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Mubarak trata de derrotar la revuelta por agotamiento

El régimen pretende aislar a los manifestantes y crear un espejismo de normalidad en el país

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Aunque la revuelta popular egipcia le ha empujado al borde del precipicio, Hosni Mubarak no termina de caer. Determinado a resistir a los manifestantes, que siguen acampados en la plaza Tahrir de El Cairo, el régimen egipcio intenta convivir con la protesta y vencerlos por agotamiento.

Las negociaciones que el Gobierno egipcio inició el domingo con la mayoría de las fuerzas opositoras no han supuesto ningún avance ya que la principal exigencia de los manifestantes, la salida inmediata de Mubarak, no figura en la agenda del régimen.

El nuevo Ejecutivo de Mubarak está decidido a que el país recupere su ritmo habitual aunque tenga que convivir con una protesta perenne en la plaza Tahrir. En su primera reunión,se anunció una medida populista destinada a enfriar la revuelta. Un aumento de sueldo de un 15% para los seis millones de funcionarios egipcios.

Las negociaciones con la oposición no han supuesto ningún avance

El nuevo ministro de Economía, Samir Radwan, informó de que la medida, que se comenzará a aplicar en abril, supondrá un coste de unos 700 millones de euros. Los funcionarios siempre han sido uno de los pilares del régimen, pero la inflación de los últimos años ha mermado sensiblemente su poder adquisitivo.

La oposición calcula sus próximos movimientos tras la negociación del lunes, que sólo sirvió para que el régimen de Mubarak ganara tiempo.

'Los que asistieron a la reunión sólo se representan a ellos mismos, no a nosotros', afirmó a Público George Ishak, líder del movimiento Kefaya ('Basta', en árabe).

'Lo que exigimos es muy simple: que se disuelva el régimen', dijo Ishak. 'La revolución ha iniciado un proceso irreversible que tiene que terminar de forma inmediata con el régimen de Mubarak', añadió.

Ishak está en la misma sintonía que los manifestantes de la plaza Tahrir. El régimen ha decidido convivir con ellos al tiempo que intenta dividirlos. Hoy tuvieron lugar varias reuniones convocadas por empresarios, que invitaron a varios de los jóvenes más activos de la plaza a negociar una posición común que presentar al régimen.

Obama ha aportado más oxígeno al régimen al alabar sus «progresos»

'Hay algunos que están dispuestos a que se quede de presidente si dimite como jefe del Ejército y de su partido, pero otros sólo aceptamos negociar la transición cuando Mubarak dimita', afirmaba Tarek Shalaby, un joven que prácticamente vive en la plaza, tras asistir a la reunión.

Shalaby no ha visto un cambio de postura en los Hermanos Musulmanes tras su histórica presencia del lunes en la negociación con Omar Suleimán, el nuevo vicepresidente del país. 'Siguen con nosotros en la plaza. Saben que la mejor forma para llegar al poder es por la democracia y sus demandas son casi las mismas que las nuestras', afirmó Shalaby.

Mientras, el régimen egipcio sigue con sus dos caras. Por un lado tiende la mano a la oposición y deja de hostigar a los manifestantes en la plaza pero, por otro, continúa ejerciendo la represión, ahora de forma menos aparatosa, con la detención de activistas.

Hoy se conoció el arresto del bloguero Karim Amer y del director de cine Samir Eshra. Amer fue el primer bloguero detenido en Egipto cuando en 2007 fue condenado a cuatro años de prisión. Acababa de salir de prisión el pasado noviembre.

El Gobierno intenta enfriar la revuelta subiendo el sueldo a los funcionarios

La normalidad va volviendo a las calles de El Cairo. Si los bancos abrieron el lunes, hoy fue el turno de algunas escuelas. El régimen está obsesionado con recuperar la actividad económica y dejar poco a poco a las miles de personas que siguen en la plaza aisladas al vacío. Recuperar el turismo son palabras mayores. El toque de queda se ha reducido de ocho de la tarde a seis de la mañana para facilitar la vida laboral.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aportó algo más de oxígeno a Mubarak al afirmar que Egipto 'está haciendo progresos' para cumplir con las exigencias de la comunidad internacional. La capacidad del presidente egipcio para aferrarse al sillón presidencial ha sido subestimada en las últimas dos semanas.

'Expresamos, en primer lugar, nuestra inmensa gratitud hacia el pueblo tunecino, que ha sido, sin lugar a dudas, el precursor de una nueva era de las luces en nuestros países, la del renacimiento ciudadano. Expresamos también con rotundidad nuestro apoyo al pueblo egipcio en su lucha decisiva contra la tiranía y por la instauración de la democracia.Nos inclinamos ante aquellas y aquellos que han dado su vida para que se realice el sueño confiscado en nuestros países desde hace decenios, el de unas sociedades más justas y más humanas, regidas por las reglas del Estado de derecho, universalmente establecidas: soberanía popular en la elección de nuestros representantes y gobernantes, separación de poderes, igualdad ante la ley, redistribución equitativa de las riquezas, erradicación de la corrupción y garantía de las libertades individuales y colectivas, incluidas las libertades de opinión y creencia. Lo decimos alto y fuerte; ningún país árabe puede ya sustraerse a este movimiento incontenible que se ha adjudicado claramente la tarea de poner fin al reinado de la arbitrariedad. El amanecer que se ha iniciado en el mundo árabe tiene ahora el color de la dignidad recuperada y de la libertad. Por todas partes, los pueblos han tomado nota de ello. Llamamos, pues, a los intelectuales donde quiera que se encuentren a que expresen su solidaridad con las aspiraciones de los pueblos árabes, en particular del pueblo egipcio, en esta fase crítica. Llamamos, finalmente, a todas las instancias de la comunidad internacional a que se pongan del lado de los luchadores por la libertad, denunciando la represión salvaje de la que están siendo víctimas y reconociendo sin ambages la legitimidad de las aspiraciones de nuestros pueblos a liberarse del yugo de la opresión y construir la democracia'.