basa su programa electoral en tres pilares fundamentales para reconducir la situación en el ámbito político, económico e institucional. Plantea como fundamental el recuperar la división de poderes clásica y reconstruir el aparato productivo. Califica la situación de “desgobierno absoluto” y denuncia la ausencia de proyecto por parte del ejecutivo en ámbitos tan importantes como la educación y la sanidad.

“Llueva, truene o relampaguee”

La presión internacional para desacreditar las próximas elecciones en Venezuela ha venido aumentando a nivel político, económico y mediático a medida que ha ido avanzando la campaña electoral.

Sin embargo el presidente Nicolás Maduro asegura que el pueblo soberano votará este domingo “llueve, truene o relampaguee”, frase que ha repetido en multitud de ocasiones y que se ha convertido casi en su lema electoral.

Desde el exterior se escuchan voces como las del vicepresidente estadounidense, Mike Pence, que pide a los países del continente expulsar a Venezuela de la Or-ganización de Estados Americanos (OEA) aludiendo que “el pueblo venezolano merece recuperar la libertad”.

El logo del Consejo Nacional Electoral venezolano, en su sede en Caracas. REUTERS/Carlos Jasso

Por su parte, el Parlamento Europeo ha adoptado una resolución en la cual pide la suspensión inmediata de los comicios presidenciales hasta que se “reúnan las condiciones necesarias para unas elecciones creíbles, transparentes e inclusivas”.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) también ha querido sumarse a estas iniciativas y hace pocos días auguraba un posible desastre económico en Venezuela con una hiperinflación del 14.000% y una caída del PIB del 15%. Del mismo modo censura al gobierno del país por no facilitar con puntualidad las estadísticas sobre su economía y lo amenaza con expulsarlo de la entidad.

El denominado Tribunal Supremo de Justicia venezolano en el exilio ha cobrado también protagonismo a lo largo de esta campaña electoral. En su última reunión ha suspendido de sus funciones a Nicolás Maduro como presidente de la república, lo ha inhabilitado para ejercer cargo público, e incluso uno de sus integrantes ha instado al ministro de Defensa y al Servicio de Inteligencia Nacional a detener preventivamente al mandatario por su supuesta implicación en un caso de corrupción vinculado con Odebrecht. Este órgano judicial está formado por 33 magistrados que juraron su cargo el pasado mes de julio ante la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. Actualmente se encuentran exiliados en cuatro países, Panamá, Chile, Colombia y Estados Unidos.

Varios venezolanos residentes en España en el QW Bar en Madrid. REUTERS/Javier Barbancho

El Grupo de Lima, formado por 12 países de Latinoamérica, se reunía de urgencia este lunes en México y condenaba al que denominan “régimen autoritario de Venezuela” por violar la institucionalidad democrática, el estado de derecho y el respeto por los derechos humanos. Así mismo consideran ilegítimas las próximas elecciones y denuncian que en las mismas no participan todos los actores políticos.

El mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, en su último viaje a Europa como presidente antes de dejar el cargo el próximo 7 de agosto, tampoco ha querido perder la oportunidad de mostrar su oposición a los comicios venezolanos. En la reunión que ha mantenido en Madrid con su homólogo español, Mariano Rajoy, ha aprovechado para expresar su preocupación por Venezuela y posteriormente ha declarado que su gobierno no va a reconocer el resultado de los comicios del 20 de mayo ya que son unas “elecciones amañadas”. Paradójicamente el presidente Santos afronta en estos días en su país acusaciones de la Fundación Paz y Reconciliación que denuncia irregularidades y compra de votos en las elecciones legislativas del pasado 11 de marzo que podrían haber modificado hasta un 20% de la composición del Congreso.

El presidente Nicolás Maduro ha querido contestar a su par colombiano llamándolo “imbécil” por desconocer las elecciones y ha asegurado que las palabras de Santos van en contra del pueblo de Venezuela. Así mismo le ha recordado que más de 200.000 colombianos han llegado a su país y que en él encuentran educación totalmente gratuita. Maduro finalizó su intervención sobre Juan Manuel Santos preguntándose, “¿quién elige al presidente en Venezuela?”, respondiéndose a sí mismo de manera contundente, “Llueva, truene o relampaguee, el pueblo tiene que salir a votar”.

La Venezuela del exterior

El embajador venezolano, Mario Isea, realizó ayer desde su sede diplomática en Madrid un encuentro con medios de comunicación.

La bandera de Venezuela, en un balcón de su embajada en Madrid. REUTERS/Javier Barbancho

Isea ha pedido “que se respete la soberanía y el derecho de los venezolanos a elegir libremente como lo ha hecho en los 23 procesos electorales en estos últimos 19 años”. Ha asegurado que a esta importante elección se presentan 12 de los 15 partidos que integran la oposición venezolana y ha reiterado que “el sistema electoral venezolano es el más confiable, transparente y auditable del mundo”. En este sentido quiso precisar que los comicios contarán con la observación de representantes del Consejo de Expertos Electorales de América Latina (CEELA), de la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom), del Parlamento del Mercosur y de la Unión Africana, además de parlamentarios de países europeos. Del mismo modo quiso destacar que en su momento se cursaron invitaciones a organizaciones internacionales como la ONU y la Unión Europea, así como al Congreso de los Diputados español.

Por último, el embajador hizo un llamamiento a los casi 23.000 venezolanos residentes en España para que ejerzan su derecho al voto en las 42 mesas que el Estado venezolano ha dispuesto en las cinco ciudades donde hay consulados generales: Madrid, Barcelona, Santa Cruz de Tenerife, Vigo y Bilbao.

En total son 100.000 los venezolanos que residen en todo el mundo y que podrán votar en estas elecciones presidenciales. Unos votos que podrían ser determinan-tes en caso de que los resultados fueran muy ajustados y que corren la suerte de estar más influenciados por la campaña en el exterior de no participación en los comicios que han realizado diversos miembros de la otra oposición, la que decidió no concurrir a las elecciones presidenciales de este 20 de mayo.