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Murdoch sacrifica a Rebekah Brooks y pide disculpas

News Corporation deja de poner excusas y lamenta el daño causado a los afectados

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El viernes fue el día del perdón. La estrategia de contención de daños en News Corporation se inició a toda máquina con tres acciones sucesivas: la dimisión de Rebekah Brooks, un anuncio en prensa en el que Rupert Murdoch pide disculpas y la reunión con los familiares de Milly Dowler, la chica asesinada cuyo teléfono móvil fue pinchado por el News of the World.

Sólo unas horas antes, había aparecido una entrevista con Murdoch en The Wall Street Journal en la que el empresario parecía demostrar la misma ceguera habitual en muchas de las reacciones de la compañía desde el inicio del escándalo. Murdoch llegaba a admitir sólo 'pequeños errores' en la reacción a la crisis. Al día siguiente todo cambió. En primer lugar, Brooks anunció su dimisión como consejera delegada de News International, reclamada de todas las formas posibles por el Gobierno y la oposición.

'Ahora necesito concentrarme en corregir las distorsiones y refutar las alegaciones que se han hecho sobre mí como periodista, directora y directiva', dijo en su carta de dimisión. Brooks era la directora del NOTW cuando el periódico interfirió en las investigaciones de la desaparición de Milly Dowler, aunque ella -entre la incredulidad general- ha negado estar al tanto de esos delitos. 

A pesar de su larga amistad con Murdoch, su suerte estaba echada desde que el príncipe saudí Al-Waleed bin Talal, segundo máximo accionista de News Corporation, había dicho el día anterior que desde luego tenía que dimitir si se probaba su implicación en los hechos denunciados. 'No aceptaré tratar con una empresa que cuenta con una persona sobre la que haya la más mínima duda sobre su integridad', dijo el hombre que tiene el 7% de las acciones de la compañía y una fortuna cercana a los 20.000 millones de dólares.

Hace diez días, la dimisión de Brooks podría haber tenido un impacto mayor, pero por razones que tienen más que ver con la cuenta de resultados los Murdoch optaron por sacrificar al periódico que había cometido todas las fechorías.

Ahora la salida de Brooks había quedado ya amortizada. Además, para endulzar la dimisión, James Murdoch definió a Brooks como 'uno de los mejores directores de su generación', un elogio que a estas alturas nadie comparte. En dos semanas, Brooks, de 42 años, se había convertido en uno de los personajes más odiados del país, y eso que la lista, engordada todos los días por los tabloides, no es corta.

Después tocaba algo más personal y en el que participara directamente el patriarca del imperio. Murdoch se reunió por la tarde en un hotel con la familia de Milly Dowler para pedirles perdón. Era un paso imprescindible porque fue el caso de Dowler, desvelado por The Guardian, el que despertó la furia popular y el que obligó al Gobierno de David Cameron a marcar distancias con los Murdoch.

Según el abogado de la familia, las disculpas de Murdoch fueron completas. 'Se mostró muy humilde, muy conmovido y muy sincero', dijo el letrado. 'Pidió disculpas en varias ocasiones'. Hasta sacó a colación el ejemplo de su padre, que fundó una cadena de periódicos en Australia, para decirles que el nivel de profesionalidad que le había inculcado no se había alcanzado ni de lejos en este caso.

Los lectores de todos los periódicos británicos tendrán el sábado la oportunidad de recibir más disculpas. En todos ellos aparecerá un anuncio pagado con una carta firmada por Murdoch bajo el titular 'We are sorry': 'Lamentamos profundamente el daño sufrido por las personas afectadas', dice y anuncia que en los próximos días la empresa dará pasos concretos para resolver la crisis (¿indemnizaciones económicas?) y 'reparar el daño causado'.

El tribunal de la opinión pública quizá sea más difícil de convencer, como bien sabe Cameron. La crisis ha sido un regalo inmenso para Ed Miliband. Según la última encuesta, el 66% de la gente cree que la reacción del líder laborista ha sido la correcta. Sólo el 35% piensa lo mismo del primer ministro.

La opinión sobre Murdoch es la previsible. El 72% cree que tiene demasiada influencia en la política británica y el 69% dice que no deberían permitirle controlar todas las acciones de BSkyB.

Con todos estos acontecimientos, el viernes era un día perfecto para enterrar malas noticias. Eso es lo que hizo el Gobierno, que decidió de improviso hacer públicos todos los contactos de Cameron con dueños y directivos de medios de comunicación desde que ganó las elecciones.

Los periodistas descubrieron pronto que Cameron recibió en marzo a Andy Coulson, ex director del NOTW y ex jefe de comunicación de Downing Street, en la residencia oficial de Chequers, donde el primer ministro pasa los fines de semana. Eso ocurrió sólo dos meses después de la dimisión de Coulson, cuando este llegó a la conclusión de que lo peor estaba por llegar.

Desde mayo de 2010, Cameron ha tenido 15 reuniones con directivos de las empresas de Murdoch. Los laboristas harán un amplio uso de esa información.

 

El actor Jude Law ha abierto un nuevo frente jurídico contra News International. Ha presentado una demanda contra The Sun por cuatro artículos aparecidos en 2005 y 2006 con información supuestamente sacada del buzón de su móvil. Es la primera vez en este escándalo que alguien relaciona a The Sun con estos delitos. El periódico niega la acusación y las califica de 'intento cínico' de implicar a The Sun en la crisis. Sin embargo, en la web del diario han desaparecido todos los artículos relacionados con Jude Law publicados entre 2004 y 2007.

The Sun se ha visto resarcido en otro caso. The Guardian ha reconocido que no es cierto, como publicaron, que el tabloide obtuviera información sobre la enfermedad del hijo de Gordon Brown al tener acceso a su historial médico. The Sun la consiguió de una persona sin relación con el hospital.