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La naviera admite el "error humano" del capitán del crucero

El Gobierno declara el estado de emergencia por el peligro de vertido. Se recupera un sexto cuerpo sin vida. Las cifras de desaparecidos no cuadran

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La velocidad con la que están avanzando las investigaciones de los hombres de la Fiscalía de Grosseto y que apuntan directamente a una negligencia del capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, como la causa más probable del naufragio del crucero, hizo ayer que los responsables de Costa Crociere, la compañía que organizaba lo que se suponía iba a ser un viaje de lujo, reconocieran que la nave se salió de la ruta habitual y por eso encalló con 4.229 pasajeros a bordo frente a la isla de Giglio, en las costas de Toscana.

En las oficinas centrales de Génova, el administrador delegado de la naviera, Pierluigi Foschi, explicó, con lágrimas en los ojos, que 'la empresa dará toda la asistencia legal necesaria al capitán, pero tenemos que ser consecuentes y tutelar a las 4.200 personas que viajaban en el Costa Concordia porque no podemos negar el error humano en este accidente'.

Los helicópteros avistan trazas de 'combustible ligero' en torno al barco

'El procedimiento que llevó al Costa Concordia a colisionar contra el escollo no respetó las normas de adiestramiento que habíamos dado a nuestro capitán', insistió, antes de sentenciar: 'Nos desligamos por completo del comportamiento de Schettino'.

Foschi se empeñó en defender la profesionalidad de la tripulación 'que salvó cientos de vidas' y 'evacuó una ciudad entera en pocas horas' y aseguró que el barco contaba con todas las certificaciones necesarias. Pero Para Costa Crociere, pedir perdón por los fallecidos y presentarse como 'parte lesa' de las maniobras del que era su capitán desde 2006, no será suficiente para remontar un negocio que ayer empezó a resentirse en la Bolsa.

La empresa no solo tendrá que asumir unas indemnizaciones millonarias y la responsabilidad penal derivada de las víctimas, sino que además, tiene semienterrada frente a la isla de Giglio una bomba de relojería cargada de combustible. El crucero tiene en sus depósitos 2.380 toneladas de gasóleo y otras 50 de aceites y, justo en el momento en el que Foschi negaba la posibilidad de un vertido, los helicópteros que sobrevolaban el barco avisaban a tierra de la presencia de varias trazas de 'combustible ligero' en torno al casco.

Las 2.380 toneladas de gasóleo que lleva el crucero amenazan la costa del Tirreno

En un principio se especuló con que podría tratarse de diésel proveniente de las patrulleras, remolcadores y embarcaciones de auxilio que siguen usando los bomberos y fuerzas de rescate para inspeccionar el Costa Concordia, aunque más tarde era el ministro de Medioambiente, Corrado Clini, el que se encargó de tomarse la noticia con la seriedad que merece.

'Sabemos que ha empezado a filtrarse material líquido, no sabemos si de carburante o de otro tipo. Los estudios que están en marcha servirán para entender la naturaleza de las pérdidas, pero por el momento se ha instalado una barrera alrededor del casco para aislarlas'. Clini acababa de reunirse con los mandos de la Capitanía de Puerto de Livorno, que están coordinando buena parte de las operaciones de socorro.

Su preocupación es que del drama humanitario del naufragio se pase a un vertido fatal de crudo que podría afectar 'no sólo al archipiélago, sino a toda la costa' del Tirreno. La isla (que vive de la pesca y del turismo) tiene justo enfrente dos reservas naturales en las costas toscanas: La Laguna de Orbetello y el Parque Natural de la Maremma.

Por ello, Clini comunicó que Italia decretará el estado de emergencia en la zona como muy tarde el jueves, tras el Consejo de Ministros en Roma. El Gobierno tiene previsto nombrar a un comisario especial para supervisar la crisis.

La situación es complicada. Ayer, el mal tiempo en Giglio provocó que la nave se desplazara varios centímetros. El Costa Concordia está posado sobre una zona de arenas y rocas a 30 metros de profundidad y cualquier movimiento brusco podría precipitarlo en una fosa de 70 metros que hay justo al lado. Esto ha impedido el inicio de las labores de extracción del fuel que llevarán a cabo los expertos holandeses de la compañía Smit Salvage, presentes en Italia ya desde el sábado. De hecho, si se comienza el vaciado, la nave experimentará una pérdida de peso considerable que podría desplazarla hacia dicha fosa.

Y ni siquiera de esto se va a librar Schettino. Hasta ahora se había informado que el capitán, una vez que se dio cuenta de que el barco se iba a pique, decidió aproximarlo lo máximo posible a esa zona arenosa para facilitar la evacuación. Pero la Capitanía de Livorno desmontó esta teoría explicando que el hecho de que el Costa Concordia llegara hasta ahí fue 'una casualidad'. Según las pesquisas, los conductos de los motores se habían inundado y la nave estaba totalmente fuera de control. La Fiscalía, además, tiene previsto interrogar a otros tres oficiales.

El mal tiempo a mediodía fue también la causa de que se suspendieran durante cinco horas las tareas de rescate. A primera hora de la mañana, los bomberos habían localizado otra víctima mortal lo que eleva a seis el balance provisional pero la borrasca que se cernía sobre la isla aplazó hasta la tarde la extracción del cadáver, del que anoche no se conocía la identidad. La familia del único español fallecido, Guillermo Gual, reconoció ayer el cuerpo en Grosseto junto al embajador de España en Italia, Alfonso Lucini.

Otra de las polémicas se centra ahora en los desaparecidos. Las autoridades italianas habían hablado de 16 personas sin localizar, entre los que habría tres mujeres, un hombre y su hija de cinco años. Todos italianos. Pero la sorpresa llegó desde Alemania. El ministro de Exteriores, Guido Westerwele dijo que seguían sin localizar a 10 personas, aunque finalmente la Policía teutona confirmó que los desaparecidos son 12.

Teniendo en cuenta que la Embajada de Francia en Roma dijo haber perdido la pista a cuatro ciudadanos y que la de EEUU buscaba a otros dos, las cuentas no cuadraban. Es posible que la rapidez con la que se trasladó a los supervivientes a diversas ciudades para que regresaran a sus países y la poca exactitud de los censos de personas improvisados tras el naufragio hayan influido en esa percepción general.

Aunque el responsable de Costa Crociere debía saber que algo iba mal, porque se negó a dar un número concreto de desaparecidos.