Publicado: 11.02.2014 09:13 |Actualizado: 11.02.2014 09:13

Napolitano, acusado de tramar la llegada del tecnócrata Monti meses antes de la dimisión de Berlusconi

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La figura del presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, vuelve a ser profundamente cuestionada tras la aparición de un libro en el que se le acusa de haber tramado la llegada de los tecnócratas del Gobierno de Mario Monti meses antes de la dimisión del último Ejecutivo de Silvio Berlusconi, en noviembre de 2011. El periodista económico Alan Friedman asegura en Ammazziamo il Gattopardo que Napolitano sondeó a Monti en el verano de ese mismo año para sustituir a Il Cavaliere. El exasesor de Goldman Sachs en Europa no ha negado los contactos, sino todo lo contrario. Y el empresario Carlo de Benedetti y el exprimer ministro, Romano Prodi, también han corroborado la versión en una serie de entrevistas antes de la publicación del libro, prevista para el día 12.

La derecha se ha movilizado acusando al presidente de urdir un plan secreto para acabar con Berlusconi y el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo, que lleva pidiendo su cabeza varios meses por no considerarlo imparcial, ha acrecentado las presiones sobre el jefe del Estado, al que varios medios apodan desde hace tiempo El rey por su forma de gestionar las intrigas palaciegas. El centroizquierda, por el momento, guarda silencio y pide respeto para Napolitano.

Nadie había contado como Friedman hasta ahora lo que pudo ocurrir en Italia entre junio y noviembre de 2011. Aunque lo cierto es que la tesis que sostiene el periodista, adelantada desde ayer por Il Coriere della Sera, era un secreto a voces. El diario La Stampa ya publicó el 24 de julio de 2011 un artículo titulado La investidura de Monti después de Berlusconi en el que relataba un encuentro en Milán entre Prodi, Monti, De Benedetti y Corrado Passera, banquero al que después el propio Monti nombraría ministro de Desarrollo Económico en su Gobierno técnico.

Monti era por entonces casi un desconocido para la opinión pública italiana. Se había ganado el apodo de Super Mario -que más tarde heredaría el actual presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi- por haberle plantado cara a Microsoft en su etapa como comisario europeo de la Competencia. Era, eso sí, un economista respetadísimo en todos los círculos neoliberales mundiales: era miembro de la Comisión Trilateral, trabajó seis años como consultor de Goldman Sachs en Europa, fue asesor de Nicolas Sarkozy, miembro del think tank Bruegel y participa asiduamente en las reuniones del Club Bilderberg.

De Benedetti confesó a Friedman en una entrevista grabada para el libro, que ese verano, Monti, que se encontraba de vacaciones en su casa de Saint Moritz, en Suiza, le pidió consejo sobre si aceptar o no presidir el Consejo de Ministros italiano. Por su parte, Prodi aseguró al periodista que en junio Monti le preguntó sobre el mismo tema y que el exprimer ministro le contestó: "Mario, no puedes hacer nada para convertirte en presidente, pero si te lo ofrecen, no puedes negarte. Así que, no puede haber en el mundo una persona más feliz que tú". Para cerrar el círculo, el propio Monti, delante de una cámara de vídeo, también confirmó a Friedman las conversaciones con Prodi y De Benedetti e incluso el hecho de haber discutido con Napolitano un documento económico para relanzar la economía que el presidente de la República le había encargado en secreto a Passera. Il Corriere della Sera ha publicado este martes parte de ese informe.

Todos esos contactos se produjeron en un momento en el que la crisis de la deuda griega había entrado en una espiral de destrucción que amenazaba con llevarse por delante a toda la Unión Europea y los especuladores centraban sus ataques en las deudas soberanas de España e Italia. El nivel de la prima de riesgo ponía al país transalpino al borde del default y la situación del Gobierno italiano no ayudaba a cambiar la percepción.

