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Los Murdoch dicen sentirse avergonzados pero no asumen responsabilidades

El magnate, "avergonzado", y su hijo declaran en el Parlamento. Alegan que desconocían los detalles del entramado de las escuchas ilegales

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'Es el día [en el que debo ser] más humilde de toda mi vida'. Cabizbajo, parco en palabras, con ciertos aires de arrogancia, y, sobre todo, sin asumir ninguna responsabilidad directa en el escándalo de las escuchas, aunque sí que ha pedido perdón.

Así se ha mostrado el magnate Rupert Murdoch, menos implacable de lo que se presumía, pero hoy, a sus 80 años, matiene la misma arrogancia de siempre.

El escándalo de las escuchas que está haciendo tambalearse al imperio mediático de Rupert Murdoch vive este martes un capítulo trascendental. Por la Comisión de Interior del Parlamento británico desfilan los grandes protagonistas de esta historia de incierto final: los jefes de policías dimitidos, Rupert y James Murdoch y, finalmente, Rebekah Brooks.

La comparecencia ha vivido momentos de gran tensión cuando un individuo ha intentado lanzar un plato con espuma de afeitar al magnate, que ha obligado a interrumpir unos minutos la comparecencia.

Rupert y James Murdoch han hechado balones fuera durante casi tres horas de comparecencia en casi todas las preguntas de los diputados de la comisión. Ambos han dicho desconocer todo lo que rodeaba a las escuchas, así como los detalles pormenorizados y las personas que estaban implicadas.

Unas veces se han escudado en detalles legales, otras en que no pueden hablar de la investigación y otras simplemente lo han negado tajantemente. Tan tajantemente que Rupert Murdoch ha llegado a golpear la mesa sobre la que se apoyaba a descansar cuando no hablaba, así como a señalar amenazantemente con el dedo.

'Ahora soy consciente de todo, pero entonces no lo sabía', ha afirmado el magnate, que también ha explicado que News Corporation no investigó las escuchas porque desconocía que hubieran tenido lugar.

'Los responsables fueron las personas en quien confié'

A preguntas de los diputados, Rupert Murdoch ha dicho que se reunía periodicamente con los responsables del News of the World, pero que sólo hablaban de los temas que sacaba el diario.

'¿Fue usted responsable?', le han preguntado. 'No, lo fueron las personas en quien confié. Traicionaron a la empresa, me traicionaron a mi', ha contestado el magnate sin dar nombres.

Por su parte, el hijo del magnate ha evitado contestar a la pregunta de quién conocía las escuchas que se realizaban en News of the World: 'Eso lo tendrá que determinar la investigación criminal'. Murdoch hijo ha recordado las dimisiones de Rebekah Brooks y otros personas vinculadas con el diario que cerró el pasado domingo, como dando a entender que ya se han asumido responsabilidades. 

Previamente, los Murdoch habían mostrado su cara más humilde: James Murdoch, presidente de News International (la filial británica del grupo) ha pedido perdón y seguidamente ha pasado a explicar pormenorizadamente su versión de los hechos. Antes, Rupert Murdoch, en un gesto teatral, ha interrumpido a su hijo y ha dicho. 'Es el día en que me siento más humilde de mi vida'. 

'Primero me gustaría decir cuán apenado y avergonzados estamos y cuánto lo lamentamos particularmente por las víctimas de las interferencias de los buzones de correo y sus familias', dijo James Murdoch. 

'La prioridad de la empresa es restaurar la confianza y queremos seguir hacia delante', dice James Murdoch. 'Lo que sucedió en News of the World estuvo muy mal. Hemos pedido perdón y queremos colaborar con la investigación', añade el hijo del magnate, quien habla de compensar a las víctimas. 


Antes de empezar a hablar, los Murdoch han intentado leer una declaración que traían escrita. El presidente de la comisión les ha denegado el permiso y le has dicho que podrán hacerlo al final de su comparecencia. News Corp. ha enviado a los medios poco después el comunicado que pretendían leer antes de someterse a las preguntas. 

El dimitido jefe de la Policía de Londres (Met), Paul Stephenson, insistió este martes en que no quiso comprometer al primer ministro británico, David Cameron, al presentar su dimisión por el escándalo de las escuchas ilegales del News of the World.

Stephenson, que renunció el domingo pero permanece en su puesto hasta que se nombre a un sustituto, declaró este martes ante el Comité de Interior de la Cámara de los Comunes sobre el caso de los pinchazos.

'No estaba golpeando al primer ministro', afirmó el jefe de la Policía Metropolitana de Londres al justificar su renuncia tras revelarse que el cuerpo policial había empleado como consultor al periodista Neil Wallis, quien fue subdirector del dominical News of the World entre 2003 y 2007, cuando se produjeron las escuchas.

Además, la prensa reveló que Wallis estaba contratado como asistente de relaciones públicas por un balneario donde Stephenson se hospedó varias semanas para recuperarse de un problema de salud.

Wallis fue subdirector del News of the World en la época en que era director Andy Coulson, quien fue jefe de prensa de Cameron y debió abandonar el Gobierno el pasado enero por este escándalo.

Stephenson negó que quisiera comprometer a Cameron cuando, al anunciar su dimisión, comparó la contratación de Wallis, que consideró 'menor', con la de Coulson como jefe de prensa de Downing Street.

'Yo no puedo controlar la forma en que los medios de comunicación interpretan las cosas'

'Yo no puedo controlar la forma en que los medios de comunicación interpretan las cosas. Lo que digo aquí y ahora es que no fue un ataque personal contra el primer ministro', agregó.

Además, Stephenson reconoció desconocer que Wallis estuviera relacionado con el caso de las escuchas porque el periodista tenía un contrato como asesor y a tiempo parcial con la Met.

'¿Por qué no informé al primer ministro antes de que el nombre de Wallis estuviera vinculado con las escuchas telefónicas? No tenía razón alguna para relacionar a Wallis con las escuchas telefónicas. No tenía razón para dudar de que hubiera algo inapropiado', dijo.

En su declaración, Stephenson señaló que decidió presentar su renuncia para impedir que las conjeturas en torno a su labor en el escándalo pudieran perjudicar los preparativos de la seguridad de cara a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. El jefe de la Met informó de que recibió el apoyo de la ministra británica de Interior, Theresa May, y del alcalde de Londres, Boris Johnson, quien 'aceptó a regañadientes' su renuncia. 'Diría que (Johnson) estaba emocionado. Estaba muy enfadado. No quería la dimisión', insistió.