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El matrimonio más poderoso del Río de la Plata

Kirchner era en la opinión de muchos argentinos el auténtico presidente a la sombra de su mujer en la Casa Rosada

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Néstor Kirchner tuvo una carrera política brillante, propia de un hombre ambicioso y comprometido, que sólo tuvo como límite los problemas de salud que desde hace tiempo comenzaban a darle señales de aviso. No hizo mucho caso de las advertencias que le daba su cuerpo y que eran motivo de preocupación para sus médicos, y hasta el último día, su actividad política no conoció descanso.

De madre chilena y descendiente de croatas, Kirchner nació en 1950 en la capital de la provincia de Santa Cruz, Río Gallegos, donde comenzaría su carrera política junto con la que se convirtió en su esposa en 1975, la actual presidenta Cristina Fernández. Los dos se conocieron un año antes, cuando estudiaban Derecho en la Universidad de La Plata. Compartieron su militancia en la Juventud Peronista hasta que comenzó la dictadura (1976-1983), cuando ambos abandonaron la ciudad para volver a Río Gallegos.

Allí nacieron sus dos hijos (Máximo, de 32 años, y Florencia, de 19), pero más relevancia cobró la inmensa fortuna que comenzaron a acumular, al mismo tiempo que Néstor se lanzaba a una carrera política que lo llevó a ser alcalde de su ciudad natal de 1987 a 1991. Ese mismo año se convirtió en el gobernador de la provincia de Santa Cruz en una época en la que ya se perfilaba como un personaje de grandes aspiraciones que iba siendo cada vez más relevante en la política nacional.

Mantuvo ese cargo hasta 2003, cuando se convirtió en presidente de una Argentina convulsionada todavía por la crisis de 2001-2002. Por entonces recibió gran apoyo de quien estaba al frente del Ejecutivo hasta ese momento, Eduardo Duhalde, que había tomado las riendas del país tras los cuatro presidentes fugaces que se sucedieron en menos de dos semanas ante un país paralizado por el corralito bancario. Consiguió reducir la pobreza a más de la mitad al finalizar su mandato. También pudo bajar la tasa de paro, aunque no consiguió disminuir de manera significativa la desigualdad social, que sigue siendo uno de los asuntos más urgentes a resolver en Argentina

Diputado desde 2009, presidente del Partido Justicialista desde 2008, y secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) desde mayo pasado, Kirchner era en la opinión de muchos argentinos el auténtico presidente a la sombra de su mujer en la Casa Rosada.