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Muere un gobernador afgano y 20 personas en un atentado

El ataque con bomba se produjo con en una mezquita en Takhar. Mohammed Omar había escapado ya a dos intentos de asesinato

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El gobernador de la provincia afgana de Kunduz, Mohammed Omar , y otras 20 personas han muerto en un ataque con bomba en una mezquita en la vecina provincia septentrional de Takhar, dijo el jefe de la policía local.

El inusual asesinato de un alto cargo es el último de una serie de incidentes sangrientos en el que una vez fue el pacífico norte afgano, donde la insurgencia ha estado reforzando su presencia.

El gobernador Mohammed Omar había escapado por un escaso margen de otros dos intentos de acabar con su vida, una bomba situada en una carreteras hace dos meses que destrozó un vehículo policial que le escoltaba, y otra emboscada el año pasado.

Omar murió en la provincia de Takhar, de donde era natural y tenía una casa. El mulá de la mezquita también falleció en la explosión y al menos 20 personas resultaron heridas.

'La situación es caótica, no sabemos si fue un ataque suicida o una bomba que ya había sido colocada en la mezquita', dijo Shah Jahan Noori, jefe de policía de la provincia de Takhar

Los ataques durante ceremonias religiosas son relativamente raros en Afganistán aunque una explosión en una mezquita en julio mató a un candidato a las elecciones parlamentarias en la provincia oriental de Khost.

El ataque contra Omar fue el más grave desde las elecciones de septiembre, que fueron precedidas por una ola de violencia. También fue el asesinato más destacado desde que en septiembre muriera el vicedirector de inteligencia Abdulá Laghmani.

El último ataque insurgente que mató a un gobernador afgano sucedió en 2008 al explotar una bomba junto a un camino. El vicegobrnador de Ghazni y otras cinco personas fallecieron a finales de septiembre cuando un suicida hizo estallar una bomba en un rickshaw motorizado.

La insurgencia talibán se ha extendido desde el sur y el este a otras partes del país, hasta que recientemente pacífico.

La provincia de Kunduz, en concreto, ha sufrido un incremento de la violencia en los últimos meses. La guerra entra ahora en su décimo año, y es más sangrienta que nunca.

Más de 2.000 militares extranjeros han muerto desde que la contienda empezó en 2001 - la mitad de ellos en los últimos dos años - y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y sus aliados de la OTAN están bajo presión en sus respectivos países por una guerra cada vez más impopular.

En diciembre, Obama ordenó el envío de otros 30.000 soldados a Afganistán para tratar de contener la tendencia. Pero también prevé comenzar a replegar tropas en julio de 2011 y entregar la seguridad a las fuerzas afganas.