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Más controles para que todo siga igual

En la decalarción final de la cumbre de Washington los líderes del G20 se comprometen a trabajar juntos para restaurar el crecimiento mundial y conseguir las reformas que necesita el sistema financiero, algo que debe estar perfilado antes

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El mundo no cambió este sábado pero empezó a trabajar en ello. Sin llegar a alcanzar una auténtica iniciativa conjunta para relanzar la economía, los líderes del G-20, reunidosen Washington, acordaron lanzar un plan de acción para regular los mercados financieros, atajar la crisis y otorgar un mayor papel a los países emergentes. Y no es flor de un día. Los ministros de Economía salieron del encuentro con una lista de tareas que deberán remitir en algo más de cuatro meses, cuando se celebre una nueva cumbre.

'Ha sido un gran éxito', concluyó un sonriente presidente George Bush al clausurar el encuentro. Podía haber sido peor.

Con un presidente en las últimas semanas de su mandato, los asistentes a la cumbre se comprometieron 'a mejorar su cooperación y trabajar juntos para restaurar el crecimiento global y alcanzar las reformas necesarias de los sistemas financieros mundiales'.

'Algunos dijeron que podría llamarse un segundo Bretton Woods', dijo el mandatario estadounidense. 'No sé cómo acabará llamándose este encuentro –señaló Bush– pero lo hicimos en tres semanas'.

El documento final se divide básicamente en tres partes: un serie de declaraciones comunes sobre la naturaleza de la crisis; una lista de tareas para los ministros de Economía de aquí a marzo; y una serie de objetivos globales sobre el sistema financiero a más largo plazo. Todo redactado en una jerga económica que algunos líderes han criticado por ser excesivamente opaca y donde los paraísos fiscales aparecen simplemente como 'centros que no cooperan'.

El G-20 se compromete a respetar una serie de principios: ante todo a reforzar la transparencia y la responsabilidad en los mercados financieros. Pero también a promover sistemas de vigilancia más estrictos y colegios de supervisores que abarquen a los bancos y a las agencias de calificación y limiten los complejos productos de derivados que crecieron al margen del sistema –responsables en parte de la crisis financiera mundial–.

Además, la cumbre insta a los estados a proteger la integridad de los mercados y sus actores, tanto inversores como consumidores de posibles irregularidades; reforzar la cooperación internacional entre las diversas entidades nacionales; reformar las instituciones financieras internacionales y otorgar mayor peso a las economías emergentes y las naciones en desarrollo. En otras palabras, poner un poco de orden, reconocer la nueva realidad mundial y desatascar las arterias financieras para que el dinero vuelva a fluir.

Bush insistió en los peligros del proteccionismo en tiempos de crisis y Brasil luchó por añadir referencias específicas a la ronda comercial de Doha. Los ministros de Economía tienen ahora cinco meses para poner en práctica estos principios. Para el 31 de marzo de 2009 deberán tener propuestas concretas y una lista de instituciones financieras que, por su peso o su importancia estratégica, podrían poner en peligro al resto de la economía si llegaran a colapsar; algo así como un sistema de alerta antes de sentir el terremoto.

Como dijo Bush, 'un solo encuentro no puede resolver los problemas del mundo', por lo que el G-20 volverá a reunirse en abril en Reino Unido, que tendrá entonces la presidencia. El documento es fruto del compromiso. Entre las causas de la crisis, algunos países, sobre todo Francia, hubieran querido responsabilizar directamente a Estados Unidos. La frase final asegura que 'reguladores y supervisores de algunos países avanzados no apreciaron suficientemente los riesgos' que iban acumulándose en los mercados.

El primer ministro británico, Gordon Brown, se quedó sin su idea de plan coordinado de incentivos fiscales para relanzar el crecimiento, aunque se dice que cada país adopte las medidas de estímulo que considere. Se planteó en la cena del viernes, pero Bush dijo que no podía comprometerse dos meses antes de dejar el poder. 'El equipo de Obama ha sido informado de lo alcanzado en esta cumbre', dijo Bush, “'y espero que tenga éxito', finalizó Bush que terminó con una mueca y un 'adiós' .