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Una nueva ola de violencia amenaza la transición de Túnez

El Gobierno provisional llama a los reservistas por temor a una conspiración favorable a Ben Alí

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El sonido de los disparos volvió ayer a la avenida Habib Burguiba, la principal vía de Túnez, según testigos citados por Reuters. El primer tiroteo en el centro de la capital en las últimas dos semanas se produjo unas pocas horas después de que el Ejército llamara a filas a los reservistas del país ante el temor de que sean necesarios para mantener la seguridad.

Según la cadena de TV catarí Al Yazira, responsables de seguridad del Gobierno de transición tunecino temen una 'conspiración' orquestada por fieles al dictador huido, Ben Alí, que podrían estar tratando de 'extender el caos y recuperar el poder'.

Una posibilidad que ha adquirido forma para el Ejecutivo interino, tras el recrudecimiento de la violencia que ha vivido el país en los últimos días. Desde el jueves, al menos siete personas han muerto en enfrentamientos entre manifestantes y policías, así como en nuevos disturbios en tres regiones de Túnez: Sidi Bouzid, donde empezó la revuelta que derrocó a Ben Alí, El Kef y Kebili.

En Sidi Bouzid, dos manifestantes que habían sido detenidos en una protesta murieron abrasados en la celda de una comisaría, después de que un grupo de desconocidos la incendiase. Varios testigos aseguraron que los autores fueron milicianos de Ben Alí.

El domingo, tras las muertes del fin de semana, el nuevo ministro de Interior, Farhat Rajhi, anunció la suspensión de las actividades de la Reagrupación Constitucional Democrática (RCD), en lo que supone un paso irreversible para la disolución del partido hegemónico del autócrata. Poco después, el ministro explicó en la televisión estatal que se adoptaban estas medidas 'en espera de presentar una demanda oficial a la Justicia para la disolución' del partido y para que aclare los sucesos de este fin de semana'. 'Todos los indicios conducen a los responsables del RCD' , precisó el responsable.

Además de estos ataques, que se atribuyen al entorno de Ben Alí, el Gobierno de Túnez se enfrenta a otro problema: las deserciones y el absentismo en la Policía, el cuerpo que sirvió de instrumento de represión al dictador y cuya impopularidad es notable.

El ministro de Interior tunecino instó ayer a los policías del país a 'desempeñar su papel en la recuperación de la seguridad', a través de un comunicado difundido por la agencia TAP. La advertencia llegó un día después de que el Parlamento del país reforzara la autoridad del presidente interino, Fued Mebaza, confiriéndole plenos poderes para gobernar por decreto.

La senda que Túnez parece haber iniciado hacia una transición cuenta con el apoyo de la Unión Europea, según dijo ayer en Rabat su comisario de Ampliación. Stefan Fule precisó que la UE está preparando un 'paquete de asistencia' a la transición tunecina. En una nueva muestra de apoyo europeo, el ministro de Exteriores británico, William Hague, visitó ayer el país magrebí.