Publicado: 02.10.2016 09:05 |Actualizado: 02.10.2016 09:05

El Norte del Cauca perdona y aboga por el 'Sí' a la paz en Colombia

Se trata de una de las regiones más castigadas por el conflicto armado y que más ha notado el alto al fuego bilateral. Con una población mayoritariamente indígena, se espera un resultado favorable al acuerdo. 

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Transeúntes en una calle de San Andrés de Pisimbalá, Cauca. EFE.

Transeúntes en una calle de San Andrés de Pisimbalá, Cauca. EFE.

JAMBALÓ (COLOMBIA).- “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”. A esta pregunta deben contestar este domingo los colombianos con un 'sí' o un 'no' para refrendar o rechazar los acuerdos de Paz firmados el pasado lunes en Cartagena entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Tras cuatro años de negociaciones, Estado y guerrilla han llegado a un acuerdo recogido en un documento de 6 puntos y 297 páginas que ha de ser aprobado en plebiscito para su implementación.

Las últimas encuestas publicadas dan como ganador al 'Sí' con un porcentaje que va desde el 55,3% de Datexco para El Tiempo al 62% de Polimétrica para Caracol con una participación de en torno al 37% del electorado —unos 9 millones de personas—. Esta cifra es más que suficiente para superar el 13% de participación que exige la ley para dar por válidos los resultados.

Una de las regiones en las que se espera un resultado favorable al 'Sí' es el Cauca. El norte de este Departamento, mayoritariamente indígena, ha sido una de las zonas más castigadas por el conflicto armado y que más ha notado el alto al fuego bilateral. Flor Ilva Trochez, primera alcaldesa indígena del municipio de Jambaló, reconoce que “ha sido un respiro porque se siente tranquilidad, el aire de paz y hace rato no escuchamos hostigamientos”.



Amenazas de la guerrilla

Este municipio —que también es resguardo indígena— fue escenario de continuos combates entre Ejército y guerrilla que se recrudecieron entre 2005 y 2008. “Hace más de 10 años que hemos sufrido aquí en esta vereda por estar alrededor del área urbana”, declara un campesino durante una asamblea en la vereda de Campoalto. “En una noche tiraron 14 'pipetas' —proyectiles caseros llenos de metralla— de esas que tira la guerrilla y estallaron 7 al ladito de la casa” añade agradeciendo a Dios que “no fuera el día de nosotros”.

Flor Ilva estuvo amenazada de muerte por las FARC durante 5 años. Según ella misma relata, una de las razones para que la incluyeran en esa lista negra fue que se enfrentó a la guerrilla para quitarles un dinero que no les pertenecía. “Sacaban dinero del Banco Agrario que era para pagar a los maestros y nosotros tomamos la decisión de pararlos y quitárselo y por eso estuve amenazada”. Flor Ilva repite como un mantra una pregunta: “¿Cómo van a ser Ejército del Pueblo si lo que hacen es matar al pueblo?”.

Tras una retahíla de nombres de personas asesinadas, y con la sombra de la presencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el territorio —aunque ella prefiere “no pensar en cosas negativas porque si no la mente de una las atrae”— Flor Ilva celebra la llegada del plebiscito. Asegura que Jambaló está mayoritariamente por el sí aunque reconoce que es posible que haya gente que vote 'No' porque “es difícil que de la noche a la mañana se cure tanto dolor y habrá familias que no van a perdonar”.

Toribío, pueblo estratégico

Vecino de Jambaló es Toribío, otro municipio —en la administración estatal— formado por tres resguardos indígenas. Se nota que la guerra se ha acabado entre otras cosas porque el pasado viernes el Ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, visitó el pueblo y llegó montado en una moto.

Toribío también fue duramente golpeado por la guerra. La principal razón de su infortunio es su condición de corredor entre montañas que comunica diferentes departamentos del país. Guerrilla y Ejército estuvieron durante años hostigándose entre ellos y llevando a Toribío a las portadas de los periódicos como el pueblo más azotado por la violencia de Colombia. Ahora “Toribío es un territorio de paz, ya puede venir el ministro en moto y sin carro blindado” anunció Iragorri durante el evento que se celebró en el polideportivo de Toribío en apoyo al 'Sí'. Acompañado de las autoridades del municipio —estatales e indígenas— el Ministro reconoció que prefiere que los exguerrilleros “estén sentados en el Congreso a que estén disparando a la gente de Toribío”.

Sustitución de cultivos de uso ilícito

Dos de los puntos que más preocupan a esta zona del país si los acuerdos son refrendados son la reforma agraria integral y la sustitución de cultivos de uso ilícito. El norte del Cauca es zona agraria —se cultiva café, patata, fruta…— pero también hay plantaciones de hoja de coca y de marihuana. El ministro en su intervención dejó claro que ciertos argumentos que se están utilizando para defender el 'No' en el plebiscito no son ciertos: “que se le va a quitar tierra a los pueblos indígenas y que está en riesgo la autoridad indígena es mentira” y agregó “nada de lo que pone en los acuerdos respecto a agricultura va a generar problemas para el sector”.

En cuanto a la sustitución de cultivos de uso ilícito, Flor Ilda aseguró que hay dos vertientes: una es el nacimiento de proyectos que se han adelantado a los acuerdos y que ya están sustituyendo el cultivo de hoja de coca por otras especies. La segunda vertiente la han tomado aquellos que han decidido votar 'No' en el plebiscito par evitar así ver sus cultivos afectados o tener que cambiar de producto y por ello ganar menos dinero con su venta. Para otros, el argumento para votar el 'No' se centra en los beneficios políticos y económicos de los exguerrilleros: “ellos compran el voto en las zonas rurales aprovechándose de la necesidad de la gente”, asegura un trabajador de hotel de Toribío.

Las mesas electorales abrirán entre 8 de la mañana y 4 de la tarde, hora local. Los primeros resultados se esperan dos horas después del cierre de las mesas. De imponerse el 'Sí', para el Cauca y el resto del país, comenzaría una nueva era llena a partes iguales de esperanza e incertidumbre. El 'No' por su parte, no genera más certeza dado que ni siquiera sus partidarios han explicado qué es lo que vendría después.