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La nueva 'entente cordiale'

Sarkozy ha reinventado el pacto colonial

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En su visita a Londres, el 28 de marzo de 2008, Nicolas Sarkozy propuso relanzar la entente cordiale, el pacto de no agresión y acuerdo de la política colonial, firmado por Francia y Reino Unido en 1904, bajo la fórmula de una entente amicale (entendimiento amistoso).

Si la entente cordiale desencadenó la guerra contra Egipto en respuesta a la nacionalización del canal de Suez, propiedad franco-británica, por parte del general Gamal Abdel Nasser, la guerra en Libia es la respuesta de esa nueva entente amicale para poner orden en la revolución árabe. A ella se ha unido Estados Unidos, cuyo presidente, Barack Obama, en un aparente viraje de última hora, decidió finalmente apoyar.

El premio Nobel de la Paz quería aparecer como actor secundario

¿Se trata de una obra de teatro muy bien montada en la cual el premio Nobel de la Paz quería aparecer como actor secundario, un actor que dispara nada menos que misiles Tomahawk?

He aquí cinco pistas. Uno, el Ejército de Egipto ha comenzado a entregar armas en Bengasi en los últimos días. Dos: Hillary Clinton y su paseo por la plaza Tahrir, en El Cairo, esta misma semana. Tres, los países árabes, entre los que se cuentan aquellos que, como Arabia Saudí y Barhein, reprimen a sangre y fuego sus propias protestas, han solicitado la zona de exclusión aérea. Cuatro, la entusiasta aceptación (¡volontiers!) de Sarkozy, le petit Napoleon, de dirigir la operación desde el Elíseo.

Tony Blair ha esperado a la aprobación de la intervención militar en el Consejo de Seguridad para colgar en su propia web el pasado viernes, día 18, un artículo que ayer reprodujeron la edición digital de The Wall Street Journal y The Times. Aquí está el sentido de la intervención militar decidida en el pasado jueves.

Blair asegura que intentó convencer a Gadafi de hacer cambios

Blair, según admite, intentó convencer a Gadafi de satisfacer la necesidad del cambio. Señala: 'En el inicio del levantamiento popular, el régimen de Gadafi pudo haber decidido acordar un proceso apropiado y creíble de cambio interno. Yo urgí al coronel Gadafi de tomar esa salida. En su lugar, el ha decidido aplastarlo por la fuerza. No se puso delante ningún camino creíble hacia una mejor constitución'.

¿Cuál era ese camino ? Dice el ex primer ministro: 'Alrededor del Golfo, los países se están reformando en la dirección correcta. Se necesita acelerar el ritmo pero aquí es correcto defender a nuestros aliados. Incluso en Barhein, aunque no haya justificación para el uso de violencia contra civiles desarmados, hay una poderosa razón para respaldar el proceso de negociación dirigido por el Príncipe que ofrece medios para una transición pacífica hacia una monarquía constitucional. Es infinitamente más preferible alentar la reforma con estabilidad que empujar las sociedades hacia una revolución cuyas motivaciones son mixtas y cuyo desenlace incierto'.

Porque según Blair, para quien la intervención ha llegado demasiado tarde, 'no seamos ingenuos, algunos de los que quieren el cambio lo desean precisamente porque ven a los regímenes existentes como demasiado occidentales'. Este hombre habla claro.