Publicado: 26.11.2013 21:15 |Actualizado: 26.11.2013 21:15

Merkel ultima un acuerdo de coalición con los socialdemócratas

El posible pacto deberá ser aprobado en referéndum por los afiliados del SPD

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El bloque conservador de la canciller Angela Merkel y los socialdemócratas alemanes tratan de cerrar a contrarreloj los últimos flecos del acuerdo de coalición que quieren presentar este miércoles, centrados en las disputas sobre puntos clave y el reparto de ministerios.

Después de más de un mes de negociaciones con más demandas y altibajos que compromisos y avances, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, su hermana bávara la Unión Socialcristiana (CSU) y el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) apuran las últimas horas para no llegar al plazo autoimpuesto con un sonoro fracaso. La jornada ha sido una sucesión de reuniones en pequeños grupos y deliberaciones a puerta cerrada entre las direcciones de los tres partidos, siempre pendientes de la espada de Damocles que supone el referendo vinculante de principios de diciembre en el que los 470.000 afiliados del SPD deben aprobar el acuerdo de coalición.

El secretario general de la CDU, Hermann Gröhe, aseguró que para alcanzar un acuerdo de gobierno queda "un trabajo muy, muy grande", sobre todo en el ámbito de la financiación de propuestas. "Va a ser una noche larga. Pero eso ya lo sabíamos", afirmó por su parte la secretaria general del SPD, Andrea Nahles, que reconoció que quedan pendientes "grandes temas" que "no se pueden seguir posponiendo". Alexander Dobrindt, secretario general de la CSU, pidió a su vez "responsabilidad" a los socialdemócratas e indicó que su formación "quiere esta coalición, pero no a cualquier precio".

Entre las cuestiones aún sobre la mesa están algunas de las principales reivindicaciones de los tres partidos implicados, como los peajes para vehículos extranjeros que reclama la CSU -que podría estar vigente el próximo año-, el salario mínimo interprofesional del SPD -que no sería efectivo antes de 2015-, o la consolidación fiscal sin más impuestos de la CDU. Además, los negociadores no han podido cerrar otros temas clave, como la articulación de la reforma energética, la introducción de la doble nacionalidad (muy restringida hasta el momento), la mejora de ciertas pensiones, la posibilidad de permitir referendos federales y el saneamiento de las finanzas municipales.

Según distintos medios locales, conservadores y socialdemócratas están de acuerdo en potenciar las inversiones tanto en infraestructuras como en educación e investigación, así como en una cuota femenina para la dirección de empresas cotizadas y el endurecimiento de la regulación bancaria. No obstante, parece claro que finalmente todos estos acuerdos sólo se implementarán si Alemania dispone de la suficiente capacidad financiera y se estima que dado el actual plan de consolidación fiscal, el margen para toda la legislatura es de entre 10.000 y 15.000 millones de euros. Sin embargo, la lista de propuestas inicial de CDU, CSU y SPD ascendía a unos 50.000 millones de euros y se desconoce a qué medidas van a renunciar total o parcialmente para alcanzar un compromiso.

Sobre la adjudicación de los ministerios, se suceden las quinielas y los tres partidos han decidido postergar la difusión de los nombres -no su reparto- hasta después del voto de los militantes del SPD. La ronda de negociaciones de este martes estuvo precedida por una sesión maratoniana de reuniones durante la madrugada y se espera que concluya con un encuentro a última hora a tres bandas de Merkel, y los presidentes del SPD, Sigmar Gabriel, y la CSU, Horst Seehofer.

El bloque conservador de la canciller obtuvo una rotunda victoria en las elecciones del pasado 22 de septiembre, pero se quedó a cinco escaños de la mayoría absoluta, por lo que abrió una ronda de sondeos en busca de posibles socios. Descartada La Izquierda por diferencias ideológicas, los conservadores tantearon a los socialdemócratas y a Los Verdes, aunque las conversaciones con estos últimos no prosperaron.