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La mortalidad infantil en el mundo descendió un 36% en 20 años

En la actualidad mueren 12.000 niños menos al día de los que lo hacían en 1990

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Miles de niños mueren al día en el mundo, en su mayor parte por causas evitables. Pero en este drama se atisba una pequeña luz de esperanza: un informe conjunto del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mortalidad infantil descendió un 36% en las dos últimas décadas, al pasar de 12 millones de muertes de menores de cinco años en 1990 a 7,6 millones en 2010.

Es un pequeño consuelo. Esas cifras indican que en la actualidad mueren 12.000 niños menos al día de los que lo hacían en 1990.

En el África Subsahariana, la región del mundo con mayores tasas de mortalidad infantil, esta cifra bajó más del doble en la última década respecto a la anterior, ya que entre 1990 y 2000 se redujo a un ritmo anual de 1,2%, para hacerlo un 2,4% por año en la década de 2000 a 2010.

'Este dato demuestra los grandes avances logrados incluso en las regiones más pobres del mundo', precisó el director ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, quien, sin embargo, alertó de que todavía mueren 21.000 niños cada día en todo el mundo por causas que se podrían evitar.

La proporción de mortalidad infantil pasó de las 88 muertes por cada 1.000 nacimientos en 1990 a 57 muertes, un recorte de más de un tercio, aunque se trata de una reducción insuficiente según lo marcado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que establecen una reducción de dos tercios de esta proporción para 2015.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, señaló que la reducción de la mortalidad infantil depende de múltiples factores como la mejora del acceso a los servicios sanitarios en las primeras semanas de vida, la prevención de enfermedades infantiles, la mejora de la cobertura de inmunización y la mejora de los servicios de saneamiento.

El informe destaca los mayores avances que en este sentido se han logrado en países en los que los niños eran especialmente vulnerables, como sucede en Níger, donde la proporción de mortalidad infantil era en 1990 de 311 muertes por cada 1.000 nacimientos.

El 82% de las muertes se produce en el África subsahariana y en Asia

Uno de sus mayores problemas era las largas distancias que separaban las poblaciones de los centros médicos, por lo que el país se ocupó de desplegar trabajadores sanitarios en todas las comunidades para ocuparse de intervenciones de urgencia durante los partos.

En 2010, Níger fue uno de los cinco países del mundo que más había recortado la mortalidad infantil, junto con Malawi, Liberia, Timor-Leste y Sierra Leona.

El informe advierte sin embargo de que uno de los retos para el futuro es mejorar las cifras de muertes de recién nacidos y bebés, ya que más del 70% de las muertes de menores de cinco años se producen en el primer mes de vida y, de éstas, el 40% ocurren durante la primera semana de vida.

A pesar de los progresos logrados, el informe indica que todavía hay grandes disparidades entre regiones, ya que el África Subsahariana, donde mueren uno de cada ocho niños antes de cumplir los cinco años, sigue teniendo la proporción más alta de mortalidad infantil del mundo, diecisiete veces mayor que la media de los países desarrollados, donde mueren uno de cada 143 niños antes de los cinco.

La región de Asia Pacífico ocupa el segundo puesto entre las zonas con mayor mortalidad infantil, donde mueren uno de cada quince niños sin llegar a los cinco años.

El informe refleja que estas dos regiones, el África Subsahariana y Asia Pacífico, concentran cada vez más las muertes de menores de cinco años, ya que en 1990 el 69% de las muertes de niños se producían en estas dos regiones, mientras que en 2010, el porcentaje alcanzó el 82%.

En 2010, cerca de la mitad del total de muertes de menores de cinco años ocurren en tan solo cinco países: India, Nigeria, República Democrática del Congo, Pakistán y China.