Público
Público

Napolitano es reelegido presidente de Italia a sus 87 años

Un acuerdo entre Bersani, Berlusconi y Monti obliga al jefe del Estado a aceptar renovar su mandato. Ahora será él el que proponga al primer ministro. El centroizquierda se rompe a pedazos al pactar con la derecha y querer aislar al Movim

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Giorgio Napolitano ha sido reelegido con 738 votos sobre 1.007 presidente de la República italiana después de que los líderes del centro, izquierda y derecha pactaran en el último momento ofrecerle el puesto. Los partidos tradicionales, que llevan tres días haciendo el ridículo para nombrar al jefe del Estado, han decidido que la mejor opción es que este excomunista de 87 años renueve un mandato que dura otros siete. Es la primera vez que sucede una cosa así en Italia. Hace casi un mes media Europa y su prensa, progresista y conservadora, clamaban por el resultado de las elecciones en Italia. El triunfo de la antipolítica aboca a Italia a la ingobernabilidad, venía a decir algún titular refiriéndose al gran éxito del Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo. Lo que está sucediendo hoy en Roma, sin embargo, pone a cada uno en su sitio. 

Napolitano había mostrado su oposición pero este mediodía aceptó la petición desesperada que le presentaron el dimisionario secretario general del Partido Democrático (PD), Pier Luigi Bersani; el líder del Pueblo de la Libertad (PdL), Silvio Berlusconi; y del tecnócrata Mario Monti. 'Consciente de las razones que se me han presentado, y en el respeto de las personalidades que hasta ahora se han sometido al voto para las elecciones del nuevo jefe de Estado, considero que tengo el deber de ofrecer la disponibilidad que se me ha pedido. Me mueve en estos momentos el sentimiento de no poder sustraerme a esta responsabilidad hacia el país, esperando que a ésta le corresponda una análoga y colectiva asunción de responsabilidades', dijo Napolitano en un comunicado.

El anciano excomunista, que jurará el cargo el próximo lunes, tendrá ahora la potestad de proponer él mismo al primer ministro que quiera y encargarle la formación de un Gobierno que cuente con el apoyo del Senado y del Congreso. Y aquí pueden ocurrir muchas cosas. Desde que proponga un nombre al centroderecha y centroizquierda y les convenza de montar un Ejecutivo de coalición, hasta que surga un nuevo tecnócrata al estilo Monti -incluso que el propio Monti esté al frente- que no se corresponda con lo que los italianos votaron a finales de abril, pasando por la disolución de las cámaras y la convocatoria inmediata de elecciones.

Y mientras el Parlamento terminaba de finiquitar este enjuague, Grillo ha acusado a los partidos de estar dando un golpe de Estado y se ha puesto rumbo a Roma llamando a los ciudadanos a manifestarse frente al Parlamento contra la reelección de Napolitano. En torno a las 18.30 horas cerca de un centenar de personas se concentraban en la plaza que da acceso al Congreso gritando '¡Vendidos!' y '¡Mafiosos!' contra los políticos. El exministro del Interior, Roberto Maroni, máximo exponente de la xenófoba Liga Norte, le ha vuelto a comparar con Hitler y Mussolini.

'Es inaceptable que se califique de golpe el recorrido limpiamente democrático que ha llevado a la elección del jefe del Estado', dijo la presidenta de Congreso, Laura Boldrini, en Twitter.

El diputado grillino, Roberto Ficco, no ha querido usar la expresión golpe pero sí que ve la reelección de Napolitano como 'la dictadura de los partidos, una partidocracia que no quiere ceder. A ellos no les interesan los ciudadanos, están enrocados en los palacios'.

El Movimiento 5 Estrellas se negó desde el primer momento a negociar con Bersani la formación de un Gobierno ya que le consideran responsable de la situación actual del país. Pero a principios de semana, Grillo ofreció al PD negociar si apoyaban el nombramiento del jurista Stefano Rodotà como presidente de la República. Bersani, sin embargo, prefirió pactar con Berlusconi la candidatura del socialdemócrata Franco Marini, lo que levantó muchas ampollas no sólo en sus compañeros de coalición, la Izquierda Ecología y Libertad de Nichi Vendola, sino dentro de sus propias filas -ya divididas después de las elecciones-, que juzgaron  el gesto del secretario general como un intento desesperado de agarrarse a la poltrona.

La jugada le salió mal a Bersani, que vio cómo la candidatura de Marini no conseguía las papeletas suficientes en las dos primeras votaciones. No contento con el fiasco, Bersani ofreció al día siguiente presentar como alternativa al exprimer ministro, Romano Prodi, lo que exaltó a toda la derecha, empezando por Berlusconi. Prodi tampoco consiguió el apoyo suficiente y el partido explotó forzando a Bersani a presentar su dimisión.

Bersani, por no haber apoyado a Rodotà, que a la postre es un hombre de izquierdas y defensor activo de los derechos sociales, ha lanzado al vacío al centroizquierda cumpliendo con esa manía histórica de los progresistas italianos: suicidarse cuando lo tienen todo a favor y revivir al mismo tiempo a Berlusconi.

Grillo seguirá siendo considerado como el representante de la antipolítica pese a lo que está sucediendo Il Cavaliere se encuentra en una posición privilegiada de nuevo. Con el Movimiento 5 Estrellas aislado en el Parlamento pese a sus 8 millones de votos y el PD hecho pedazos, se convierte en una figura clave para la formación del próximo Gobierno.'Es una jornada importantepara nuestra República. Doy gracias al presidente Giorgio napolitano por el espíritú de servicio y por su generosidad personal y política al haber aceptado proseguir con su deber en un contexto tan difícil e incierto', dijo a los medios tras la votación. Por su parte, Bersani valoró la reelección de Napolitano como algo excelente'.

Después de lo que está sucediendo en estas horas en Italia, con unos partidos tradicionales que se niegan a aceptar una renovación democrática y justa y que se rinden a una persona de 87 años para pactar a espaldas de las urnas un Gobierno de derechas e izquierdas que mantenga el estatus de un Parlamento corrupto, Grillo seguirá siendo para la misma Europa y los mismos medios, el representante de la antipolítica. ¿Pero quién puede decir ahora que no tenía razón?