Publicado: 03.09.2016 23:21 |Actualizado: 04.09.2016 07:00

Moscú y Damasco ultiman una propuesta para resolver la guerra siria

Rusos, turcos y sirios están negociando desde hace varias semanas una salida a un conflicto que ya dura cinco años y medio. La voz dominante la tiene Moscú, adonde acuden continuamente turcos y sirios para presentar sus propuestas. Las ideas que se discuten se han publicado esta semana en la prensa árabe.

Publicidad
Media: 5
Votos: 7
Comentarios:
Un niño monta en bicicleta cerca de los escombros de los edificios dañados en el distrito de Al Maadi de Alepo, (Siria).- Abdalrhman Ismail (REUTERS)

Un niño monta en bicicleta cerca de los escombros de los edificios dañados en el distrito de Al Maadi de Alepo, (Siria).- Abdalrhman Ismail (REUTERS)

JERUSALÉN – Vladimir Putin declaró el viernes a la agencia de noticias americana Bloomberg que se están produciendo avances significativos, sin duda el progreso más sustancial hasta la fecha, para resolver la crisis siria. “Muy pronto podremos alcanzar un acuerdo y presentarlo ante la comunidad internacional”, adelantó optimista el presidente ruso.

El diálogo a tres bandas halló un impulso el 19 de agosto y desde entonces rusos y americanos se han mostrado discretamente satisfechos. Ese día el presidente turco Recep Tayyip Erdogan viajó a San Petersburgo para reunirse con Putin y normalizar las relaciones bilaterales, y ese mismo día, y no por casualidad, una destacada delegación de los servicios de inteligencia civiles y militares sirios viajó a Rusia.



Algunos detalles de la negociación en marcha se han publicado esta semana en la prensa árabe. El recuento más detallado apareció el jueves en Al Safir, un diario de centro izquierda libanés afín al gobierno de Damasco. Según Al Safir, las fuentes de la información que viene a continuación son rusas y occidentales, aunque lo más probable es que en realidad sean sirias.

Asad exige mantener durante la transición el control directo sobre cinco ministerios, que son Defensa, Exteriores, Interior, Finanzas y Justicia

En una primera fase, el plan prevé la creación de un gobierno de transición tripartito que estaría integrado por elementos independientes, representantes de la oposición “moderada” y del gobierno. El periódico no indica qué quiere decir la palabra “moderado” y esto puede constituir una dificultad que no será fácil de resolver necesariamente.

Turquía, que también participa en las negociaciones, ha pedido a Damasco que en el futuro gobierno estén representados los grupos étnicos o sectarios, quizá con la idea de que los turcomanos sirios, históricos aliados de Turquía, participen en el proceso, pero esta propuesta ha sido rechazada por el presidente Bashar al Asad, que no acepta la idea de considerar su país desde un punto de vista sectario.

Por su parte, Asad exige mantener durante la transición el control directo sobre cinco ministerios, que son Defensa, Exteriores, Interior, Finanzas y Justicia. Las demás carteras podrían pasar a manos de los independientes y de la oposición “moderada”. Así mismo se crearían tres vicepresidencias que se repartirían entre las tres partes personadas en la negociación.

En el momento en que las tres partes rubricaran el acuerdo, se dejarían discurrir dieciocho meses para llevar a cabo una serie de reformas constitucionales, aunque en ningún caso se tocarían las competencias del presidente. Al término de ese año y medio se celebrarían elecciones legislativas y presidenciales y se formaría un gobierno democrático.
Se ha de destacar que el actual gobierno sirio exige que en esas primeras elecciones presidenciales pueda participar el presidente Asad, y al parecer esta petición cuenta con posibilidades de ser aceptada. Asad, sin embargo, no podría concurrir a comicios posteriores.

Si el proyecto tira adelante, Damasco ha propuesto que se celebre un congreso en la capital siria que contaría con la presencia de la oposición del exilio. Los representantes de la oposición recibirían garantías de Moscú en lo referente a su seguridad personal durante su estancia en Damasco para participar en el congreso. De esta manera, Damasco sustituiría a Ginebra como lugar de negociaciones entre el gobierno y los opositores.

Para poner en marcha el proceso, el gobierno de Asad exige que Moscú garantice a todos los miembros del Estado, funcionarios, políticos y militares, así como a las milicias que han combatido contra los insurgentes al lado del ejército, que no sean procesados por ningún tribunal extranjero, incluida la Corte Penal Internacional.

Es dudoso que Moscú pueda realizar una garantía de esta naturaleza, aunque detrás de la petición puede estar el deseo de las personas más relevantes del gobierno y del ejército de hallar refugio en Rusia según lo que ocurra más adelante.

Si el proyecto tira adelante, Damasco ha propuesto que se celebre un congreso en la capital siria que contaría con la presencia de la oposición del exilio

El periódico de Beirut indica que Moscú está preparando un encuentro entre Asad y Erdogan que se celebrará en la capital rusa en la segunda mitad de septiembre, bajo el patrocinio de Vladimir Putin. Existen numerosos indicios de que Erdogan está tratando de normalizar las relaciones con Damasco, que en otro tiempo, antes de la guerra, fueron ejemplares.

Erdogan y Asad incluso habían veraneado juntos y se consideraban amigos, pero todo eso cambió cuando se inició la revuelta y Erdogan adoptó una posición muy beligerante que ha agravado el conflicto al permitir la entrada masiva de armamento para los grupos yihadistas que han operado en Siria, incluido el Estado Islámico y el Frente al Nusra (Al Qaeda).


En el momento actual es razonable pensar que resultaría muy difícil, probablemente imposible, que el gobierno de Damasco recuperara todo el territorio que ha perdido durante la guerra, máxime si se tiene en cuenta que los rebeldes cuentan con un suministro garantizado de armas por parte de Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudí y sus aliados.
Después de cinco años y medio de conflicto, Rusia y Turquía pueden adoptar una posición constructiva que permita ser moderadamente optimista, aunque tal y como está el panorama resulta difícil esperar que de la noche a la mañana se puede crear una democracia liberal modélica en Siria, máxime teniendo en cuenta el desastre democrático del vecino Irak.