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La marcha indígena llama a las puertas de Morales

Tras recorrer medio millar de kilómetros, índigenas de la Amazonía llegan a La Paz para impedir la construcción de la carretera que dividirá el Tipnis

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La marcha de indígenas bolivianos que durante dos meses ha recorrido la travesía entre la Amazonía y los Andes llega hoy a las puertas de La Paz para pedir a Evo Morales que frene la carretera que partirá en dos la reserva natural del Tipnis y éste se ha comprometido a negociar personalmente con los marchistas.

Los indígenas quieren que el gobierno detenga de forma definitiva la construcción de una carretera que atravesará el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), financiada por Brasil y construida por una firma brasileña. Morales suspendió el proyecto de manera provisional el pasado 27 de septiembre tras unos fuertes disturbios entre los índigenas opositores al proyecto y la Policía.

Iñigo Errejón Galván, doctor en Ciencias Políticas con una tesis sobre el proceso político boliviano y que acaba de publicar el libro 'Ahora es cuando, carajo', explica cómo 'en esta marcha hay varias marchas', ya que en ella confluyen diferentes sectores y demandas. Una parte fundamental son algunas de las comunidades indígenas de la Amazonía. Pero 'en la medida en que ha ido creciendo se ha convertido en la posibilidad de desgastar a Morales desde el terreno donde el extraía la fuerza' y han sido apoyados por clases medias y la derecha regionalista, tradicional enemiga del movimiento indígena.

La marcha, que empezó con 1.500 personas y se redujo a pocos cientos cuando la policía la dispersó violentamente el 25 de septiembre, ha recorrido más de 500 kilómetros en los últimos 65 días. La 'masacre', como ha sido llamado ese día, fue calificada como 'imperdonable' por Morales y los ministros de Gobierno y Defensa dimitieron. Además, el presidente ha ofrecido abrir una comisión de investigación, que podría estar compuesta por observadores internacionales.

El alcalde de La Paz, Luis Revilla, adversario de Morales, les esperaba el martes para ofrecerles una ceremonia de recibimiento, pero los indígenas no le prestaron atención y algunos comentaron molestos que el político solo quería una fotografía decorada con ellos y la 'whiphala', bandera aimara ajedrezada y multicolor.

Evo Morales ha aceptado un diálogo 'directo' con los dirigentes indígenas pese a que durante los dos meses de marcha ha rechazado reunirse con ellos. 

Los caminantes, que acampan esta noche a las puertas de La Paz, en el caserío de Urujara, echaron del lugar al viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Cesar Navarro, que fue a decirles que Morales finalmente accedió al diálogo que exigían sin éxito desde que empezó la marcha.

 Los marchistas expulsan a un viceministro y tres ministras de un campamento

Las ministras de Justicia, Nilda Copa; Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, y Transparencia, Nardi Suxo, llevaron ropa y alimentos al caserío de Urujara, en la entrada de La Paz, donde fueron abucheadas y obligadas a irse, informó la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano en su sitio web.

La vicepresidenta de la Confederación de Mujeres Indígenas de Bolivia, Judith Rivero, dijo a la radio Erbol que las ministras fueron echadas porque 'ya no es hora de que vengan a hacerse las solidarias' con los caminantes. 'Les dijimos que nos esperen allá en La Paz, porque ellas no hicieron nada como mujeres, ni como madres, cuando los policías nos reprimieron', agregó Rivero.

La marcha llega en un momento crítico, dos días después de que el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales celebrara las primeras elecciones judiciales, en las que los ciudadanos podían elegir a los miembros del poder judicial. Sin embargo, un 60% de los votos han sido nulos o en blanco, tal y como demandaba la oposición.

Éste es un momento crucial para Bolivia y el gobierno del MAS. Iñigo Errejón explica cómo 'el mapa político boliviano se ha reordenado porque se ha eliminado el elemento cohesionador de la amenaza de la oposición derechista. Cuando se tiene toda la hegemonía, surgen los conflictos internos en el bloque indígena y popular.'

 'Bolivia tiene un Estado débil y una sociedad civil fuerte'

De esta forma, como ya ocurrió con el caso del gasolinazo, ahora 'los conflictos se dan dentro del oficialismo y los movimientos sociales sobre los que se levanta el gobierno del MAS'. Así, el conflicto del Tipnis es el reflejo de 'la contradicción interna del gobierno boliviano entre el desarrollismo para redistribuir la riqueza y el 'buen vivir' basado en el respeto a la pacha mama'. Además, el conflicto se amplifica al darse en 'un país en proceso de cambio, con un Estado muy débil y una sociedad civil muy fuerte' concluye Errejón.