Publicado: 15.09.2016 11:50 |Actualizado: 15.09.2016 11:50

Una mujer liderará por primera vez la oposición en Japón

La parlamentaria Renho Murata ha sido elegida líder del Partido Democrático (PD) de Japón tras imponerse con el 60% de los votos ante sus dos oponentes. Fue ministra en el país desde 2010 hasta 2012.

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Rheno Murata alza el puño tras conocerse su elección como líder del partido de la oposición, el Partido Democrático de Japón/REUTERS

Rheno Murata alza el puño tras conocerse su elección como líder del partido de la oposición, el Partido Democrático de Japón/REUTERS

TOKIO.- La parlamentaria Renho Murata ha sido elegida líder del Partido Democrático (PD) de Japón, con lo que se convierte en la primera mujer en liderar la oposición en un país marcado por una escasa presencia femenina en la política.

La exmodelo y periodista de 48 años, que fue ministra desde 2010 a 2012, se impuso de manera arrolladora (logró prácticamente el 60 por ciento de los votos) en la carrera por el liderazgo al exministro de Asuntos Exteriores Seiji Maehara y al diputado Yuichiro Tamaki.



Su elección se produce después de que otras dos mujeres hayan conseguido asumir en los últimos meses puestos de mucha relevancia en la política nipona: la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, y la ministra de Defensa, Tomomi Inada.

Renho (a la que los medios se refieren por su nombre de pila) llega al liderazgo del PD en un momento de gran debilidad para esta formación de centro que ha conseguido resultados muy decepcionantes en todas elecciones celebradas tras su cuestionada gestión en el Gobierno de 2009 al 2012.

El principal reto de esta expresentadora de televisión, miembro del ala más progresista de su formación, es recuperar la credibilidad del PD para convertirse de nuevo en una alternativa de Gobierno frente al imbatible Partido Liberal Demócrata (PLD) del primer ministro Shinzo Abe.

Parlamentaria desde 2004, Renho es hija de un taiwanés y, a pesar de nacer en Japón, no adquirió la nacionalidad hasta los 17 años.

Este asunto ha sido una de las principales polémicas antes de su elección ya que tuvo que reconocer, tras haberlo negado en un principio, que mantiene la doble nacionalidad, algo que no recomiendan las autoridades niponas.

Su elección se ve como un gran paso en el posicionamiento de la mujer en Japón, un país que siendo la tercera potencia económica del mundo cuenta con tasas de participación femenina en política inferiores a estados como Botsuana, Liberia o Ghana.

Apenas 45 de los 475 escaños de la Cámara Baja nipona están ocupados por mujeres, lo que supone un 9,5 por ciento de representación femenina en la institución parlamentaria, según un estudio publicado por la Unión Interparlamentaria Internacional.

El Ejecutivo japonés, en el que sólo hay tres ministras frente a 16 ministros, se comprometió a conseguir para 2020 que las mujeres ocupen el 30 por ciento de altos puestos, aunque el propio primer ministro ha reconocido que no logrará ese objetivo.