Publicado: 07.03.2016 11:25 |Actualizado: 07.03.2016 11:25

Más de 20 muertos en un ataque contra una comisaría y un cuartel militar en el sur de Túnez

Un grupo de presuntos yihadistas infiltrados desde Libia intentaron asaltar ambos objetivos a bordo de varios coches todoterreno.

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Soldados tunecinos montan guardia en la ciudad de Ben Guerdan. - REUTERS

Soldados tunecinos montan guardia en la ciudad de Ben Guerdan. - REUTERS

TÚNEZ.- Al menos 24 personas han muerto este lunes en un ataque de presuntos yihadistas infiltrados desde Libia contra una comisaría y un cuartel militar en la ciudad de Ben Guerdan, en el sur de Túnez, en el segundo incidente de esta naturaleza en los últimos cinco días, según fuentes de Seguridad. Estas fuentes explicaron que entre las víctimas mortales se contabilizan 13 supuestos yihadistas y seis miembros de las fuerzas de seguridad, entre ellos policías, militares y un agente de aduanas, además de cinco civiles, y varios heridos.

Asimismo, informaron que dos de los atacantes han sido capturados y que la operación sigue en marcha en esta ciudad del sur, conocida como la capital del tráfico ilegal en el sur de Túnez y el lugar del que más fanáticos han partido para sumarse a la yihad internacional desde principios de siglo. Las fuerzas de seguridad tunecinas han sido desplegadas en la zona y vigilan puntos estratégicos así como los enclaves turísticos del país.



Según las autoridades, los atacantes atacaron ambos objetivos en las primeras horas de la madrugada a bordo de varios coches todoterreno con los que supuestamente habían cruzado la frontera con Libia. El asalto fue repelido rápidamente por las fuerzas de Seguridad, que en las dos últimas semanas habían intensificado sus operaciones en el sur de Túnez, en especial en el área occidental de Kasserin, en la frontera con Argelia. Esta zona de montaña es desde hace años punto de encuentro de yihadistas procedentes de todos los rincones del Sahel que pretenden combatir en Libia y también de tunecinos que han regresado al país tras años luchando junto a la organización terrorista Estado Islámico en Siria e Irak.

El pasado miércoles, unidades especiales tunecinas de la lucha antiterrorista mataron a cinco presuntos yihadistas que se habían infiltrado en el país de la vecina Libia y tomado a una familia como rehén en una casa situada en el Auya, una pequeña localidad a 10 kilómetros de Ben Guerdan. Las fuerzas de Seguridad indicaron entonces que los presuntos terroristas estaban vinculados con la rama libia del EI y que entraron en el país de forma irregular a través de la frontera a bordo de varios vehículos todoterreno. 

Testigos aseguraron, por su parte, que los infiltrados eran diez y que cinco de ellos habían logrado huir tras el primer intercambio de disparos. Fue en Ben Guerdan, situada a unos 50 kilómetros al oeste de la frontera libia, donde las fuerzas de Seguridad detectaron a los presuntos yihadistas infiltrados y donde se entabló del primer tiroteo, en el que pereció el civil, al parecer alcanzado por una bala perdida.

La Policía fronteriza tunecina estaba en estado de alerta máxima desde que hace dos semanas aviones de combate estadounidenses mataran a 50 personas -en su mayoría tunecinos- en un bombardeo contra supuestos objetivos de la rama libia del EI en la ciudad libia de Sabratah, a unos 100 kilómetros de la frontera con Túnez. Según el Pentágono el ataque pretendía matar a Nourdine Chouchane, un conocido cabecilla yihadista tunecino al que se acusa de instigar dos de los tres atentados que Túnez sufrió en 2015 y que luchó junto al Estado Islámico en Siria e Irak. Poco después, tropas al mando del Gobierno libio en Trípoli prosiguieron con la operación por tierra contra la citada célula en Sabratah, lo que había puesto en alerta a las fuerzas tunecinas, que temían que los yihadistas hostigados huyeran en dirección a su país.