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"No son gamberros sino trabajadores, gente enfadada por los recortes sociales"

"Algunos de los padres a los que apela la Policía estaban también allí", dice uno de los participantes

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Los residentes de una urbanización de protección oficial en Londres se rieron cuando la Policía pidió por televisión a los padres que llamaran a sus hijos y ayudaran a controlar a los jóvenes que saquearon y quemaron los alrededores de la ciudad. No sólo algunos de esos padres estaban en los disturbios, sino que muchos de los que participaban no eran los delincuentes juveniles encapuchados a los que muchos han culpado de las peores revueltas que ha visto Reino Unido en décadas.

'Algunos de los padres estaban allí. Para ellos no fue una gran sorpresa que sus hijos estuvieran allí. Han pasado por esto toda su vida', comentó un hombre afrocaribeño, de 22 años y que se identificó como L, expresando la frustración y la ira que sienten padres e hijos sobre las crecientes desigualdades de riqueza y oportunidades. 'Hoy estaba en el tren con mi ropa y mis zapatos de trabajo', dijo. 'El hombre a mi lado estaba diciendo que todos los que hubieran estado en las protestas deberían ser gaseados. Él nunca se habría imaginado que yo estaba allí, que yo participé'.

L estaba sentado en la entrada de una urbanización estatal en Hackney, uno de los barrios de Londres que sufrió más destrucción y violencia en tres días de disturbios. A su lado había otros jóvenes, sentados en un muro frente a los monótonos pisos típicos de la viviendas protegidas donde viven muchos de los pobres británicos.

Un hombre sostenía un porro de marihuana, otro daba vueltas en una bicicleta con la capucha cubriéndole el rostro, un estereotipo al que se ha culpado de buena parte de la violencia.

'No eran los típicos gamberros ahí fuera. Era gente trabajadora, gente enfadada. Han subido los tipos, recortado los beneficios por hijos. Simplemente todo el mundo lo usó como una oportunidad para desahogarse', dijo L, refiriéndose a las medidas de austeridad de David Cameron, que los pobres afirman que les han golpeado con más fuerza.

En una urbanización vecina, Jackie, de 39 años y muy tatuada, dijo estar disgustada con el retrato de los disturbios en los medios como violencia juvenil descerebrada. 'Esto no fueron chicos. Eran jóvenes y adultos juntos contra la porquería que ha estado pasando desde la coalición', dijo refiriéndose al Gobierno de mayoría conservadora, que ha hecho grandes recortes de los programas sociales.