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Netanyahu afronta 19 meses de aislamiento internacional

Círculos israelíes temen que las políticas de Netanyahu causen el ostracismo internacional del Estado judío. Sin embargo, todo indica que el primer ministro israelí va a gobernar mediante maniobras dilatorias hasta las elecciones de EEUU de 2016

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Netanyahu, en Tel Aviv antes de dar su discurso de la victoria en las elecciones. REUTERS/Nir Elias

JERUSALÉN.- La victoria de Benjamín Netanyahu en las elecciones del martes puede agravar el aislamiento internacional de Israel debido a su persistente negativa a aplicar las resoluciones internacionales que piden la retirada israelí de los territorios palestinos ocupados y a los repetidos choques con el presidente Barack Obama por el programa nuclear iraní.

Existen numerosos indicios de que la permanente confrontación de Netanyahu con Obama va a más. Uno de ellos es el reciente nombramiento de Robert Malley como responsable de Oriente Próximo en Washington, un personaje que, aunque es judío y habla árabe, se tiene, según funcionarios israelíes, por “nefasto para la región”.

“El nombramiento de Malley es muy problemático. Malley se ha equivocado en todo en Siria, en Irán, en las primaveras árabes y en todos los sitios donde ha metido la mano. Su nombramiento en esta coyuntura significa que Obama considera válida una estrategia que ha fracasado en todos los frentes”, dice el profesor Eytan Gilboa, experto en las relaciones entre Israel y Estados Unidos.

Sin embargo, no existe ninguna garantía de que Robert Malley vaya a modificar la política de la Casa Blanca en Oriente Próximo de manera significativa, y mucho menos en el conflicto con los palestinos, en cuya negociación Malley quiere incluir a Hamás. Es muy difícil que esto ocurra y todavía es más difícil que Malley consiga lo que no han conseguido sus predecesores por la sencilla razón de que todos ellos han preferido no meterse en problemas y dejar que las cosas se deterioren día a día.

Los diecinueve meses que faltan para las elecciones americanas de noviembre de 2016 serán decisivos para ver hasta qué punto Obama quiere realmente resolver alguno de los innumerables desaguisados que Washington ha contribuido a crear y contribuye a mantener vivos con la trasnochada política de los visionarios ideólogos neoconservadores.

“En Europa y en Estados Unidos querían a otro primer ministro, a cualquiera menos a Netanyahu. Piensan que con cualquier otro primer ministro habrá paz con los palestinos, lo cual es muy aventurado"

El caso de Israel podrá servir de muestra para ver si Obama es serio. “En Europa y en Estados Unidos querían a otro primer ministro, a cualquiera menos a Netanyahu. Piensan que con cualquier otro primer ministro habrá paz con los palestinos, lo cual es muy aventurado. Ahora mismo no se puede descartar que Europa y Estados Unidos impongan sanciones contra Israel”, dice Gilboa.

El profesor Gilboa enseña en la Universidad Bar-Ilan, uno de los centros más conservadores de Israel y quizás el más cercano al gobierno de Netanyahu, y por tanto de los más críticos con la administración americana. “Obama ha suscitado la polarización más grande que se ha dado en Estados Unidos desde la guerra de Vietnam, pero debe andarse con cuidado porque si ordena sanciones contra Israel habrá una auténtica guerra y numerosos problemas”, dice en una clara alusión a la enorme fuerza que posee Israel en el Congreso y en el Senado, seguramente bastante superior a la de Obama.

Según Gilboa, Netanyahu puede adoptar algunas medidas conciliatorias, “como cambiar el embajador en Washington, ya que el actual es muy próximo a los republicanos, o nombrar a un ministro de Exteriores que pueda hablar con los americanos (y no como ha ocurrido hasta ahora). Pero si Obama no quiere escuchar a Netanyahu tendrá que escuchar al Congreso, al lobby israelí y a la prensa americana; o sea que si Obama quiere guerra la tendrá”, insiste sin tapujos.

En función de lo que hagan tanto Netanyahu como Obama en las semanas inmediatas, los próximos diecinueve meses pueden ser muy movidos. Sin duda habrá desacuerdos y maniobras políticas variadas, pero es muy difícil imaginar las consecuencias de un enfrentamiento directo entre los dos mandatarios.

Netanyahu sin duda tratará de capear el temporal hasta las elecciones americanas con maniobras dilatorias con la esperanza de que el nuevo inquilino en la Casa Blanca le deje de incordiar. Es difícil imaginar que un presidente se quiera meter en problemas con Israel durante su primer mandato.

“No hay otra opción que la solución de los dos Estados, pero Netanyahu la quiere destruir y enterrar y no hay duda de que va a continuar así con el nuevo gobierno”

Aquí es donde debería entrar en juego la Unión Europea, pero Bruselas ha demostrado consistentemente que no le interesa para nada el conflicto israelo-palestino, aparte de financiar a la Autoridad Palestina de tal manera que en realidad está financiando la ocupación, y aparte de publicar infinitos y rimbombantes comunicados de vacío contenido pero suficientes para empapelar Palestina varias veces.

Según Saeb Erekat, jefe negociador palestino, la estrategia de Israel es clara. Por una parte ha desprovisto a la Autoridad Palestina de cualquier tipo de autoridad real, fuera de pagar los salarios de los funcionarios (en gran parte con dinero europeo). Está judaizando a marchas forzadas Jerusalén, y en todas sus acciones procede como si quisiera consolidar la separación entre Cisjordania y la Franja de Gaza.

Según Mohammed Shteyah, miembro del comité central de Fatah, Israel además reafirma la ocupación del área C, que supone el 61% de la Cisjordania ocupada y refuerza el control a lo largo del Valle del Jordán.

“No hay otra opción que la solución de los dos Estados, pero Netanyahu la quiere destruir y enterrar y no hay duda de que va a continuar así con el nuevo gobierno”, se lamenta Saeb Erekat. “En la Sudáfrica del apartheid ni siquiera se prohibió a los negros que usaran sus carreteras como se está prohibiendo a los palestinos en Cisjordania”.

Erekat señala que las negociaciones con Israel están paralizadas y no darán ningún resultado, de manera que ha llegado la hora de que tanto Estados Unidos como la Unión Europea reconozcan “inmediatamente” al Estado palestino y obren en consecuencia.