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La mujer abatida por la Policía tras la persecución no iba armada

Hirió a un agente embistiéndole con su coche durante la huida. Tampoco había armas en el vehículo, en el que han encontrado ilesa a su niña de un año. Padecía una enfermedad mental, y su identificaci&oa

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Una persecución policial desde la Casa Blanca al Capitolio en Washington terminó este jueves cuando la mujer perseguida estrelló su coche y fue abatida a tiros por los agentes. Identificada como Miriam Carey, de 34 años de edad y residente en Connecticut, padecía un trastorno mental y recientemente había sufrido una depresión posparto.

Aparentemente la policía es responsable de todos los disparos. Fuentes de seguridad dijeron que la sospechosa no disparó ningún arma y destacaron que no había indicios de que tuviera alguna en el vehículo.

La jefa de la policía del Capitolio, Kim Dine, ha declarado que 'hasta donde sabemos, ningún oficial fue impactado por disparos', mientras que la jefa del Departamento de Policía de Washington, Cathy Lanier también ha confirmado en rueda de prensa que la sospechosa aparentemente no estaba armada, y que falleció al ser trasladada a un hospital local tras el tiroteo.  De hecho, incluso la identificación de Carey, nacida en Nueva York, fue difícil por 'la extensión de las heridas que presentaba', según informaron fuentes policiales al diario The New York Times.

Según las informaciones preliminares, el incidente comenzó en la avenida Pensilvania, frente a la Casa Blanca. Al parecer, la mujer intentó traspasar con su vehículo una barrera de seguridad de la residencia oficial del presidente, y a raíz de ello comenzó una persecución por parte del Servicio Secreto, el cuerpo encargado de la seguridad del jefe del Gobierno, que terminó en las inmediaciones del Capitolio. El suceso ha sido calificado por las autoridades como un 'incidente aislado', quedando descartada cualquier vinculación con un acto terrorista (una de las hipótesis barajadas en primera instancia).

Terrance Gainer, un sargento de la Policía del Capitolio de 23 años de edad resultó herido en un choque como consecuencia de la persecución y fue evacuado del lugar en un helicóptero Medevac. 'Parece estar consciente y respirando, pero estamos siguiendo la situación', dijo la jefa de la policía del Capitolio, Kim Dine, 'Hasta donde sabemos, ningún oficial fue impactado por disparos'.

En el interior del vehículo fue hallada la hija de Carey, una niña de aproximadamente un año de edad,  que resultó ilesa por la persecución y permanece bajo protección de las autoridades.

La persecución y el tiroteo tuvieron lugar ante el asombro de los turistas que transitaban por una de las zonas más visitadas de Washington: 'Estaba comiendo y escuché como cinco disparos y luego llegó un enjambre de patrullas policiales haciendo sonar sus sirenas', dijo Whit Dabney, de 13 años, quien escuchó los disparos a unas pocas manzanas del lugar.

Por su parte, Travis Gilbert dijo que varios coches de la policía persiguieron a un vehículo negro a alta velocidad cercadel Capitolio. 'Fue una situación muy peligrosa', sostuvo Gilbert.

La Cámara de Representantes y el Senado estaban en activo cuando se produjeron los disparos.  La congresista Grace Meng dijo que a los legisladores les pidieron que se tiraran al suelo de la Cámara de Representantes para protegerse.

El Gobierno de Estados Unidos  está parcialmente paralizado esta semana debido a que los legisladores no han alcanzado un acuerdo para aprobar los nuevos presupuestos. El Capitolio fue cerrado brevemente, pero volvió a ser abierto poco antes de las 19.00 horas(GMT). A los turistas se les permitió entrar en los terrenos del edificio.

La policía del Capitolio, declarado como personal 'esencial', estaba de servicio pese a la paralización, aunque los agentes no están cobrando su salario . Las medidas de seguridad cerca del Capitolio son férreas, pero ya se han producido otros tiroteos en la zona.

En 1998, un hombre armado atacó un punto de control deledificio legislativo y mató a dos oficiales de policía en un tiroteo que obligó a turistas y peatones a buscar refugio. El sospechoso, Russell Eugene Weston Jr., no fue acusado penalmente por su aparente inestabilidad mental.