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Muere un joven en Reino Unido tras ser detenido con una pistola eléctrica

La Policía utilizó una pistola 'Taser' en el arresto. Las críticas arrecian contra la Justicia británica ante la dureza de las condenas tras los disturbios

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La Justicia y la Policía británicas están en el punto de mira tras los disturbios de las últimas semanas en Londres y otros puntos del país. La Comisión Independiente de Quejas de la Policía (IPCC) ha abierto una investigación para esclarecer las responsabilidades después de que un joven de 20 años haya muerto la pasada noche tras ser arrestado con una pistola de descarga eléctrica 'Taser'.

Según un portavoz de la Policía de Cumbria, en el noroeste de Inglaterra, 'agentes de barrio acudieron al lugar' después que se recibiera una llamada informando de un joven que estaba causando disturbios en la localidad de Barrow. Los policías 'arrestaron a un varón bajo la sospecha de que estaba causando daños criminales', precisó el portavoz. Durante el arresto, los agentes emplearon una Taser y tras el mismo, 'el hombre comenzó a sentirse mal y fue trasladado al Hospital General Furness', donde murió por la noche.  

La Policía británica está a la que salta para impedir nuevos actos de violencia. El cuerpo policial ha acusado formalmente a 1.005 sospechosos, sólo en la capital, por su implicación en los disturbios. Asimismo, los agentes han detenido ya a 2800 personas de las que 1.277 han recibido cargos, algo que el propio comisario en funciones de Scotland Yard, Tim Godwin, ha calificado de 'hito histórico'.

La polémica también ronda los tribunales. Las críticas contra las decisiones de la Justicia han aumentado en los últimos días tras varias condenas de cárcel desorbitadas. El Gobierno, además de defenderlas y promocionarlas como medidas disuasorias, sigue apostando por la mano dura. 'Los tribunales están enviando un mensaje de dureza, y creo que es bueno que puedan hacer eso. Lo que pasó en nuestras calles fue espantoso, y la Justicia debe dejar muy claro que no será tolerado', ha afirmado el primer ministro David Cameron.

'Los tribunales están enviando un mensaje de dureza', defiende el 'premier'

Los cuatro años a los que han sido sentenciados dos jóvenes por enviar mensajes en Facebook animando a provocar altercados o los cinco meses que pasará entre rejas una mujer que aceptó unos pantalones robados han hecho elevar la voz a la clase política y activistas de derechos civiles.

Los propios liberaldemócratas, los socios de Gobierno de los conservadores, han puesto en tela de juicio unas sentencias que consideran exageradas. Las fricciones entre la coalición son claras, y más desde que el viceprimer ministro, el liberal Nick Clegg, se distanciara de la postura de los conservadores y abogara por un 'sistema de pago para los alborotadores' menos severo, como reparar las calles destruidas.

Por su parte, diversas organizaciones han alertado sobre los problemas a largo plazo que puede ocasionar el aumento de la dureza del listón de la dureza judicial hasta cotas 'insostenibles', tal y como ha denunciado, Roger Smith, portavoz de la organización progresista Justice.

Un joven ha sido condenado a seis meses de cárcel por robas dos botellas de agua

Una vez se apagaron los disturbios el 10 de agosto, el sistema de Justicia ha comenzado a dictar sentencias rápidamente y muchos de los casos se han elevado directamente desde tribunales locales a instancias superiores, con capacidad de dictar sentencias más duras.

Hoy mismo, un tribunal de menores ha vetado de las redes sociales durante un año a un joven de 17 años por enviar a través de Facebook un mensaje de ánimo a quienes participaban en los disturbios. El joven deberá cumplir, además, un toque de queda en su domicilio entre las siete de la tarde y las seis de la mañana durante tres meses, así como 120 horas de servicios a la comunidad.

Los casos llamativos se multiplican. En Borough, al sureste de Londres, un joven de 23 años ha sido condenado a seis meses de cárcel por robar botellas de agua en un supermercado, tasadas en 4 euros. Y, por ejemplo, otro joven de 22 años está a la espera de saber si será encarcelado por sustraer dos cucharadas de helado.