Publicado: 13.12.2014 13:07 |Actualizado: 13.12.2014 13:07

Las minorías en las cárceles privadas de EEUU, un negocio rentable

Las cárceles privadas seleccionan reclusos pertenecientes a estas minorías porque son "más baratos de mantener"

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La presencia de reclusos pertenecientes a minorías en las cárceles de Estados Unidos es notablemente desproporcionada comparado con el porcentaje de la población total que ellos representan.Las personas de raza negra y los hispanos representan el 60 por ciento de los reclusos de Estados Unidos. Además, en las prisiones privadas, esta cifra puede ascender al 90 por ciento.

Una investigación elaborada por la Universidad de California-Berkeley y llevada a cabo por el estudiante de doctorado Christopher Petrella, indica que las cárceles estadounidenses gestionadas por compañías privadas seleccionan a reclusos pertenecientes a estas minorías ya que son más baratos de mantener.

La razón por la que es más económico, tal y como indica el estudio, es debido a que los presos de raza negra e hispanos son más jóvenes que los presos blancos no hispanos, por lo que requieren de menos cuidados médicos.

El coste de mantener a un preso mayor de 50 años en EEUU ronda los 68.000 dólares, mientras que el coste de un recluso más joven está situado en torno a los 34.000 dólares, según un informe de la Unión de Libertados Civiles de EEUU (ACLU por sus siglas en inglés) reflejado en el estudio.

El hecho de que la edad de estos presos sea menor se atribuye a que la gran mayoría proceden del tráfico de drogas y a la "guerra contra las drogas" que llevan a cabo las autoridades estadounidenses durante las últimas tres décadas y que han afectado de forma desproporcionada a negros e hispanos, a quienes se les imponen duras condenas.

El estudio de Petrella, que analiza los datos de nueve estados con grandes poblaciones carcelarias en instituciones privadas -Califronia, Georgia, Oklahoma, Texas, Arizona, Colorado, Georgia, Mississippi y Tennessee-, muestra además que los prisioneros de más de 50 años en su mayoría son de raza blanca mientras que los de minorías tienen edades comprendidas entre los 20 y los 40 años.

El investigador, gracias a la Ley para la Libertad de Información, tuvo acceso a los contratos que las autoridades públicas firmaron con compañías como la Corporación de Correccionales de América (CCA por sus siglas en inglés) o con el Grupo Geo. En esos contratos había exenciones implícitas y explícitas que permitían que las empresas seleccionasen a los reos que iban a tener en sus instalaciones, permitiéndoles discriminar por razones de edad o de salud.

En los contratos se muestra claramente como las prisiones evitan a los presos con enfermedades crónicas o costes sanitarios "por encima de la media".

En el estudio se sugiere que a pesar de las "exigencias" de las cárceles privadas de no aceptar a presos que les suponga un mayor coste presupuestario, como reos de más de 50 años o que tengan alguna enfermedad, debería de ser al contrario. Puesto que una prisión privada cuenta con más presupuesto que una cárcel pública, esta se debería de hacer cargo de los presos que puedan suponer un mayor coste.

La cuestión está en analizar las prisiones privadas. En Estados Unidos, las cárceles privadas están cada vez más llenas. Éstas disponen de una cuota mínima de ocupación acordada con el Gobierno estatal.

Tal y como muestra un informe de In the Public Interest (ITPI), de 62 contratos de prisiones privadas analizados a los largo de EE.UU., un 65 por ciento disponen de algún tipo de garantía mínima del número de reclusos o tienen penalizaciones por el número de camas vacías.

Las prisiones privadas cobran por cada preso -entre 40 y 60 dólares al día-, por lo que se garantiza un determinado nivel estable de ingresos que sirve para gestionar la cárcel y recuperar el coste que supuso construirla.

El estado se ve obligado de garantizar un número mínimo determinado de prisioneros, independientemente de si suben o bajan los delitos.

La privatización de las cárceles en Estados Unidos es algo que lleva aumentando desde los años 80, cuando nació el primer operador, Corrections Corporation of America (CCA), creada en 1983 e ideada por Jack Massey. Pero ha sido en la última década cuando realmente ha crecido el número de privatizaciones. Entre 1999 y 2010, el número de reclusos en prisiones privadas aumentó un 80 por ciento.

Tanto CCA como Geo Gruoup hacen intensamente lobby para tratar que se endurezcan las leyes con el objetivo de aumentar -o mantener- la población carcelaria, según indica el informe de 'In the Public Interest'.

Por último, actualmente hay más hombres de raza negra en prisiones estadounidenses que los esclavos que había en 1850, tal y como indica la profesora de leyes del Estado de Ohio, Michelle Alexander.