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Musulmanes franceses piden freno al racismo de la derecha

Sarkozy se desmarca del debate de la identidad nacional y la posible prohibición del burka

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Nicolas Sarkozy ha tenido que dedicarse en los últimos días, antes de sus vacaciones de Navidad en Marraquech, a hacer un ejercicio de equilibrismo para intentar parar una bola de nieve que él mismo lanzó. Ante las numerosas derivas islamófobas desencadenadas por los debates sobre el velo islámico y sobre la identidad nacional propuestos por Sarkozy, el presidente ha multiplicado las señales para desmarcarse de la etiqueta de racista.

La semana pasada, antes de partir a su descanso navideño, Sarkozy recibió en el Elíseo a los representantes del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), la institución que reagrupa a las entidades oficiales de creyentes. La reunión se celebró en un tenso ambiente generado por las declaraciones de tinte racista de varios notables de la derecha, de responsables del partido sarkozysta, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), y hasta de una secretaria de Estado con rango de ministra, Nadine Morano.

Un portavoz oficial dice que no hay que precipitarse en el tema del burka

Los responsables del CFCM manifestaron a Sarkozy su temor de que el debate sobre la identidad nacional y el burka estén aumentando 'el sentimiento de incomprensión de los musulmanes'. Le exigieron gestos que muestren que se desmarca de las derivas racistas que han surgido tanto del debate como de las deliberaciones parlamentarias sobre el velo y sobre una ley de prohibición del burka.

Mohammed Moussaoui, presidente del organismo que es el interlocutor del Estado en materia de culto musulmán, aseguró que el presidente les había 'garantizado que hará todo lo preciso para que los ciudadanos de confesión musulmana sean considerados como todos los otros ciudadanos' franceses. Sarkozy estaría dispuesto, según las declaraciones de Moussaoui, incluso a crear entidades que contrarresten las derivas racistas, como una misión parlamentaria sobre la islamofobia, o la creación de observadores del CFCM en los debates sobre la identidad nacional.

A la espera de lo que diga el propio presidente en su mensaje de fin de año, las declaraciones de Moussaoui no fueron desmentidas por el Elíseo serían una señal evidente de que el presidente quiere desmarcarse de los excesos de sus seguidores.

Sarkozy sólo ha ganado un punto entre el electorado de extrema derecha

De hecho, Sarkozy ya ha dado orden de que en lugar de finalizar, como estaba previsto, a primeros de febrero con un gran ceremonial de Estado, el debate sobre la identidad nacional sea prolongado meses y devaluado poco a poco. Y uno de sus portavoces, Dominique Paillé, dijo en varias emisoras el pasado lunes que no debe haber 'precipitación' en una ley de prohibición del burka.

Poderosas razones tiene Sarkozy para ese cambio de tercio respecto a sendos proyectos que, hace sólo unos meses, él mismo impulsaba pensando que podría controlarlos y que podían reportarle beneficios electorales.

Los musulmanes temen un aumento del «sentimiento de incomprensión»

Los sondeos, a tres meses de las elecciones regionales, muestran que Sarkozy sólo ha ganado un punto porcentual de opiniones favorables entre el electorado de extrema derecha. Sin embargo, la temática identitaria y antimusulmana ha permitido que el ultra Frente Nacional vuelva a levantar cabeza.

Tanto el burka como la identidad nacional se están convirtiendo en quebraderos de cabeza que dividen más a la derecha que a la izquierda.

La semana pasada, un líder de la derecha, Pascal Clément, dijo que 'cuando en Francia haya más alminares que catedrales, ya no será Francia'. La frase, pronunciada en una reunión de la UMP, provocó que una secretaria de Estado, Nora Berra, se fuera dando un portazo.