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Una nueva jornada violenta deja 47 muertos en Pakistán

Al menos 70 personas resultaron heridas. Las autoridades encuentran cadáveres con señales de tortura en Karachi

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Al menos 47 personas murieron y 70 resultaron heridas en un atentado suicida registrado en una mezquita de la región tribal paquistaní de Khyber, limítrofe con Afganistán.

Mientras tanto, continúa la escalada de violencia de Karachi, ciudad más poblada del país, con 24 fallecidos más. La explosión tuvo lugar durante el rezo del viernes en un templo de la zona de Jamrud, en las afueras de la ciudad de Peshawar y a pocos kilómetros de la frontera afgana.

Centenares de personas habían acudido para la oración a la mezquita, cuyo techo se derrumbó tras la deflagración, que tuvo lugar a las 13.45 hora local (08.45 GMT). Ante la escasez de centros médicos en la zona, muchos de los heridos fueron trasladados a Pesháwar, capital de la provincia noroccidental de Khyber-Pakthunkwha. Este atentado coincide con la celebración del mes del Ramadán.

Mientras tanto, las autoridades trabajan para acabar con los episodios violentos y los tiroteos en Karach. En las últimas horas la Policía ha encontrado cadáveres con señales de tortura en diferentes puntos de la ciudad. Según la fuente, algunos de los barrios más afectados son los de Badia, Saidabad y Liyari, este último feudo de bandas criminales conocido por su conflictividad.

Entre los fallecidos hay miembros de las etnias pastún y baluchi, cada vez más prominentes en Karachi, y de la mohayir, hablantes de urdu que llegaron de la India a Pakistán tras la partición del subcontinente en 1947 y que tienen el dominio tradicional de la ciudad.

La capital financiera de Pakistán es escenario de continuos asesinatos selectivos y de una guerra de grupos criminales ligados a siglas políticas.

Los principales actores políticos de la capital de la provincia sureña de Sindh son el gobernante Partido Popular (PPP), el Muttahida Quami Movement (MQM), ligado a los mohayires, y el Partido Nacionalista Awami (ANP), que defiende los intereses pastunes.

La pugna remite no solo al dominio sobre el nervio económico de Pakistán, en el que viven 18 millones de personas, sino al escenario político nacional, donde el MQM se ha distanciado y reconciliado varias veces con el PPP del presidente, Asif Alí Zardari.

Efectivos de la guardia de fronteras y de los 'rangers' un cuerpo independiente de las Fuerzas Armadas, están desplegados en Karachi, pero el Ejército de momento no ha tomado cartas en el asunto, pese a que sí que ha expresado su preocupación. Tan solo en julio, unas 300 personas perdieron la vida a causa de la violencia en Karachi, que acoge el edificio de la Bolsa y es considerado el motor económico del país.