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La masacre de Port Said enciende la protesta contra la Junta egipcia

Avalancha de críticas a la Policía y el Ejército tras la matanza de 74 personas en el partido de fútbol del miércoles

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Al menos dos manifestantes han muerto por los disparos de la Policía cuando esta intentaba dispersar con munición real a una multitud de personas que trataban de acceder a la estación de policía de esta ciudad, según informó una fuente médica.

'Hemos recibido los cuerpos de dos manifestantes tiroteados con munición real', dijo el doctor de la morgue donde fueron trasladados los cadáveres.

Por su parte, la tragedia del miércoles en Port Said ha encendido las calles de Egipto. Pocas horas después de ver horrorizados cómo más de 70 aficionados del club Al Ahly morían a manos de hinchas de sus rivales del Al Masry, los egipcios dirigen su mirada a los responsables de la matanza. Ayer, miles de personas salieron desde primera hora de la mañana a las calles de El Cairo para pedir responsabilidades a la Policía, al Ejército y a los políticos, que discutían sobre la cuestión en el Parlamento.

Fue el presidente de esta institución, el líder de los Hermanos Musulmanes, Saad al Katatni, quien pronunció las palabras más duras para condenar la actuación de las Fuerzas de Seguridad. Katatni,

que en estos momentos es la mayor autoridad del país elegida de forma democrática, habló de “deficiencia” y “negligencia” de la Policía y del Ejército.

El presidente del Parlamento enmarcó los hechos en la situación de inestabilidad que vive Egipto desde la caída del presidente Hosni Mubarak en febrero pasado. Desde entonces, los choques violentos y las muertes de civiles se han sucedido de forma casi cíclica en el país del Nilo. Las Fuerzas de Seguridad “no cumplieron ni con su misión ni con su profesión por la falta de organización ante estos acontecimientos”, aseguró Katatni en su discurso, que recoge Efe.

Durante toda la jornada hubo un goteo de dimisiones y destituciones. Abandonaron sus puestos el jefe de los servicios de Inteligencia y de Seguridad de Port Said, el gobernador de la provincia y el presidente de la Federación Egipcia de Fútbol. El mismo primer ministro egipcio, Kamal al Ganzuri, informó sobre esto al Parlamento y asumió su responsabilidad política por los hechos. “Estoy dispuesto a cumplir con cualquier instrucción que me pida cuentas, porque sé que soy responsable políticamente”, dijo.

Ganzuri, que fue primer ministro en tiempos de Mubarak, fue nombrado jefe del Gobierno por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y ayer llegó a reconocer que “la calle egipcia” no le quiere.

Los Hermanos Musulmanes critican la negligencia de las Fuerzas de Seguridad

De hecho, los manifestantes no pedían ayer la renuncia de Ganzuri, sino la caída de la Junta Militar; una consigna que se ha repetido durante los últimos meses. Como ya certifica el hecho de que la cuestión fuera tratada en las más altas esferas políticas, la peor tragedia de la historia del fútbol egipcio no tiene sólo connotaciones deportivas, sino que está relacionada con la frágil transición hacia la democracia que este país está llevando a cabo.

“Es una tragedia, hay un fracaso absoluto de las instituciones del Estado y alguien necesita responsabilizarse por lo que ha pasado”, denunció la manifestante Salma Nagui durante una concentración ante la sede de la Federación Egipcia de Fútbol, en El Cairo. Nagui se mostró escéptica ante la noticia de que las autoridades egipcias iniciarán una investigación que aclare los hechos y depure responsabilidades, tal y como pidió la Unión Europea. “Ya hemos tenido investigaciones y nunca hemos conocido los resultados. No tenemos mucha fe en ellas y esta no va a llegar a ninguna parte”, dijo.

Esta joven egipcia, que se declaró tan seguidora del Al Ahly como opositora del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, denunció que el Ejército y la Policía “se limitaron a mirar mientras la gente era masacrada durante una hora. Los encerraron en aquel estadio. Esto no es normal. Es horrible”.

En una marcha similar convocada por un célebre exjugador del Al Ahly, el alejandrino Amr al Shazi lamentó que “la Policía no hizo nada, dejaron las puertas del estadio abiertas para que entraran los matones”. Al Shazi aseguró que “fue culpa de los militares, si no fuera por ellos, nada de esto habría pasado”.

Este hincha del Al Ahly apuntó que “es demasiado pronto para adoptar conclusiones”, en referencia a quienes aseguran que los atacantes eran partidarios de Mubarak que deseaban sembrar el caos. “Lo que está claro es que nuestro Gobierno, nuestro Parlamento y nuestro Ministerio del Interior tienen que explicar qué pasó”.

Los enfrentamientos entre Policía y manifestantes dejan otros 400 heridos

Otra de las personas presente en esta marcha, el ultra del Al Ahly Mohamed Hasan, se declaró consternado porque uno de sus amigos falleció durante el partido de ayer. “Apenas he dormido dos horas porque hemos ido a recibirles a la estación de tren de Ramsés”, aseguró antes de añadir que los aficionados del equipo cairota llegaron “destrozados” a la capital.

A última hora de la tarde, los seguidores del Al Ahly así como los ultras del otro gran equipo del país, el Zamalek, llegaron en varias marchas a la plaza Tahrir de El Cairo, desde donde intentaron rodear el Ministerio del Interior. A su vez, la Policía bloqueó las calles que daban acceso al polémico edificio, al cargo de las Fuerzas de Seguridad, que en Egipto han sido durante años el mayor órgano de represión del régimen de Mubarak.

A un lado del alambre de espino que separaba las dependencias del Ministerio del Interior del resto de la ciudad, esperaban decenas de agentes antidisturbios así como furgones policiales y algunas tanquetas del Ejército. Al otro lado se amontonaban los hinchas, que caldeaban el ambiente con cánticos cada vez más enfurecidos. A medida que aumentaba la tensión y estallaban los primeros choques, las ambulancias dejaban sonar sus sirenas con más frecuencia y transportaban a los heridos desde las primeras filas hasta la retaguardia.

'Hay un fracaso total de las instituciones del Estado', denuncia una manifestante

Según el Ministerio de Sanidad, al menos 400 personas resultaron heridas leves por asfixia o contusiones en estos primeros choques.

Poco a poco, las tiendas del centro siempre bullicioso de El Cairo comenzaron a cerrar ante la perspectiva de otra noche de humo, gas y sirenas azules en una zona que ya está acostumbrada a los disturbios.