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La nueva derrota amenaza a la coalición de Merkel

Los socios liberales de la canciller se plantean romper con el Gobierno

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El nuevo varapalo en las urnas, esta vez en la estado federado de Mecklemburgo Pomerania Occidental, ha abierto nuevas grietas entre los socios de la coalición gubernamental de la canciller Angela Merkel. Los liberales del FDP, por boca de su vicepresidente Holger Zastrow, amenazaronayer con romper el Gobierno si no se aprueba una reducciónde los impuestos, el principal y casi único punto de la agenda de este partido.

El FDP sufrió el domingo en Mecklemburgo una humillante derrota, perdieron siete puntos y se quedaron fuera del Parlamento regional. Esto podría repetirse también a nivel federal, ya que todas las recientes encuestas sitúan al FDP por debajo del umbral del 5% necesario para obtener representación parlamentaria. La canciller tiene motivos para temer por perder su socio natural en las próximas elecciones generales que serán en principio en dos años.

La Unión Democristiana (CDU) de Merkel también sufrió en las urnas de este empobrecido land de Alemania oriental al perder cinco puntos hasta el 23%. Del declive de los partidos de centro-derecha se beneficiaron los socialdemócratas, que subieron cinco puntos hasta el 35,7% y pueden elegir ahora si continúan la gran coalición con la CDU o si pasan a gobernar con los escaños de La Izquierda, tercera fuerza de la región.

El sabor de la debacle se le está repitiendo a la canciller alemana desde que comenzara el año. Con este descalabro, la canciller suma ya cinco derrotas de las seis eleccio-nes regionales que se han celebrado en 2011, incluidas las decisivas del baluarte conservador de Baden-Württemberg. En la última cita del maratón electoral, el 18 de septiembre en la ciudad-estado de Berlín tampoco hay nada que ganar para la CDU.

Ayer, los miembros del partido se reunían en la capital para analizar los resultados. Merkel reconocía que el saldo 'no cumple las expectativas' y subrayó que la CDU debe 'discutir ahora el camino a seguir en el futuro'. La presidenta en la región de Turingia, Christine Lieberknecht, alegaba que 'responde a circunstancias locales de Mecklemburgo'. Nada más lejos de la realidad, pues la crisis de popularidad que afecta a la dama de hierro desde hace año y medio, es generalizada. El principal motivo es de índole económica, pues los ciudadanos ven con escepticismo la participación de Alemania en el fondo europeo de estabilidad financiera (EFSF, por sus siglas en inglés).

Pero la oleada de euroescepticismo se extiende también a los diputados de la propia CDU. Tal es la reticencia, que la concesión del segundo paquete de ayudas para Grecia ha abierto un cisma entre los correligionarios que apoyan y los que rechazan sus planes. Merkel ha recibido puñaladas, entre otros, del presidente de la República federal, Christian Wulff, o incluso del excanciller Helmut Kohl.

Los verdes confirmaron su ascenso imparable de este año y se apuntaron otro triunfo en Mecklemburgo, donde entran por primera vez en la Cámara regional al obtener el 8,4% de los votos. Repiten en el Parlamento los neonazis del NPD.