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Los mercados, los empresarios y sus aliados finiquitan a Berlusconi

El presidente Napolitano anuncia un Gobierno de unidad o la convocatoria de elecciones en los próximos días 

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Silvio Berlusconi, el todavía primer ministro italiano, se levantó ayer con la misma idea fija en la cabeza, la necesidad de unas elecciones anticipadas con la que se acostó el martes, después de haber prometido al presidente de la República, Giorgio Napolitano, dimitir una vez que aprobara las reformas económicas exigidas por Bruselas.

Y se dedicó a pregonarla por varios medios de comunicación a pocos minutos de la apertura de los mercados, promocionando, al tiempo, a su delfín, Angelino Alfano. Craso error. Porque la incertidumbre de la dimisión sin fecha fija, alimentada por la posibilidad de ir a las urnas en febrero, provocó la caída libre de la Bolsa de Milán y mandó la prima de riesgo a los 575 puntos básicos, un nivel que obligó a la vecina Grecia a solicitar el rescate.

Il Cavaliere' intentó ayer, sin éxito, aferrarse al cargo hasta febrero

Napolitano cogió el mensaje al vuelo. A través de un comunicado, anunció la formación 'en breve de un nuevo Gobierno' y luego nombró senador vitalicio al rector de la Universidad Bocconi de Milán, Mario Monti, colocándole en primera fila para sustituir a Il Cavaliere.

Para que no hubiera equívocos, el presidente publicó una nota con cuatro puntos fundamentales en los que lanzó las siguientes ideas: 'No hay duda sobre la decisión de Silvio Berlusconi de presentar su dimisión cuando se apruebe la ley de estabilidad'; 'La ley será aprobada en pocos días'; 'Se abrirá un periodo de consulta para solucionar la crisis de Gobierno' tras la dimisión; y 'En breve o se formará un Gobierno que pueda tomar las decisiones necesarias con el apoyo del Parlamento o se disolverá la Cámara para dar paso a una campaña electoral que se desarrolle en el menor tiempo posible'.

Esta última frase provocó un pequeño revuelo, pero es obvio que, si no se llega a un acuerdo, habrá que votar. Y Napolitano, al ascender a Monti 'por sus méritos en el campo científico y social', dejó claro que él no quiere que haya elecciones. A última hora de ayer, los medios hablaban de que Il Cavaliere había captado la indirecta y de que habría dado su beneplácito a un Ejecutivo liderado por el economista.

La dimisión del primer ministro se completará el lunes como fecha tope

El ministro de Defensa, Ignazio La Russa, sirvió el almuerzo a media mañana a los especuladores diciendo que los trabajos parlamentarios 'tardarían entre 15 y 30 días'. Pero Napolitano, que a sus 86 años estuvo a todas, añadió en su comunicado: 'Los temores de que en Italia haya un periodo prolongado de inactividad gubernamental o parlamentaria son infundados, ya que es posible adoptar medidas de urgencia en cualquier momento'. La Bolsa y la prima de riesgo se calmaron, aunque los títulos de Mediaset, el imperio mediático del primer ministro, fueron los mayores damnificados por la incompetencia de su jefe.

La oposición, con la excepción de Italia de los Valores de Antonio di Pietro, que pidió las elecciones inmediatas, siguió con la idea del Gobierno de unidad en la cabeza y dio el visto bueno a Monti como líder. 'En momento de tempestad, es la mejor opción', dijo el diputado del Partido Democrático, Enrico Letta

El viernes se votarán las reformas en el Senado y el domingo en el Parlamento

Además, puso todo de su parte para acelerar la transición y acordó con el Gobierno la aprobación de las reformas antes de que acabe la semana.

La ley de estabilidad y las enmiendas en las que Berlusconi cumplirá con Bruselas se votarán en el Senado el viernes y entre sábado y domingo en el Parlamento, lo que precipitará la jubilación de Il Cavaliere el lunes como tarde.

Las enmiendas, que el Gobierno no presentó en la Cámara Alta hasta la tarde, se arti-culan en 26 puntos e incluyen liberalizaciones y privatizaciones, exenciones fiscales para los contratos de formación, infraestructuras, venta de inmuebles del Estado y el aumento de la edad de jubilación a los 67 años en 2026.

Entre medias, el Pueblo de la Libertad (PdL), el partido del primer ministro, dio muestras de lo difícil que debe ser escapar de las ruinas del berlusconismo. Los seis diputados que hace dos semanas firmaron una carta pidiéndole su dimisión anunciaron la creación de un nuevo grupo parlamentario necesitan 20 componentes y aseguran que los tendrán. Algunos ministros apoyaban las elecciones; otros, el Gobierno de unidad nacional; los senadores democristianos del PdL calificaban de 'locura' ir a las urnas. El partido, hecho trizas.

Remataron la jornada de bofetadas a Berlusconi la presidenta de la patronal Confindustria, Emma Marcegaglia, con su exigencia de un nuevo Ejecutivo. A su petición se le unieron varias cooperativas empresariales que pidieron 'un Gobierno de unidad nacional'.