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Mubarak se aferra al trono a pesar de las marchas multitudinarias

El presidente egipcio asegura en un discurso televisado que agotará su mandato y anuncia que no se presentará a las próximas elecciones

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Mubarak no piensa dimitir a pesar de la aclamación popular. El presidente egipcio se ha visto obligado a salir ante la televisión para dar una respuesta a las protestas masivas del país que han tenido hoy su momento cumbre con la gran marcha del millón.

Lejos de responder a los proclamas del pueblo y de la oposición, que pedían su retirada inmediata, Mubarak sólo ha dado una mínima concesión y ha anunciado que no se presentará a las próximas elecciones, previstas para septiembre.

'Os digo con toda sinceridad que, a pesar de las actuales circunstancias, no tenía intención de participar en las próximas elecciones. He agotado mi vida sirviendo a Egipto y su pueblo', afirmó. 

De ese modo, el rais, que en ningún momento tampoco ha hablado sobre la posibilidad de adelantar los comicios, no piensa abandonar el poder y lo ha dejado muy claro: 'Moriré en Egipto y será historia la que me juzgue'.

Durante el tiempo que pretende extender su régimen, Mubarak, según ha anunciado, promoverá reformas constitucionales, luchará contra la corrupción, al tiempo que ha prometido un diálogo con todos los partidos políticos y que pedirá al Parlamente que cambie la legislación que fija las condiciones para poderse presentar como candidato presidencial. El actual esquema, por ejemplo, impide que pueda aspirar a la Presidencia el premio nobel de la paz Mohamed el Baradei.

Sobre la oleada de protestas en su contra Mubarak cargó contra la oposición y dijo que determinados grupos políticos que no identificó están 'manipulando y tomando ventaja' de estas manifestaciones. 'Se necesita liderazgo para elegir entre el caos y la estabilidad', añadió.

'Moriré en Egipto y será la historia la que me juzgue'

Mubarak ha lamentado cómo la 'libertad de expresión' se ha convertido en los hechos 'desafortunados' a los que hoy asiste el país, denunció los 'malos días' que atraviesa Egipto. 'Hay miedo y preocupación', ha dicho, en un discurso grabado cuyas principales claves habían sido adelantadas durante las horas previas por la cadena Al Arabiya.

Recordó asimimo que hace unos días nombró un nuevo Gabinete con el que pretendía responder a las demandas que el pueblo egipcio exige y que pidió al vicepresidente, el general Omar Suleimán, recién designado, 'que dialogara con todas las fuerzas políticas' . Esta invitación, añadió, fue rechazada por los grupos de la oposición, a los que acusó de 'defender simplemente sus agendas'.

No obstante, insistió en que está comprometido a preservar la seguridad en el país y 'preparar el camino para el próximo presidente', y anticipó que en los meses siguientes aplicará medidas para 'garantizar una transición en paz'.

El discurso del presidente egipcio ha sido seguido en directo desde la plaza Tahrir, que se ha convertido en el centro de las protestas de los últimos ocho días, donde miles de personas siguen manifestándose tras la marcha multitudinaria de hoy haciendo caso omiso al toque de queda. Cientos de miles de egipcios se han lanzado desde la mañana a las calles para tratar de asestar el golpe definitivo al régimen de Mubarak.

La oposición, organizadora de la marcha, esperaba reunir a más de un millón de personas. Las imágenes de cadenas de televisión como BBC o Al Jazeera, han ido mostrando la evolución de la afluencia. Según la cadena qatarí dos millones de manifestantes habrían copado la plaza, mientras que el diario The Guardian rebajaba la cifra hasta más de un millón. Las agencias de noticias han sido algo más conservadoras. Reuters o AP hablaban de 200.000 y EFE de unas 100.000.

Obama pidió al presidente egipcio que no se presente a la reelección

Durante la marcha, El Baradei volvió a convertirse en el portavoz de las protestas. El líder opositor pedía por la mañana que 'Mubarak debe dejar el país antes del viernes para evitar un baño de sangre. Estamos discutiendo las diferentes alternativas a la era post Mubarak'.

Sobre la oferta de diálogo, el Nobel de la Paz dijo que  'puede haber una negociación pero no llegará hasta que se acepten las demandas del pueblo, y la primera de ellas es que el presidente Mubarak se vaya. Quiero ver un Egipto en paz y si el presidente se va, entonces todo se desarrollará correctamente'.  

Sin embargo, las críticas a Mubarak no han llegado solo desde el interior del país. Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, uno de los grandes aliados del rais, le ha instado a que no optara a la reelección para 'abrir una vía para un proceso de reforma que culmine en unas elecciones libres y justas en septiembre para elegir a nuevo líder egipcio', según informa el diario The New York Times.