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La niña paquistaní tiroteada por los talibanes, en estado crítico

Malala, de 15 años, tiene un 70% de posibilidades de supervivencia, pero ha sufrido daños cerebrales. Tres extremistas han sido detenidos como presuntos autores del atentado  

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Las próximas 36 ó 48 horas serán cruciales para la joven activista Malala Yusufzai, quien se encuentra en estado grave tras haber sido tiroteada por los talibanes y que recibió hoy la visita del primer ministro de Pakistán, Raja Pervez Ashraf.

Con buena parte de la opinión pública paquistaní pendiente del caso, Malala Yusufzai, de 14 años, está recibiendo asistencia mecánica en el Instituto de Cardiología del Ejército en la ciudad de Rawalpindi, cercana a Islamabad, al que ha sido trasladada en helicóptero desde Peshawar.

Citado por medios locales, el jefe del departamento de relaciones públicas del Ejército paquistaní (ISPR), Asim Bajwa, aseguró que el estado de la joven ha mejorado, aunque los médicos siguen planteándose enviarla al extranjero para recibir mejores cuidados.

Hasta el hospital, además, se desplazó hoy el primer ministro de Pakistán, quien se dirigió a la prensa al tiempo que las fuerzas de seguridad paquistaníes anunciaban la detención de tres supuestos islamistas radicales relacionados con el crimen.

'Malala está siendo atendida por los mejores médicos del país. Ella es una paquistaní de verdad, la cara real de Pakistán, y no vamos a permitir que nadie la destruya', afirmó Ashraf durante su visita a este hospital del centro de Rawalpindi.

Malala, que se convirtió en una celebridad por su oposición al terror talibán en su región natal de Swat y la defensa de la educación femenina, fue tiroteada por los insurgentes talibanes el pasado martes cuando iba en un transporte escolar hacia su casa.

La joven fue ingresada en un primer momento en el hospital militar de Peshawar, donde en la madrugada del miércoles le fue extraída una bala que se le había alojado en el cuello, cerca de la médula espinal, y desde allí fue trasladada a Rawalpindi. 'Este crimen no ha sido contra un individuo, sino contra la humanidad y contra los valores esenciales de nuestra sociedad: el pluralismo, la tolerancia, la moderación y la paz', añadió Ashraf.

La visita del primer ministro coincidió con el anuncio policial, en el distrito paquistaní de Swat, de que se han practicado las detenciones de tres sospechosos supuestamente implicados en el ataque contra la joven Malala, informa el canal Express Tv. A media tarde, sin embargo, se desconocían los nombres de los arrestados, aunque la Policía del distrito de Swat agregó que se espera arrestar pronto al supuesto 'cerebro' del ataque, identificado como Ataulá.

Malala adquirió relevancia hace tres años, cuando se conoció su identidad después de explicar en un blog, durante meses, las atrocidades cometidas por los talibanes paquistaníes, que prohibieron la educación de las niñas en zonas bajo su control. Aquella osadía y la de su familia, que la animó a seguir asistiendo a la escuela, le valió duras amenazas de los talibanes, quienes el martes reivindicaron el ataque y dijeron en un comunicado que matar a Malala era una 'obligación bajo la 'sharía' (ley islámica)'.

El atentado contra Malala ha suscitado una amplia corriente de simpatía en Pakistán [en la imagen inferior, de EFE, manifestación, de apoyo a Malala, en Quetta, ayer], un país que ha resultado muy golpeado por las campañas y acciones de los radicales islámicos en la última década. El Ejército de Pakistán ha tenido que intervenir en algunas zonas tribales y en la provincia noroccidental de Khyber-Pakhtunkhwa con el fin de poner coto a la expansión e influencia de los talibanes en toda la línea fronteriza con el vecino Afganistán.

De acuerdo con algunas fuentes hospitalarias citadas por medios paquistaníes, Malala tiene un 70% de posibilidades de supervivencia, aunque ha sufrido cierto daño cerebral y continúa en estado grave.