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Maratón final de los candidatos

Obama y McCain se lanzan a una vorágine de mítines en el último día. El líder demócrata llega a las urnas con 13 puntos de ventaja

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Losa estadounidenses eligen entre Barack Obama y John McCain al que será su presidente para los próximos cuatro años. Los dos candidatos disputaron el lunes una auténtica maratón de mítines en busca de los votos de los últimos indecisos, un 5% en todo el país según los sondeos. Porcentaje que se queda pequeño para las necesidades de McCain. El aspirante republicano está por detrás en todas las encuestas y, sobre todo, en los estados clave que necesita para llegar a la Casa Blanca.

En la víspera electoral no hubo jornada de reflexión. Todo lo contrario. McCain completó ayer un tour de force que le llevó por siete estados en los que la batalla está igualada o va por debajo en los sondeos: Florida, Tennessee, Pensilvania, Indiana, Nuevo México, Nevada y Arizona.

Obama ha decidido gastar sus últimos cartuchos en estados que en las últimas elecciones se han convertido en bastiones republicanos y con los que los demócratas no podían soñar unos meses atrás: Florida, Virginia y Carolina del Norte. Más que buscar nuevos votantes, se trata de animar a los voluntarios locales para que colaboren con el Partido Demócrata en la jornada electoral. 'En este punto ya he explicado todos mis argumentos. Ahora se trata de quién lo desea más y de quién cree más en ello', proclamó Obama en Jacksonville, Florida.

La campaña del senador de Illinois, mucho mejor organizada y financiada que la republicana, le ha hecho aumentar su ventaja en los últimos días hasta los 13 puntos, según Gallup. Tiene muchas más combinaciones posibles según los sondeos. A partir de los delegados que dan por asegurados se podría permitir ceder en algunos estados clave. McCain tiene que ganar casi todos esos estados clave (Florida, Ohio y Pensilvania) para tener opciones de alcanzar los 270 delegados que dan la victoria.

La campaña ha resultado agotadora para todos. Así comenzó ayer Obama su mitin en Florida: 'Aquí en Ohio', tras los gritos de los asistentes llegaron las disculpas. 'He estado viajado mucho tiempo', se justificó Obama.

El cansancio es general. Durante su gira del lunes, McCain interrumpía cada vez más sus discursos para toser. Algo que no le impidió volver a acusar a Obama de 'estar en el ala más a la izquierda de los políticos estadounidenses', además de 'querer sentarse a negociar con dictadores'. McCain tiene previsto realizar dos mítines durante la jornada electoral en Colorado y Nuevo México.

En los últimos días la figura del reverendo Jeremiah Wright ha vuelto a perseguir a Obama. Una serie de anuncios del Partido Republicano en Pensilvania, donde la victoria es vital para los conservadores, ha vuelto a relacionar al candidato demócrata con los mensajes radicales del religioso. Aunque McCain pidió que no se usaran los argumentos de Wright contra Obama, quien abandonó la Chicago Trinity United Church of Christ en primavera.

'McCain ya ha dicho que no puede ser el responsable de todos los anuncios que se emiten', declaró ayer Charlie Black, uno de los asesores del candidato republicano.

McCain seguirá los resultados en el hotel Biltmore de Phoenix, Arizona. Es el mismo lugar en el que se casó con su esposa Cindy en 1980. Aunque desde la campaña de McCain se lanzan mensajes de optimismo, no se han preparado grandes festejos.

Los demócratas sí han preparado una gran fiesta en Chicago para la noche electoral. Será en el Grant Park, donde se espera a un millón de personas. Mientras en Phoenix esperan algo parecido a un milagro, en Chicago quieren cantar The Rising, la canción de Bruce Springsteen (un entusiasta seguidor del líder demócrata) que sonaría antes de que Obama anunciara su victoria.