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Los milicianos libios capturan a Saif al Islam, el delfín de Gadafi

El vástago del dictador no se resistió. El Consejo de Transición asegura que tendrá "un juicio justo"

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El régimen de Muamar Gadafi pasó este sábado a la historia definitivamente. Su segundo hijo y potencial delfín, Saif al Islam, cayó sin oponer resistencia en manos de milicianos que, de momento, le han respetado la vida.

El vástago del dictador, de 39 años, fue aprehendido de madrugada cerca de la ciudad de Obari, situada a unos 800 kilómetros al sur de Trípoli y a 400 de la frontera con Argelia. La brigada Abu Bakr al Sedik, que lleva el nombre del primer califa del islam, fue quien se hizo con él y con tres de sus guardaespaldas. Además de ser prófugo de las nuevas autoridades libias, el otrora supuesto heredero del tirano está acusado de crímenes contra la humanidad por la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CPI).

Saif al Islam estaba en Obari, a 800 km al sur de Trípoli y a 400 de Argelia

Tras su detención, confirmada por el primer ministro interino libio, Abderrahim al Kib, Saif al Islam fue trasladado en avión a Zintan, a 150 kilómetros al sur de Trípoli, la ciudad de la que proceden los milicianos que pusieron fin este sábado a una búsqueda que se había intensificado tras la ejecución sumaria de Gadafi y de otro de su hijo Muatassim, el 20 de octubre.

Ataviado con la vestimenta tradicional tuareg y con una espesa barba, que contrasta con el atildado aspecto occidental que presentaba antesde la guerra, el propio hijo del autócrata confirmó, en el avión que le llevaba a Zintan, a una reportera de Reuters que se encontraba 'bien'. Aunque no quiso confirmar su identidad, sí explicó que las heridas que tiene en tres dedos de una mano, que lleva vendados, se deben a un ataque aéreo de la OTAN, del que escapó con vida hace semanas.

Nada más aterrizar en Zintan, una multitud enfurecida rodeó el avión, lo que hizo temer que el segundo vástago del dictador corriera la misma suerte que su progenitor.

Una multitud estuvo a punto de lincharlo a su llegada a Zintan

'Saif al Islam Muamar al Gadafi ha sido detenido y se encuentra ahora bajo arresto de los rebeles de Zintan', declaró el primer ministro, Al Kib, que calificó la detención de 'momento histórico'.

'Tendrá un juicio justo, un derecho que se le ha negado a los libios durante más de 40 años', recalcó luego el primer ministro, quien precisó que el hijo de Gadafi será tratado como un prisionero de guerra: 'A pesar de que figura como uno de los símbolos del viejo régimen, será tratado como un prisionero de guerra conforme a las leyes internacionales'.

Si las autoridades libias son coherentes con esta afirmación, Saif al Islam no será ejecutado sin juicio previo, como lo fueron su padre y su hermano, pues acabar con la vida de un prisionero es un crimen de guerra, según las leyes internacionales.

La CPI de La Haya reclama su entrega por crímenes contra la humanidad

Mientras la alegría volvía a desatarse en las calles de las ciudades libias, cuyos ciudadanos celebraron este sábado con disparos al aire la caída del único hijo del dictador que seguía en el país, el Consejo Nacional de Transición (CNT) se enfrenta ahora a una situación delicada.

Varios responsables libios, entre ellos el ministro de Justicia interino, Mohamed al Alagui, afirmaron este sábado que el detenido será juzgado en Libia. Sin embargo, la Corte Penal Internacional, que tiene en vigor una orden de busca y captura contra Saif al Islam tramitada a través de la Interpol, reclama también la entrega del detenido, a quien acusa de crímenes contra la humanidad.

El fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, anunció este sábado que viajará la próxima semana a Libia para 'cooperar con las autoridades judiciales de este país tras la detención de Saif al Islam al Gadafi' y así hallar 'una solución legal' para el prisionero, explicó en declaracioness a Efe Florence Olara, la portavoz del fiscal jefe.

Si, como parece probable, Libia decide juzgar a Saif el Islam en el país y no entregarlo a la CPI, es muy probable que el detenido sea condenado a muerte, un castigo condenado por las organizaciones internacionales y que no está previsto en la Corte de La Haya. Este desenlace podría acarrear nuevas críticas al Consejo Nacional de Transición libio.