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Nueva Democracia y Syriza se disputan la calle

Los votantes de la izquierda esperan con impaciencia el momento de ir a las urnas, mientras que en el lado conservador, creen que aún pueden dar la vuelta a las encuestas.

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El primer ministro y líder de Nueva Democracia, Antonis Samaras, saluda a sus votantes en un acto electoral. -REUTERS / Marko Djurica

ATENAS.- “He estado esperando estas elecciones desde hace un año. Confiaba en que el gobierno no pudiera completar sus cuatro años de legislatura. Puede ser el inicio de un gran cambio”. Stavroula Mousouli es una joven de un pequeño pueblo de Sparta que vive y trabaja en Atenas. Hoy viajará a casa de sus padres para poder ejercer su derecho a voto. Le da un poco de pena; le gustaría quedarse en Atenas para celebrar la posible victoria de Syriza. “Es la primera vez que un gobierno de izquierdas puede llegar al poder en este país tradicionalmente tan conservador”.

Georgios está convencido de lo contrario. Este hombre de mediana edad que prefiere no dar su apellido cree que Nueva Democracia todavía puede dar la campanada. “Yo creo en él”, dice señalando un cartel electoral de Antonis Samarás, actual primer ministro y candidato conservador. “Creo en él para ganar las elecciones y creo en él para continuar con el crecimiento del país”, añade. Desde su punto de vista, las encuestas que dan a Syriza hasta un 33% de apoyo, alrededor de siete puntos por encima de Nueva Democracia, no significan nada. “Ha pasado antes. Todo apunta a que va a ganar uno pero luego ocurre lo contrario. Los griegos somos así de imprevisibles”.

Lo cierto es que el entusiasmo que desprenden Stavroula y Georgios no es fácil percibirlo en las calles de Atenas. Uno podría pensar que la capital griega estaría vibrando por la inminente votación que muchos esperan cambie el rumbo del país. Pero fuera de las casetas oficiales de los partidos, la sensación es de cierto cansancio electoral, como que los griegos se han acostumbrado ir a las urnas con mucha frecuencia.

Y es que en los últimos seis años sus ciudadanos han vivido cuatro campañas de elecciones generales y otros tantos primeros ministros. Sobre el papel, en Grecia es obligado votar, aunque no hay consecuencias para el que no lo haga. Si no fuera por los numerosos periodistas presentes en la plaza Syntagma y los puntos más céntricos de la ciudad, uno podría llegar a olvidarse de que Europa entera espera ansiosamente el desenlace de la tragedia política griega.

600.000 de los 9,8 millones de personas llamadas a las urnas mañana no han decidido su voto

Además, la lluvia del sábado invitaba a quedarse en casa reflexionando. Es algo que muchos todavía necesitaban hacer. Se estima que 600.000 de los 9,8 millones de personas llamadas a las urnas mañana no han decidido su voto. Hacia ellos han destinado los grandes partidos sus últimos esfuerzos. En las casetas electorales de ambos partidos atendían sin descanso tanto a la gente que acudía a por más información como a los reporteros necesitados de declaraciones. El ajetreo y la música del puesto de Syriza contrastaba con la tranquilidad de la tienda verde del Pasok, a solo unos 300 metros de distancia.

Entre las dos, un muro con fotografías, mensajes y un rótulo en
griego: “Sin miedo de votar con el corazón”. La gente se acercaba tímidamente y escribía sus ideas y sensaciones sobre las elecciones. Se trata de una campaña de la comunidad virtual Avaaz para “potenciar la democracia”, según explicaba su responsable, Mike Baillie. “Durante todo el mes se han estado mandando mensajes desde los medios de comunicación y las instituciones europeas para asustar a la gente y que vote de una manera determinada. Nosotros queremos ayudar a que lo hagan con esperanza, con el corazón”. ¿No suena demasiado parecido a la postura de Syriza? Baillie reía y negaba: “Si términos como esperanza e ilusión han sido politizados, eso demuestra el nivel de instrumentalización al que los políticos han llegado”.

“Yo creo que la mayoría de la gente está feliz e ilusionada con las elecciones, y lo van a mostrar. Estamos viviendo una situación muy difícil en Grecia desde 2009. El número de suicidios que hemos vivido es increíble”, añade la espartana Stravoula. Cambio. Esa es la palabra que muchos votantes de Syriza esgrimen al ser preguntados por qué han decidido apoyar a Alexis Tsipras. "Son demasiadas décadas de las mismas familias políticas: Papandreu, Karamanlis, Mitsotatis…", "es la primera vez que voy a votar a Syriza; necesitamos nuevos aires en este país. No creo que puedan cambiar muchas cosas, pero sí que poco a poco se puede ir haciendo camino”.

Stavros Karamousis es profesor de lingüística aplicada en la Universidad de Macedonia. Él cree que la campaña de miedo puesta en marcha por Nueva Democracia ha dado sus frutos en algunas personas. “Por ejemplo mi hermana -añade-, que va a votar a Samarás”.

Spiros Papaioannou también. Este hombre de 77 años cree que Tsipras no aporta la “seguridad necesaria” para los “importantes retos” que Grecia tiene que afrontar. “La Unión Europea ha comenzado a ceder. El paso del Banco Central Europeo del otro día va en esa dirección. Además, si uno ha adquirido unos compromisos tiene que cumplirlos, no se pueden cambiar así como así. También hay que pensar en los derechos de la gente que nos ha prestado el dinero”, explica.

Para bien o para mal, para unos o para otros, el futuro de Grecia empieza hoy.

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