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"Tenemos mucho de qué hablar"

La premio Nobel de la Paz birmana Suu Kyi saluda a miles de fieles al expirar su arresto domiciliario

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Han sido siete años y medio de larga espera para que la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, recuperara la libertad. Con una noche recién cerrada, la principal opositora birmana veía expirar la condena que la mantuvo bajo arresto domiciliario los últimos 18 meses. La Junta militar de Myanmar (la antigua Birmania) habría decidido así no prolongar de nuevo su pena y liberarla sin condiciones.

Miles de seguidores aguardaron durante todo el día la primera imagen de La Dama tras siete años de reclusión y más de 3.000 personas se agolparon a las puertas de la famosa casa de la avenida de la Universidad de Rangún. La retirada de la alambrada de espino que separaba la villa del resto del mundo, poco después de las cinco de la tarde, hacía presagiar la noticia. Una hora después, Suu Kyi aparecía bajo el marco de la puerta.

Ha pasado 15 de los últimos 21 años encerrada en su villa en Rangún

Vestida de morado pálido y con su tradicional flor en la cabeza, Suu Kyi salió pocos minutos después de su liberación para dirigirse a sus seguidores, que esperaban ansiosos sus palabras. 'Ahora debemos trabajar unidos. Es la única manera de alcanzar nuestro objetivo', dijo en birmano.

Antes de salir, la Nobel de la Paz de 1991 ya había conseguido una victoria importante al obtener la libertad sin condiciones, según confirmó un oficial del Gobierno a la agencia AFP. Se temía principalmente que los militares prohibieran a Suu Kyi salir de Rangún para poder reunirse con sus simpatizantes en provincias. 'La Junta quería liberarla, pero con restricciones y ella se ha negado', aseguró Ma Zulu, una disidente política refugiada en Tailandia.

Suu Kyi, de 65 años, fue detenida en mayo de 2009, después de que un ciudadano estadounidense consiguiera entrar en su casa y pasara allí dos noches. Tres meses después, un tribunal la condenó a 18 meses de arresto domiciliario, que se sumaban a los seis años que ya llevaba encerrada en su casa.

'Ahora debemos trabajar unidos', insta Suu Kyi a sus partidarios

Era su cuarta condena desde 1989 y, sumada al anterior arresto, se convertía también en el periodo más largo de reclusión al que había sido sometida la disidente.

La liberación de Suu Kyi llega tan sólo seis días después de que Myanmar, nombre impuesto por la Junta en 1989, celebrara las primeras elecciones en 20 años, a las que no pudo concurrir la Nobel birmana tras haber sido relegada por las leyes electorales. Su partido, la Liga Nacional por la Democracia (LND), el mismo que ganó los comicios de 1990, nunca reconocidos por los militares, tampoco participó como medida de boicot. Los primeros resultados parciales otorgan a la formación política más cercana a la Junta, el Partido de la Solidaridad y Desarrollo de la Unión, una victoria aplastante en las urnas.

La oposición ha criticado, sin embargo, que tanto las elecciones como la liberación no son más que una estrategia para lavar la cara al régimen y que la hoja de ruta de la Junta hacia una 'democracia disciplinada' sólo tiene como objetivo la supervivencia del propio régimen. 'Aunque haya sido liberada, no se debe pensar que esto es un avance democrático. Sólo es una estrategia para conseguir publicidad positiva para el régimen', dijo Zoya Phan disidente política y cara visible de la organización Burma Campaign UK.

La liberación de Suu Kyi no es suficiente para los disidentes, quienes piden la excarcelación incondicional de todos los presos políticos. 'No sólo se trata de Suu Kyi. Hay más de 2.100 prisioneros políticos en Birmania y ellos también deben ser liberados. Y corresponde a la comunidad internacional asegurarse de que así sea', comentó Ko Bo Kyi, secretario adjunto de la Asociación de Asistencia para Prisioneros Políticos en Birmania.

'Todos sabemos que será arrestada de nuevo', asegura otro disidente

Suu Kyi ha pasado bajo arresto domiciliario 15 de los últimos 21 años. La última vez que fue liberada, en 2002, la Junta tardó poco más de un año en volver a arrestarla, temerosa de la gran popularidad que estaba alcanzando La Dama. En aquella ocasión, como en mayo de 2009, Suu Kyi no fue responsable de la causa de su encarcelamiento y se la condenó por un ataque perpetrado por un grupo progubernamental a una caravana de su partido.

Su historial de arrestos hace temer una libertad efímera, que podría verse amenaza por la intención de Suu Kyi de volver a la política. 'Las cosas no van a cambiar mucho con su liberación. Todos sabemos que será arrestada de nuevo', aseguró el monje Ashin Sopaka, uno de los líderes de la Revolución Azafrán hace tres años. De momento, ya ha convocado para hoy su primer acto político en la sede de la LND.

En su primer discurso, Suu Kyi se empeñaba en calmar los ánimos de una población que ha visto aumentar la tensión por las recientes elecciones y por los choques étnicos. 'Estad tranquilos por el momento', aseguró a sus seguidores a las puertas de su casa. 'Hace mucho que no nos vemos y tenemos mucho de qué hablar'.