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Mueren casi 80 personas en un doble atentado suicida contra una iglesia cristiana en Pakistán

Dos terroristas se inmolaron a la salida de los fieles del templo en la ciudad de Peshawar, cerca del cinturón tribal fronterizo con Afganistán donde proliferan los ataques de grupos talibanes y yihadistas

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Dos atentados suicidas consecutivos perpetrados este domingo en la Iglesia de Todos los Santos de Peshawar (en el norte de Pakistán) han dejado alrededor de 110 heridos y al menos 78 muertos, entre ellos 34 mujeres y 7 niños, según el último balance proporcionado por fuentes policiales.

Los atentados se han producido con una diferencia de treinta segundos. Los dos terroristas, armados cada uno con seis kilos de explosivos --según las últimas informaciones policiales-- se aproximaron a la iglesia cuando los más de 500 feligreses congregados abandonaban el culto.

'El ataque tuvo lugar al término de la misa', indicó el jefe de Policía Mohammad Ali Babakhel al diario Dawn. Los dos terroristas primero abrieron fuego contra los guardias de seguridad que vigilaban la iglesia, matando a uno e hiriendo a otro.

Después, uno de los asaltantes se enzarzó en una pelea con los feligreses y luego detonó la bomba cuando fue rodeado por la Policía. La segunda explosión tuvo lugar en el interior de la iglesia'.

La iglesia arrasada tenía un exterior similar al de una mezquita para simbolizar la armonía inter-religiosa

El atentado tiene una gran carga simbólica para los residentes de la ciudad porque la iglesia de Todos los Santos es un lugar que representa la armonía inter-religiosa (su exterior es similar al de una mezquita). Tras las explosiones, decenas de personas salieron a las calles para protestar contra la Policía por su incapacidad para impedir los atentados.

El ataque ocurrió justo antes del mediodía, hora local, en la zona de la Puerta de Kohati de la ciudad, capital de la conflictiva provincia de Khyber-Pakhtunkhwa.

Las fuerzas de seguridad acordonaron el área y los heridos fueron trasladados al hospital Lady Reading, el más importante de la urbe.

En el momento de la explosión había cerca de medio millar de fieles congregados en el lugar y la mayoría estaba abandonando el templo, según testigos citados por el canal privado de televisión Geo Tv.

Los atentados y otros sucesos violentos son algo constante en esta provincia, que limita con el cinturón tribal fronterizo con Afganistán, un territorio que nunca ha estado bajo completo control del Estado y que alberga a facciones talibanes y grupos yihadistas.

En un comunicado, el primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, dijo estar 'conmocionado' por el ataque y afirmó que 'los terroristas no tienen religión' y que 'atacar contra gente inocente va contra las enseñanzas del islam y de cualquier fe'.

El primer ministro Sharif había ofrecido a los talibanes emprender un diálogo para poner fin a la violencia

Sharif ha mostrado en las últimas semanas una postura de acercamiento hacia los talibanes paquistaníes y otros grupos afines.

El pasado día 9, una conferencia multipartita organizada por su Gobierno acordó ofrecer a los insurgentes iniciar un diálogo para poner fin a la violencia, pero todavía no ha comenzado ninguna negociación formal.

Pakistán es oficialmente una república islámica, creada en 1947 tras independizarse del Imperio Británico como una patria para los musulmanes del subcontinente indio.

Actualmente y según datos oficiales no actualizados desde hace más de una década, cerca del 97 % de los más de 180 millones de habitantes del país son musulmanes, mientras que los cristianos no suponen ni siquiera el 2 % de la población.

Los ataques contra minorías religiosas se han intensificado en los últimos años, aunque recientemente estaban golpeando más a ramas del islam como la chií.

En marzo de 2011 fue asesinado el ministro de Minorías, el católico Shahbaz Bhatti, en el que ha sido quizás el atentado de mayor envergadura contra representantes de la fe cristiana en los últimos tiempos.

También se han registrado estos años varios casos notorios de acusaciones a cristianos de blasfemar contra el islam, un delito que en Pakistán puede ser castigado con la pena de muerte y que suele ser utilizado de forma interesada.

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