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Cuando Muamar Gadafi era aún un buen amigo de España

Tanto Gobiernos del PSOE como del PP agasajaron al dictador // Su primera visita oficial a nuestro país se produjo en diciembre de 2007// El rey viajó a Trípoli en 2009 

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El mundo no miró siempre a Libia con los mismos ojos críticos. España, tampoco. 'Libia es un país muy importante para la zona del Mediterráneo y para el Magreb', afirmó el 1 de septiembre de 2009 el entonces titular de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Aquel día Muamar Gadafi celebraba sus 40 años en el poder con una fiesta de 40 millones de dólares. Exhibición militar a todo trapo, bailarines y hasta ensayos de ejecuciones ficticias en la horca. Una 'conmemoración histórica' de la llegada del líder libio al poder, subrayó el ministro. Claro que no era el único dirigente europeo. A los fastos acudieron el italiano Silvio Berlusconi o el serbio Boris Tadic. También el venezolano Hugo Chávez o el presidente palestino, Mahmud Abás.

Moratinos alabó la labor 'constructiva' del régimen en la paz en la zona

'¡Dios mío!'. La exclamación es de otro septiembre, de 2003, y la profirió José María Aznar cuando Gadafi le regaló un purasangre, de nombre El rayo del líder, que Libia prometió enviar a España por avión. Ese mes, el Consejo de Seguridad de la ONU había levantado las sanciones contra el país norteafricano, después de que se responsabilizase del atentado de Lockerbie y se comprometiese a dejar el terrorismo.

La puertas se abrieron sin demasiados problemas. 'Todos los pasos dados por Libia son positivos –aseguró Aznar entonces–. Libia está haciendo el camino contrario a Cuba, y eso conviene saberlo'. La visita del líder del Ejecutivo había sido precedida por viajes del ministro Josep Piqué. Su sucesora, Ana Palacio, también voló a Trípoli. Igual hizo Moratinos, ya con José Luis Rodríguez Zapatero en la Moncloa. Mientras, se expandían los lazos comerciales. En febrero de 2007, Repsol YPF anunció el descubrimiento del mayor pozo petrolífero de su historia, que le iba a permitir duplicar su producción, hasta los 450.000 barriles diarios. En diciembre, el ministro alababa la 'actitud constructiva' del régimen en asuntos 'que interesan a la estabilidad del mundo'. Hoy, Libia es el segundo suministrador de crudo de España, tras Irán. Le proporciona el 13% del total. 

Aznar, en 2003: 'Todos los pasos dados por Libia son positivos'

Ese diciembre de 2007, Gadafi hizo su primera visita oficial a España desde su llegada al poder (vía golpe de Estado) en 1969. El presidente showman no defraudó. Llegó con un séquito de 300 personas –incluidas las amazonas vírgenes– y un reguero de lujosos Mercedes. Allí instaló primero su jaima y recibió a Aznar, que le pidió una exhibición de caballos en directo. Luego se trasladó a Madrid (y con él su jaima) y fue recibido con todos los honores de Estado. El rey Juan Carlos le devolvió la visita en enero de 2009. Aquel fue el primer viaje oficial del monarca.

En junio de 2010, Zapatero se estrenó en Trípoli. Gadafi le recibió en su jaima en las afueras de la ciudad. 'Fue una reunión más ceremoniosa y protocolaria que otra cosa', relata uno de los miembros de la reducida delegación española. 'Mucho lujo no había. Era una sala espaciosa, pero austera, con dos torres de frío en el exterior, con alfombras en el suelo y lonas algo más fuertes en las paredes. Nos sirvieron café, té o zumo. Gadafi hablaba como suele hacer, creyéndose un profeta. Las relaciones comerciales se abordaron con el primer ministro, no con él. Él es el boato'. Zapatero y el autócrata libio se vieron una vez más. Fue el pasado 29 de noviembre, con ocasión de la cumbre Unión Europea-África. En aquella ocasión no hubo jaima, sino una charla informal de apenas cinco minutos en un hotel de la capital. El presidente del Gobierno regresó esa misma noche a Madrid.