Publicado: 14.11.2015 23:36 |Actualizado: 15.11.2015 09:48

"Me siento observado, la gente me identifica como musulmán y lo relaciona con terrorismo”

Karim Bakha, natural de Argelia, se ha unido este sábado a la concentración en la plaza de la República de París en repulsa contra los atentados. La comunidad musulmana en la capital gala teme las reacciones ante los ataques, que dejaron al menos 129 muertos, y muestra su preocupación por el posible avance de la extrema derecha.

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Flores y velas rinden homenaje a las víctimas de los atentados de París.- REUTERS

Flores y velas rinden homenaje a las víctimas de los atentados de París.- REUTERS

PARÍS.- “Soy musulmán, pero no soy terrorista”. La comunidad musulmana que vive y trabaja en París repite sin cesar esta frase, ante la cadena de atentados que sacudió este viernes por la noche la capital francesa, dejando un balance aterrador de al menos 129 muertos. Pese al “dolor” y a la “angustia”, creen que Francia es un país “capaz de hacer diferencias” entre la religión musulmana y el “integrismo” que practica el Estado Islámico.

Sin embargo, no pueden evitar sentir miedo. “Tengo temor por mis hijas. Esta semana me he cogido vacaciones para llevarles al colegio. Me siento observado, la gente me identifica como musulmán y lo relaciona con terrorismo”, afirma Karim Bakha, de 35 años, natural de Argelia. Hoy, pese al pánico que inunda la ciudad, ha decidido trasladarse a la plaza de la República, símbolo de la libertad, para depositar una vela en memoria de los muertos.

Creen que Francia es un país capaz de diferenciar entre la religión musulmana y el integrismo del EI

A su lado se encuentra Anzhi Kherem, de 30 años, un gendarme francés que teme “la reacción de la gente” y “cómo se van a desarrollar a partir de ahora los acontecimientos” en esta ciudad golpeada por el terrorismo. Cree que se debe combatir esta “lacra”, que afecta “a gente débil” utilizada por los extremistas, que prometen “trabajo y oportunidades” engañando a los que no tienen nada. “Acaban llevando a la gente por el mal camino”, dice.



Homhed Camara, un cocinero de 25 años, natural de Mali, insiste en que los musulmanes “no son terroristas”. “No apoyamos ese horror”. Trabaja en la crepería Page 35, a un par de calles de la sala Bataclan, epicentro del horror en París. Este sábado, las calles adyacentes a este restaurante continuaban cerradas, bajo una fuerte vigilancia policial. A última hora de la tarde aún seguían tirados en la calle los guantes azules utilizados por los sanitarios que atendieron a las decenas de víctimas en las inmediaciones de Bataclan. “Estaba trabajando cuando ocurrió todo y, por suerte, no me enteré de nada hasta que encendí la televisión. Me siento triste, siento rabia”, explica Camara.

Este joven llegó a París hace cuatro años, después de vivir varios años en Tenerife, donde aún residen su madre y su hermano. “Salimos de mi país en 2006 porque no se podía vivir allí, no teníamos ninguna oportunidad. Quiero quedarme aquí y poder vivir tranquilo”, confía Camara. Sin embargo, considera que la serie de atentados que ha sacudido París dificultará su vida en la ciudad, puesto que asegura que ya ha recibido insultos por el simple hecho de ser musulmán. “Queremos la paz”, insiste.

Mehdi El Kettani, musulmán de origen marroquí y de 30 años, siente “tristeza y dolor desde un punto de vista humano”. Vive en París desde hace 10 años y trabaja en una empresa, ubicada en la zona financiera de la ciudad, en La Défense. “Estaba en casa cuando ocurrió todo y me quedé en shock. Era como una película de ficción, no me lo podía creer. Poco a poco me fui dando cuenta de la inmensidad de la noticia y esta mañana me he echado las manos a la cabeza cuando he visto el balance final de víctimas”, relata.

Temor al aumento de la extrema derecha

“Esto no es el Islam”, exclama El Kettani, que insiste en que “la religión no está para separar”. Tras los atentados contra la redacción de Charlie Hebdo, en enero de este mismo año, él mismo vivió en sus carnes la “extraña” reacción de un amigo por “el simple hecho” de ser musulmán. “No participé en la manifestación y eso provocó una situación complicada con esta persona”, explica. Por ello, siente que tras los atentados de este viernes las reacciones se pueden radicalizar.

El Kettani: "La extrema derecha aprovechará tras los atentados para infundir el miedo hacia nuestra comunidad"

A esta comunidad le angustia especialmente el avance de la extrema derecha francesa, en especial del Frente Nacional de Marine Le Pen. “Aprovecharán esta oportunidad tras los atentados para decir a los franceses eso de ‘ya os avisamos’ y para infundir el miedo hacia nuestra comunidad”, teme El Kettani. Y sabe que el miedo, ahora, está a flor de piel.

Sin embargo, El Kettani, al igual que Ali Bence, consultor de 34 años, natural de Argelia, confía en Francia y en su gente. “Estará a la altura”, se esperanza. Bence, por su parte, cree que los franceses y los parisinos son “muy capaces” de diferenciar entre el musulmán y el integrista”. Espero que no haya conflictos, que no nos pongan etiquetas. No sentí ese miedo después de Charlie Hebdo y espero no sentirlo ahora”, confía este joven, que vivió durante años muy cerca de donde se han producido los atentados. “¡Jamás imaginé que algo así podría pasar aquí, cómo podía imaginarlo!”.

“Mantener la calma”

Como muchos musulmanes, siente que el temor puede venir por el imparable avance de la extrema derecha francesa. “Hay miedo al movimiento, pero espero que el Gobierno, al igual que lo hizo en enero, envía mensajes de paz. Espero que los medios de comunicación ayuden a mantener la calma y que logren llevar este mensaje a todo el mundo”.

Ambos creen que la solución para que no existan problemas de convivencia entre los ciudadanos de diferentes países está en la educación. “En los programas escolares, puede que también haya que evocar el tema religioso. Al igual que hay cursos de educación cívica, habría que impartir también cursos de educación religiosa, aunque Francia sea un país laico”, sostiene El Kettani.

Considera que la religión debería ser una asignatura escolar en la que se hable desde el punto de vista “histórico, sin dar opiniones, ni hacer valoraciones”. “Solamente explicar y permitir a la gente comprender y dejarles saber qué hay detrás. La religión no está para separar. En el Islam hay un versículo del Coran que dice: ‘yo os he hecho diferentes para que os enriquezcáis los unos a los otros’”.

Desde la “absoluta tristeza”, El Kettani sabe que “todos los focos están dirigidos hacia el Islam”, pero tiene la esperanza de que esto sirva para explicar “exactamente qué es, para que la gente no ponga la misma etiqueta a todos los musulmanes”. “El mayor problema de la educación está en los propios islamistas, ya que muchos no tienen la base teórica, han adquirido el conocimiento de generación en generación. Y en Marruecos, por ejemplo, el 50 por ciento es analfabeto. Al ser una transmisión de boca a boca, no puedes comprobar lo que te cuentan”.

Este sábado, en las inmediaciones de la Gran Mezquita de París, ubicada en Place du Puits de l'Ermite, reinaba el silencio. Eran pocos los que querían explicar sus emociones ante la terrible jornada que vivió este viernes París. Pese a ello, insistían en “condenar” los ataques, en trasladar su “dolor”, y en lanzar un mensaje por la paz.