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Los Murdoch no asumen la responsabilidad del escándalo

Los jefes de News Corporation eludieron las preguntas más incómodas en la comparecencia parlamentaria

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James Murdoch había comenzado su intervención, pero su padre puso una mano en su brazo para interrumpirle. 'Este es el día de mi vida en que me siento más humilde', dijo Rupert Murdoch, jefe máximo de News Corporation, gran magnate de la comunicación en EEUU, Reino Unido y Australia, y el hombre ante el que muchos políticos británicos temblaban.

La Comisión de Cultura y Comunicaciones del Parlamento británico vio ayer una versión diferente de Rupert Murdoch.

Un anciano de 80 años que oye mal y que se expresa de forma entrecortada (esto último le ha caracterizado siempre). Un jefe de una corporación de 53.000 empleados que no podía saber lo que hacían todos ellos. Alguien que no sabía que uno de sus principales periódicos en Londres estaba inmerso en una trama criminal. Alguien que fue traicionado por directivos de los que no dio el nombre.

Por encima de todo, un hombre que siente terriblemente el daño sufrido por las víctimas de las escuchas de sus teléfonos por los periodistas del News of the World.

“Lamento terriblemente la invasión de sus vidas privadas”

'Quiero que las víctimas de los pinchazos telefónicos sepan lo mucho que lamento esto. La disculpa no puede borrar lo que ocurrió. Sin embargo, quiero que comprendan que lamento terriblemente la invasión de sus vidas privadas', leyó Murdoch en una declaración escrita.

El presidente de la comisión no le permitió comenzar la comparecencia con esa lectura, pero sí al final. Fue después de que sufriera una inesperada agresión, un hecho sumamente beneficioso para la estrategia de News Corporation. Por un momento, el agresor se convirtió en víctima.

Por lo demás, Rupert y su hijo James mantuvieron una línea de defensa constante en su comparecencia. 'No lo sé'. 'No recuerdo'. 'No me consta'. Las respuestas se sucedían ante un interrogatorio mal hilado porque todos los diputados tenían derecho a intervenir. El laborista Tom Watson -la némesis de los Murdoch desde hace años- fue el más efectivo al comienzo, pero la mayoría de los otros no supo acorralar a los testigos. Al no ser fiscales, su formación como interrogadores dejaba mucho que desear.

Eso no impidió que hubiera momentos en que los Murdoch tuvieron que contar más de lo que pretendían. Fue cuando los diputados preguntaron por los pagos al periodista Clive Goodman y el detective Glenn Mulcaire, las dos únicas personas juzgadas y condenadas, en enero de 2007, por este caso.

Murdoch dijo estar decepcionado por la conducta de algunos directivos

News International ha seguido pagando los gastos de abogados de ambos, lo que ha permitido entre otras cosas que Mulcaire lleve cuatro años y medio sin abrir la boca, a pesar de que su nombre aparece ya en 37 demandas. Un diputado planteó la sospecha de que se tratara de un encubrimiento.

James Murdoch dijo que había quedado 'sorprendido y perplejo' cuando tuvo conocimiento de esos pagos. Su padre dijo que estaba dispuesto a dejar de pagar a Mulcaire si eso era posible según el contenido de su contrato. Ninguno parecía saber quién autorizó esos pagos, aunque Rupert apuntó que podría ser Les Hinson, que dimitió hace unos días como consejero delegado de Dow Jones.

Sin embargo, en enero de 2011 The Guardian informó de que la factura legal de Mulcaire ascendía ya a 500.000 libras y que sospechaba que era News International quien la asumía. Pero ayer los dos Murdoch no tenían mucha información que dar.

Watson preguntó a James Murdoch si estaba dispuesto a liberar a Mulcaire de la cláusula de confidencialidad que es de suponer figuraba en su contrato. Murdoch respondió con una larga y a ratos confusa disertación sobre la necesidad de no interferir en las investigaciones policiales. Bajo ningún concepto estaba dispuesto a responder con un sí o no.

Tampoco quedó claro quién ocultó los emails incriminatorios

Los diputados tampoco sacaron mucho en claro sobre los emails que no se entregaron a la policía hasta el 20 de junio de este año. Contenían material incriminatorio suficiente como para que la policía realizara diez detenciones, entre las que las que figuran las de tres ex directores del NOTW, Rebekah Brooks, Andy Coulson (ex asesor de David Cameron) y Neil Wallis.

Esos emails fueron enviados hace tiempo a un bufete de abogados para su análisis. ¿Quién los reclamó? ¿Por qué se tardó años en entregarlos a la policía? Una vez más, no se dio una respuesta clara, aunque se apuntó que podría haber sido una iniciativa del último director del NOTW, Colin Myler. Unos minutos después, Myler lo desmintió en un comunicado.

James Murdoch explicó que fueron las demandas civiles presentadas por unas pocas víctimas de las escuchas las que les revelaron las dimensiones del problema. Fue entonces cuando vieron claro que 'el círculo (de sospechosos) era más amplio' de lo que creían. Sus abogados les dijeron que iban a perder los juicios y por eso se pagaron indemnizaciones para que se retiraran las demandas.

No supieron decir por qué pagan a los abogados de los dos acusados

No fue esa la información que dio News International cuando The Guardian comenzó a revelar la historia en julio de 2009. 'No había ninguna confidencialidad en esos pagos', dijo James. No es cierto, como se podía apreciar en la información del periódico. Ninguna de las personas que recibieron el dinero estaba autorizada después a hacer declaraciones sobre el caso.

La misma impresión dio Rebekah Brooks, ex consejera delegada de News International, en su comparecencia posterior en solitario. No sabía nada de la infiltración en los móviles y nunca autorizó el pago de dinero a policías a cambio de información.

Por sus limitaciones físicas y lo poco que podía o quería contar, Rupert Murdoch ofreció una estampa algo patética. Le preguntaron si se consideraba personalmente responsable del escándalo. No, dijo, lo son 'las personas en quien confié o en las que confiaron ellos'.

¿Está en condiciones de continuar dirigiendo una empresa que factura 32.000 millones de dólares al año? 'Soy la persona más preparada para dirigir esta compañía', respondió desafiante. El viejo zorro, tan vulnerable durante la sesión, mostró los dientes al final.