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Masacre de sicarios narcos en una discoteca de Medellín

Los pistoleros matan a ocho personas y hieren a diez en otra acción de la guerra entre bandas

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Al menos ocho personas murieron acribilladas y otras diez fueron heridas en el ataque de sicarios cometido en la madrugada de ayer en una discoteca del área metropolitana de Medellín, en el noroeste de Colombia. Varios pistoleros dispararon indiscriminadamente contra los que estaban en el local, en Envigado.

A la mañana siguiente se celebró en el propio Medellín un consejo de seguridad tras el que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, atribuyó la accióna enfrentamientos entre bandas dedicadas al narcotráfico por el control de rutas y lugares de venta de drogas. Una de esas bandas es capitaneada por Maximiliano Bonilla, alias Valenciano, y la rival tiene como cabecillas a Erik Vargas (Sebastián) y a un tal Beto.

Uribe precisó que Beto 'está en una silla de ruedas. Había salido del país en una ocasión se nos escapó de San Andrés y ha regresado al país'. El presidente recordó que hay una recompensa de cinco millones de dólares por quienes den información sobre el paradero de Valenciano, y que por Sebastián y Beto se ofrece un millón de dólares por cada uno.

También ofreció el equivalente a 85.000 euros 'a los ciudadanos que con su información faciliten que las autoridades puedan capturar a los autores de esta masacre'.

Cuatro de las víctimas fallecieron dentro de la propia discoteca y las otras cuatro en distintos centros sanitarios, donde permanecen los heridos, cinco de ellos en estado grave. Ninguna de las víctimas tenía antecedentes delictivos.

La sangrienta guerra entre bandas, que causó 503 muertes en los primeros tres meses del año, ha vuelto a hacer de Medellín una de las ciudades más violentas de Colombia.

Muere un preso político

Por otra parte, la Plataforma Justicia por Colombia denunció ayer la muerte en el penal de La Dorada (Caldas) del preso político Arcesio Lemus, a los 67 años de edad.

Las autoridades penitenciarias desoyeron las alertas de las ONG sobre el grave estado de salud de Lemus, alegando que no eran más que 'problemas psicológicos'.