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La naviera del 'Concordia' zanja el naufragio con 11.000 euros por persona

Costa Crociere ofrece esa indemnización a los viajeros ilesos. Ya hay una demanda legal contra la empresa

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El simple hecho de que aún no haya comenzado el vaciado de los depósitos de carburante o que 16 personas permanezcan desaparecidas podría haber sido un buen motivo para que Costa Crociere esperara. Pero el armador del Costa Concordia, el crucero encallado frente a la isla italiana de Giglio el día 13, anunció haber alcanzado un acuerdo con varias asociaciones de consumidores sobre las indemnizaciones que pagará a cada uno de los pasajeros que sobrevivió al accidente.

La rapidez, a dos semanas del suceso, puede interpretarse como una señal de buena voluntad por parte de la empresa. Aunque es probable que las dudas creadas en torno a su gestión del naufragio y el procedimiento legal iniciado contra la naviera y su propietaria, Carnival, por Codacons, otra asociación de consumidores, tengan bastante que ver.

La compañía ha llegado a un acuerdo con 15 asociaciones de consumidores

El pacto entre Costa Crociere y 15 organizaciones afiliadas al Consejo Nacional de los Consumidores y Usuarios se firmó el jueves por la noche con la mediación de la patronal italiana, Confindustria. Incluye el pago de 11.000 euros por persona como compensación por el naufragio y otros 3.000 en concepto de gastos médicos, de transporte y devolución del precio de los billetes. En el barco viajaban un total de 4.234 personas, de las que 3.209 eran pasajeros, con lo que la cifra a poner por el armador rondaría los 45 millones de euros.

'El importe acordado como compensación es superior a los límites previstos por las convenciones internacionales y las leyes vigentes. Tal importe vendrá reconocido independientemente de la edad del pasajero, incluidos los niños, si bien estos no pagaban por el viaje', presumía Costa en un comunicado publicado este viernes en su página web.

La cantidad supera en sólo mil euros la compensación exigida por la ley

Superior, sí, pero en tan sólo 1.000 euros sobre lo establecido por la ley. Y precisamente este tema es uno de los que han originado la polémica en torno a la responsabilidad de la compañía. Tras chocar con los escollos, el capitán del Concordia, Francesco Schettino, telefoneó en varias ocasiones al jefe de la unidad de crisis del armador, Roberto Ferrarini. Primero en Il Corriere della Sera, y después en otros medios, se planteó la duda de si el responsable de Costa pudo haber sugerido a Schettino retrasar el desalojo del crucero para ahorrarse esos 10.000 euros.

En una entrevista para ese diario, el administrador delegado de la compañía, Pierluigi Foschi, aseguró que 'nadie en aquel momento se planteó la situación en términos económicos'.

Las personas interesadas en aceptar la oferta tendrán que ponerse en contacto con la naviera, que les devolverá el dinero en los siete días sucesivos. Esta indemnización no será aplicada a los familiares de los fallecidos ni a aquellos que resultaron heridos y tuvieron que ser atendidas de urgencia. Costa comunicó que esos casos los analizará uno por uno.

Para otra asociación de consumidores, Codacons, esta cifra es 'una limosna'

'Es un acuerdo histórico, que pone punto final a un episodio dramático. Una verdadera class action [acción legal colectiva] resuelta fuera de los tribunales y que incluye un resarcimiento por el estrés sufrido y por unas vacaciones que se fueron al traste', explicó en una nota el presidente de la Asociación Para la Defensa y la Orientación de los Consumidores (ADOC), Carlo Pileri.

¿Es suficiente un máximo de 14.000 euros por naufragar a causa de la imprudencia del capitán de un crucero de lujo? Para la asociación de consumidores Codacons es tan sólo 'una limosna que los pasajeros no deben aceptar bajo ningún concepto', dijo su presidente, Carlo Rienzi. 'Es absurda la diferenciación entre los que han sufrido daños físicos y los que no: los daños físicos, de hecho, son también los de tipo psíquico, no sólo fracturas o lesiones físicas visibles', añadió.

Codacons presentó su propia class action la pasada semana en Miami (sede de Carnival) gracias a la asistencia de dos bufetes estadounidenses. Y las pretensiones son muchísimo más altas: hasta 125.000 euros por pasajero. Rienzi llamó este viernes a los pasajeros del Concordia a hacer caso omiso a la oferta de la naviera y a rellenar los formularios que ha colgado en su página web.

No hay que olvidar que el Concordia impactó contra los escollos de Giglio cuando su capitán trató de hacer la maniobra del 'saludo' a la isla y que Schettino dijo a la jueza Valeria Montesarchio durante su declaración que desde la empresa le habían presionado para que lo hiciera.

Esta semana, el prefecto de Toscana, Beniamino Deidda, exigió a la Fiscalía de Grosseto, que está investigando el naufragio, que tuviera en cuenta que 'al capitán lo elige la naviera' y que esta también es responsable del 'adiestramiento de su tripulación y de las operaciones de evacuación'. Parecía que el fiscal jefe, Francesco Verusio, tenía la intención de actuar contra Costa, pero el jueves por la noche volvió a insistir en que hasta el momento sólo hay dos sospechosos: Schettino y su primero de a bordo, Ciro Ambrosio.

Carnival calculó en 75 millones de euros los gastos derivados del accidente y, suponiendo que todos los pasajeros firmaran el pacto, le quedarían 30 para cubrir las indemnizaciones a las familias de los muertos los desaparecidos contarían como víctimas, la extracción de los agentes contaminantes de la nave, los gastos del proceso judicial contra Schettino y la recuperación o desguace de la mole de 300 metros de longitud y 17 pisos que sigue encallada en el mar.

Esto, sin contar con que la ofensiva de Codacons o cualquier otro particular (en Francia ya hay grupos de pasajeros dispuestos a denunciar a la empresa) prospere.

Y, sobre todo, esperando que no se produzca ningún tipo de vertido al mar. Las tareas de vaciado de las 2.380 toneladas de gasóleo de los depósitos comenzarán mañana de manera definitiva. Pero, aunque esto salga bien, no se da por descontado que la contaminación que 'ya se ha producido', como reconoció el coordinador del estado de emergencia, Franco Gabrielli, no sea mortífera.

Este viernes se supo que, además de los productos de higiene que portaban los pasajeros, dentro del Concordia había más de mil metros cúbicos de aguas residuales, 50 litros de insecticida, 41 metros cúbicos de aceites, 600 kilos de grasa para las máquinas, 354 de esmaltes densos, 855 litros de esmaltes líquidos, 293 de pinturas y 1.000 de lejía.