En diciembre de 2010 Berlusconi consiguió mantener en pie al Ejecutivo gracias a los votos de varios tránsfugas. La oposición le acusó de haberlos comprado y el hecho de que meses más tarde pasaran a tener cargos de subsecretarios dentro del Gobierno, no ayudó precisamente a dar una imagen de transparencia. A principios de 2011 el Tribunal Constitucional eliminó el escudo legal que Il Cavaliere, con la ayuda de su ministro de Justicia, Angelino Alfano, se había construido para esquivar los procesos judiciales que le perseguían desde hacía casi una década. Además, el escándalo del caso Ruby, por el que ya ha sido condenado en primer grado por abuso de poder y prostitución de menores, estaba erosionando aún más su cuestionada imagen pública. 

En la vertiente política, la tensión con la Liga Norte, y las constantes trifulcas en público con su ministro de Economía, Giulio Tremonti -que también tuvo sus particulares escándalos con la Justicia-, habían llevado al Gobierno a una parálisis total en materia económica. En ese ambiente, y mientras Napolitano hablaba supuestamente bajo cuerda con Monti, Berlusconi recibió en agosto de 2011 la famosa carta firmada por el entonces presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y el propio Draghi -que en ese momento era director del Banco de Italia- con una lista de reformas que, al igual que España, estaba obligado a poner en marcha.

Berlusconi y Tremonti sacaron las tijeras y programaron unos draconianos planes de recortes que nunca contaron el visto bueno absoluto de Bruselas y el Fondo Monetario Internacional. La situación se fue desgastando hasta límites insospechados y en noviembre, al tiempo que Goldman Sachs recomendaba la instauración de un Gobierno técnico en Italia, la sublevación de varios senadores y diputados del centroderecha precipitaron la salida de Berlusconi. Napolitano, sin embargo, no tardó ni un día en llamar a Monti y perfilar el nuevo Ejecutivo. Los poderes que le da la Constitución al presidente de la República le permitieron tomar esa decisión, que por otra parte contó con el visto bueno tanto del Pueblo de la Libertad de Il Cavaliere como del Partido Democrático de Pierluigi Bersani. 

Llegaron así al Ejecutivo toda una pléyade de docentes universitarios, exbanqueros, economistas y personas ligadas al Vaticano que se ganaron, primero el sobrenombre de Gobierno de los profesores y, poco más tarde, Gobierno de los poderes fácticos.

Los italianos, que llevaban desde 1994 presenciando cómo el centroizquierda había sido incapaz -salvo con los dos gobiernos breves de Prodi- de desalojar a Berlusconi del poder, se tomaron la caída de Il Cavaliere como un éxito de Napolitano. Los líderes europeos, con Sarkozy y Angela Merkel a la cabeza, celebraron la llegada de Super Mario a Palazzo Chigi y la prima de riesgo, como había predicho Goldman Sachs, comenzó a caer a las pocas semanas. Lo cierto es que más tarde, la anomalía democrática que vivió el país aquellos meses se rebelaría contra todo el estamento político cuando Monti comenzó a aplicar los recortes que hoy tienen sumida a la sociedad en una crisis total. Aquella situación también generó el escenario perfecto para la debacle de los dos grandes partidos en las elecciones de hace ahora un año, en las que el Movimiento 5 Estrellas puso patas arriba el país.

Napolitano, en una carta a Il Corriere della Sera este martes, reconoce haber recibido en su despacho "al profesor Monti varias veces durante el transcurso de 2011, y no sólo en el verano". Monti, dice el presidente de la República,"era un gran punto de referencia por sus análisis y columnas de política económico financiera en Il Corriere della Sera" y "en ese momento era -y no sólo me lo parecía a mi- un activo que había que tener presente y, si fuera necesario, sumarlo al Gobierno del país".

Pero Napolitano, repasando la crisis en la que se había sumido el Gobierno, defiende que "el único hecho verdadero" es que la mayoría que surgió de las elecciones de 2008 sufría "una erosión cada vez más evidente". Eso, según él, es el único motivo que precipitó al abismo a Berlusconi, mientras que "las confidencias personales y la interpretación que se pretende hacer en términos de complot son humo, sólo humo".